viernes, 20 de abril de 2012

¿Vendrá el PSOE de Andalucía a la próxima Marcha a Rota?.

Me pregunto, alrededor del debate que está teniendo la izquierda en Andalucía sobre el pacto de gobierno PSOE-IUCA para frenar las políticas del PP, si el PSOE vendrá o no a la próxima Marcha a Rota y si, a partir de que comparta gobierno con IUCA, se posicionará, por fin, en contra del escudo antimisiles en Rota y el trasiego de armas nucleares por el Estrecho de Gibraltar. Andalucía es una Comunidad Autónoma muy militarizada, pero en el "Acuerdo por Andalucía" ya suscrito por estos dos partidos no se menciona, para nada, ni siquiera la Educación para la Paz.

Seguramente los políticos del PP que lean esta breve carta estarán frotándose las manos al quedar resaltada en ella una línea de fricción, un agujero negro si se quiere, en el pacto PSOE-IUCA. Sin embargo, los pacifistas de Andalucía no nos frotamos las manos, simplemente nos disponemos a decirle también al PP del abrazo de las Azores que este pacto entre PSOE e IUCA no acallará, ni matizará, ni menguará nuestras voces, que son claras y constantes en favor de la Paz, el Desarme y la Noviolencia. El nuevo gobierno de la Junta también tendrá que apostar más por la Paz y el Desarme. Es una exigencia democrática expresada en las urnas.

[Documento de la R.A.N.A.: "Nueve propuestas de Paz, Desarme y Noviolencia para Andalucía" en: http://redantimilitarista.wordpress.com]

[Documento de Izquierda
Unida-Andalucía Programa
de Gobierno 2012-2016:
http://iuandalucia.org/sites/default/files/iuandalucia_programa2012.pdf; véanse pág. 54 sobre Educación para la Paz,
pág.55
sobre una Universidad para la Paz;
págs. 131 y ss. sobre "Propuestas para
la Paz, la Solidaridad y la Cooperación"...
todo lo cual ya no se menciona en el "Acuerdo
por Andalucía" PSOE-IUCA]


viernes, 23 de marzo de 2012

Moral de sacrificio no, Cultura de la dignidad sí.

La andanada de medidas antisociales que el gobierno ha lanzado contra los derechos ciudadanos más básicos (empleo, vivienda, salud...) es no ya políticamente inaceptable, sino también, desde un punto de vista ético, completamente contraria al más elemental sentido humano de la convivencia social solidaria (valga esta redundancia). Pero por si fueran pocos los gravísimos problemas sociales causados por esas medidas, justo ahora se nos intenta convencer de lo supuestamente saludable de una cultura del esfuerzo y el sacrificio (del esfuerzo y sacrificio sumisos que dejan grandes beneficios a los que ya son ricos), de la bondad de la autoridad incontestable, del tragarse acríticamente todas la injusticias que se nos están imponiendo de mala manera (reforma de la Constitución incluida)…hasta el punto de querer sustituir los fundamentos convivenciales, nada revolucionarios, de la Educación para la Ciudadanía por una cultura, inyectada a presión en todas las escuelas del país, simplemente del productivismo y la competitividad. Pensamiento Único, que ya Dickens y Orwell retrataron bien, llaman a esa cultura antidemocrática y políticamente aborregante que quiere convertir el planeta entero en una contaminante fábrica de desesperación.

Pero esta absurda apuesta por la cultura de la obediencia y la irresponsabilidad social –o sea, la cultura concebida como sórdido ariete de un descarado golpe de estado económico– ya no logrará convencer fácilmente a nadie. Por ello expreso aquí mi alarma y mi sorpresa por la coincidencia temporal entre la intensa difusión del mensaje gubernamental en favor de los "emprendedores" (el empresario de éxito como modelo ético social al que imitar) con la sospechosa mentalidad de sacrificio que los obispos andaluces, en plena campaña electoral, nos proponen con su cuidadoso lenguaje de espejismos moralizantes: “la estima del trabajo y del sacrificio como medio justo de crecimiento personal y colectivo para el logro del bienestar”. Considerando las circunstancias (es decir, acercándonos a 5,5 millones de parados) estas palabras de la jerarquía católica me parecen muy alejadas del más elemental sentido de la Justicia. ¿No deberían en estos momentos situarse los obispos más bien en el lado de los que sufren en vez de favorecer la posición –quizás sin darse cuenta– de quienes están destruyendo empleo y quieren, por ejemplo, hacer el agosto con el patrimonio público, apoderándose de él a bajo precio para luego cobrarnos sus servicios a precio de oro?, ¿es razonable usar, en período electoral, el mensaje de Jesús para que la ciudadanía acepte sumisamente las directrices económicas claramente antisociales –como el despido libre– de los grandes intereses financieros? (“Urge promover las condiciones que hagan posible la productividad”, dicen los obispos).

En fin, el próximo 29 de marzo, día de la Huelga General, muchos vamos a seguir exigiendo Justicia en Jerez, una ciudad donde el sacrificio que tanto agrada a los obispos se acerca mucho al martirio... Al atentar sistemáticamente contra el derecho al trabajo, los poderes constituidos, ahora vigentes, pierden su legitimidad. En consecuencia, la soberanía, es decir, la capacidad de tomar decisiones sobre nuestro propio destino, ha de volver al pueblo. Ha llegado el momento de una Constitución nueva. Les digo a los obispos con toda cordialidad: moral de sacrificio no, cultura de la dignidad sí.


domingo, 18 de marzo de 2012

Trabajando por la Paz, participando en la Huelga General

Como ciudadano y persona que trabaja habitualmente en el ámbito de la Noviolencia y el Desarme en Andalucía, expreso mi apoyo a la convocatoria de huelga general que han hecho los sindicatos de este país para el día 29 de marzo de 2012. En este sentido, me siento particularmente identificado con los puntos de vista ya expresados en el posicionamiento de la Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía (R.A.N.A.) (http://redantimilitarista.wordpress.com/2012/02/17/ante-la-reforma-laboral-y-los-recortes-antisociales-hay-que-recortar-el-gasto-militar/), en el de Ecologistas en Acción (http://www.ecologistasenaccion.org/article22730.html#sp22730), así como en el llamamiento hecho por C.G.T. a favor de la Huelga General (http://www.cgt.org.es/spip.php?article2324)

Creo que la dura oleada de violencia estructural que han organizado los poderosos sobre los trabajadores y trabajadoras, sobre el Medio Ambiente, sobre el derecho a la Paz, sobre la Solidaridad Internacional, sobre los derechos sociales, etc., es también profundamente antidemocrática y antisocial. Lo es hasta un punto que hemos de calificarla de auténtico golpe de estado económico.
Entonces, los motivos para ir a esta Huelga General del día 29 de marzo son no solamente que hemos de defender, por poner un ejemplo, horarios de trabajo y salarios justos, o edad de jubilación y pensiones justas, sino también que hemos de defender un modelo económico y social de Justicia. No este modelo que nos están imponiendo desde arriba a base, por citar otro ejemplo, de hundir la calidad de los servicios públicos para justificar una posterior privatización, sino un modelo que de verdad haga frente a los retos que tenemos planteados: igualdad, ecología, servicios públicos de calidad, paz, derechos humanos.
Más que nunca queda claro que hay que ir a esta Huelga General no ya para defender aquello que se llamó “estado del bienestar” (fundado en un pacto social que ha tenido algunas consecuencias positivas para nosotr@s, pero también muchos efectos completamente indeseables para el planeta), sino para exigir un cambio radical en el modelo social, es decir, cambios políticos en la dirección de la democracia real ya y cambios económicos en la dirección que señala el movimiento ecologista.
Vamos a ir a la Huelga General a defender el derecho inalienable a un trabajo digno, pero también a exigir un cambio de modelo social porque este que tenemos ahora no solamente ha fracasado, sino que pone en peligro la vida en el planeta. En definitiva, esta Huelga General ha de ser también una denuncia de la vulneración sistemática de los Derechos Humanos por parte de los poderosos que nos quieren imponer cruentas reformas laborales, cambios constitucionales al margen de la voluntad ciudadana, guerras una detrás de otra y gastos militares crecientes, etc.
El ideal de la Noviolencia activa por el que lucharon personas como Gandhi requirió y requiere dos simples pero poderosas cosas: conciencia colectiva de los problemas y determinación personal en comprometerse en las soluciones. Las dos las vamos a poner una vez más sobre la mesa en esta Huelga General. Trabajando por la Paz, participando en la Huelga General.

viernes, 9 de marzo de 2012

"La Pepa" justifica el escudo antimisiles

En estos excepcionales momentos en que las autoridades gubernamentales insisten tanto aquí en Cádiz –una provincia totalmente devastada por el paro–  en que la ciudadanía aplauda la inspiración democrática de la Constitución de 1812 quisiera plantear -desde una óptica pacifista- un interrogante que considero esencialmente vinculado a esta apergaminada y forzada conmemoración del Bicentenario que se nos ha impuesto desde arriba. Mi pregunta es: ¿son compatibles los valores democráticos que supuestamente proceden del texto de 1812 con el militarismo?, o, dicho de otro modo, ¿están sirviendo hoy los textos constitucionales liberales para evitar las guerras o para fomentarlas?, o también si se quiere: ¿pueden llamarse democráticos los estados, como Francia o Reino Unido, que poseen centenares de armas atómicas de destrucción masiva?, ¿un estado que posee armas atómicas no es una dictadura?. En España, ya los militares, como hicieron durante décadas atrás, no asaltan el Parlamento y tumban constituciones con la excusa de la restauración del orden social… pero ¿en qué perversa forma está hoy el sistema económico globalizado usando y manoseando los valores democráticos como herramientas para promover el militarismo más descarnado en todo el planeta?, ¿o el capitalismo voraz y belicista que se despliega ante nuestros ojos no ha convertido ya en papel mohoso la Constitución Española de 1978?. ¿Esta Democracia y el Militarismo son compatibles?, ¿quizás son dos caras de la misma moneda?.

A quien considere mis preguntas algo alambicadas le recomiendo vivamente que vea este video en el que el general holandés Peter van Hum viene a decir que democracia (es decir, sistema democrático occidental) y guerras son dos aspectos de una misma realidad (http://www.ateneadigital.es/RevistaAtenea/REVISTA/articulos/GestionNoticias_7710_ESP.asp); o bien que lea estas declaraciones del general español Fco. Jose Gan sobre “la defensa de las libertades” en Afganistán (http://www.heraldo.es/noticias/el_director_agm_hay_ningun_conflicto_que_valga_una_vida_humana_176890_300.html). Y si alguien aún, con todo esto, no ha entendido todavía de qué va esta reflexión sobre democracia y militarismo, entonces, finalmente, le sugiero que eche un vistazo a la crónica de la reunión que mantuvieron este miércoles 07/03/2012, en el contexto de la celebración del bicentenario de la Constitución de 1812, la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, con el embajador de EE.UU. en España., Sr. Solomont, y los empresarios de la zona interesados en los posibles beneficios económicos en la Bahía de Cádiz de la instalación del escudo antimisiles en Rota (véase: http://www.cadiz2012.es/noticias_detalle.asp?id=2592). La celebración de la Pepa –los fastos del Bicentenario de la Constitución de 1812– justifica, sin tapujos, el escudo antimisiles.
Sin embargo, los auténticos valores democráticos son, en mi opinión, aquellos que orientan las conductas culturales, éticas y políticas no hacia la guerra y las diferencias sociales, sino hacia la consecución de la justicia social y la promoción del Bien Público. Por ejemplo, la capacidad de diálogo, la participación ciudadana y el ejercicio de la soberanía popular, el respeto a las minorías, la libertad de expresión de todos, el posicionamiento claro frente al racismo y la xenofobia, el sentido natural de la cooperación frente a la competitividad y la insolidaridad, etc., son todos ellos, sin duda, valores democráticos orientados hacia la equidad social y el bien común. Creo, ya que democracia no significa más que gobierno del pueblo, que todos los valores democráticos pueden resumirse en dos palabras clave: Paz y Solidaridad. Aunque muchos prefieren, y tampoco les falta razón, equiparar lo más esencial de la democracia con la defensa de los Derechos Humanos… si bien luego, desgraciadamente, hay quienes (Blair, Bush, Aznar…) usan estos algo descascarillados términos para justificar intervenciones militares de tipo humanitario y democrático
Llamo “militarismo” a un conjunto de comportamientos político-económicos que, bajo el paraguas directo de la fuerza militar, imponen un orden de cosas destructivo y, desde luego, aborrecido por la ciudadanía. Para España, por ejemplo, la apropiación indebida de recursos ajenos a base del uso o la amenaza de la fuerza militar (Irak, Somalia, Libia..); el envío de fuerzas militares para resolver conflictos laborales; la inversión de grandes sumas de dinero en fabricación y comercio de armas mientras se detraen de la cooperación internacional; el sostenimiento de mecanismos económicos que conducen al hambre y a la degradación ambiental en todo el planeta; las alianzas militares con países que nos pagan con protección nuclear a cambio del libre uso de las bases; el mantenimiento de gastos militares desorbitados; la apuesta por valores jerarquistas, populistas, autoritarios y de obediencia… el conjunto de estas cosas (especialmente el uso, a través de EE.UU., de la amenaza nuclear) constituyen, sin duda, una clara y grave situación de militarismo o, como otros han dicho, de estado permanente de guerra, o, también, de totalitarismo global.
Me pregunto, entonces, si al esconder bajo la alfombra la de 14 de abril de 1931 y aplaudir el adelanto democrático que, no lo discuto, supuso la Constitución de 1812 frente a la teocracia, la nobleza y el absolutismo, me pregunto, digo, si no sería mejor no perder el tiempo volviendo la vista 200 años atrás y denunciar ahora, directamente, con la indignación justa que el problema exige, no solo el caos social que ha organizado la última reforma laboral, sino también que, es obvio, no son compatibles los verdaderos valores democráticos con el estado de guerra permanente en que nos mantiene este sistema. Un sistema que, como es sabido, posee la capacidad atómica de destruir el globo terráqueo varias veces seguidas. Es decir, no me interesa nada celebrar la Constitución de 1812 en Cádiz si esta fiesta sirve, de algún modo, para que todo siga igual, nada cambie y el planeta entero siga acercándose al abismo humanitario al que, estoy seguro de que nadie pensará que exagero, nos dirigimos a toda velocidad. Una celebración que se nos impone desde arriba y que busca, peligrosamente, que metamos la cabeza debajo del ala es, en sí misma, no democrática.
Reformar la Constitución Española de 1978, como se ha hecho recientemente, obedeciendo directrices económicas descaradamente antisociales y sin consultar la voluntad ciudadana, es un acontecimiento muy grave que invalida moral y políticamente esta conmemoración de La Pepa.  Estos actos no son más que una desesperada y torpe cortina de humo gubernamental ante lo que el 15-M ha dicho tan claramente: ya no nos representáis.
Convendría recordar en estos momentos: “En la última década se calcula que [Grecia] ha gastado 50.000 millones de euros en Defensa… Grecia ha sido el quinto mayor comprador de armas en el mundo entre 2005 y 2009” (según L. Lucchini) y que “Los acuerdos encaminados para que Grecia compre submarinos alemanes y fragatas francesas podrían sumar desembolsos por más de 6.000 millones” [de dólares]. Y también, por otro lado, que el estado democrático de guerra permanente en el que vivimos, argumentando, con inmenso cinismo, que lo suyo es la defensa de los Derechos Humanos, podría arrasar ahora Irán acusando a este país de querer fabricar algún arma nuclear cuando EE.UU., Israel, Reino Unido y Francia, poseen cabezas atómicas a millares.
No me extraña que después del golpe militar de Franco contra la IIª República nunca más hayamos visto escrito en la Constitución lo que jamás debió borrarse de ella: “Art. 6.º España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”. En suma, no quiero entretenerme ni en celebrar aquel texto legal de 1812 ni en aplaudir la humillante visita del embajador norteamericano en España, sr. Alan D. Solomont, que nos promete un plato de lentejas por dejarle colocar al pie de nuestras casas un descomunal y amenazante escudo antimisiles que, además, nos convierte en blanco militar prioritario para otras potencias. Lo que quiero es que todos expresemos, a través de movilizaciones pacíficas en la calle, nuestra exigencia de Paz y empleo digno, es decir, de democracia real ya. La conmemoración de 1812 quiere hacernos creer que la democracia no viene de las luchas sociales que han hecho posible conquista tras conquista (salud, empleo, vivienda…), sino que viene, como caída del cielo, de un texto jurídico a modo de incorruptibles Tablas de la Ley. Esta peregrina celebración de La Pepa justifica directamente, como un nuevo Plan Marshall para la Bahía de Cádiz, el escudo antimisiles y quiere imponernos ideológicamente a todos, de paso, el estado de guerra permanente a que nos someten la OTAN y el “Convenio entre el Reino de España y los Estados Unidos de América sobre cooperación para la Defensa”.

Pero la Paz, como la educación, la sanidad o el empleo, es un derecho al que ningún gaditano ni gaditana renunciará jamás. Las Bases de Rota, Morón y Gibraltar las vamos a desmantelar más pronto que tarde y los días 17 y 18 de marzo la Plataforma Ciudadanía 2012 ante el Bicentenario realizará en Cádiz distintos actos públicos por otro mundo mejor posible, frente a la reforma laboral y a favor de la Paz.

domingo, 26 de febrero de 2012

El escudo antimisiles de Rota

(Cristóbal Orellana, miembro de Ecologistas en Acción de Andalucía y de la Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía, R.A.N.A.; publicado en: Revista El Ecologista nº 71, nov. 2011)

El llamado escudo antimisiles es en realidad un ofensivo y sofisticado sistema de lanzaderas de misiles a lo largo y ancho del Mediterráneo y Europa central, que supondrá, entre otras cosas, que cuatro destructores estadounidenses tengan base permanente en Rota. Y todo ello, aprobado sin el más mínimo debate parlamentario, en un atropello a la democracia sin precedentes.
Imitando el necrológico abrazo Bush-Blair-Aznar de las Azores en 2003, a punto de salir a tomatazos del Gobierno y no satisfecho con haber hurtado a la ciudadanía el derecho a votar un referéndum para modificar o no la Constitución, de pronto, el 5 de octubre de 2011, el presidente del Estado español, Sr. Zapatero, escoltado por Leon Panetta, exdirector de la CIA y jefe del Pentágono, y por Fogg Rasmusen, manijero de la OTAN, anuncia en Bruselas durante una rueda de prensa que España queda integrada en el llamado eufemísticamente escudo antimisiles.
El presidente español quiso endulzar la noticia con una de sus inefables frases: “este escudo antimisiles no va dirigido contra nadie”. Esta envenenada guinda militarista de su legislatura refleja su trayectoria: de no inclinar la cabeza al paso de la bandera estadounidense [2] a arrodillarse ante Obama y conculcar una a una las condiciones del referéndum de la OTAN de marzo de 1986; de su teatral retirada de las tropas de Irak a la participación en Afganistán, Somalia y Libia; de la “alianza de civilizaciones” al rearme del escudo antimisiles.
A las órdenes de EE UU
EE UU y la OTAN han ninguneado a España una vez tras otra. El convenio hispano-norteamericano, firmado en septiembre de 1953, hizo posible la instalación de las bases de Rota y Morón, además de un intrincado complejo de instalaciones militares, oleoducto y armas nucleares incluidas, en nuestro territorio. A cambio de apoderarse del control del Estrecho de Gibraltar y continuar así la vía de las amenazas atómicas frente a la hoy extinta URSS, EE UU apuntalaría a Franco en el poder durante 20 años más a partir del mencionado pacto. Es decir, EE UU nos manipuló sin piedad en 1953, luego lo hizo en 1986 con el referéndum de la OTAN y ahora, otra vez, con la peligrosa instalación de un escudo antimisiles permanente en la base aeronaval de Rota [3]. En suma, EE UU ha dictado siempre al presidente español de turno lo que había que hacer.
Ya sabíamos por la cumbre de la OTAN en Lisboa (2010) lo que se avecinaba en materia de estrategia antimisiles de la OTAN. Y en la nueva Estrategia Española de Seguridad, aprobada por Consejo de Ministros en junio de 2011, el ex secretario general de la OTAN, Sr. Solana, ya escribió que: “la participación de España en el programa de Defensa Antimisiles de la OTAN constituye una adecuada medida”. Lo que no sabíamos era que cuatro destructores norteamericanos tendrían base permanente en Rota.
¿En qué consiste el escudo antimisiles?
Oficialmente, consiste en una versión reducida, pero quizás ampliable, de la peligrosa Guerra de las Galaxias de Reagan, Clinton y los Bush. Se trata de una compleja trama tecnológica de radares, satélites espías y detectores, centros de mando, inteligencia militar y comunicaciones, baterías terrestres o navales, etc. que tiene por objetivo repeler cualquier ataque de misiles procedentes de elementos terroristas o de Estados enemigos como puedan ser Corea del Norte o Irán.
Pero habría que hacerse varias preguntas frente a esta descripción más bien periodística del escudo antimisiles: ¿acaso puede lograr Irán, técnicamente hablando, llegar con sus misiles a Europa?, ¿no los interceptaría antes Israel?; ¿qué interés podrían tener estas latitudes para el Gobierno de Corea del Norte si jamás apuntarían por este lado del hemisferio para herir a EE UU, teniendo como tienen nutrida presencia militar norteamericana en Japón o Corea del Sur?; si todo el norte de África y Oriente Medio está controlado por EE UU y sus gobiernos títeres, ¿de dónde podría venir un misil enemigo? (la cosa ha cambiado, o puede hacerlo, con las primeras árabes); y ¿no será Rusia el enemigo que, en realidad, se pretende combatir y al que apuntan los misiles antimisiles?
Recordemos que el escudo estará, cuando funcione a pleno rendimiento, formado por los siguientes elementos: cuatro destructores norteamericanos de la clase Arleigh Burke equipados con el sistema Aegis y capaces de lanzar los misiles SM-3, operando por todo el Mediterráneo desde la base aeronaval de Rota; centros de mando, control, seguimiento y coordinación como los de Torrejón (Madrid) y Bétera (Valencia); interceptores en Rumania y baterías terrestres de SM-3 en Polonia; radares de alerta temprana en Turquía; red de satélites espías; buques holandeses de modernizada defensa antiaérea, etc. Pero a esto hay que añadir que la mencionada flota de cuatro destructores servirá, según ha declarado el Pentágono, para otras muchas funciones militares norteamericanas [4].
Obviamente, el escudo antimisiles va en detrimento de las capacidades militares rusas. A finales del pasado mayo en Deauville (Francia) Medvédev ya expresó directamente a Obama su oposición al entonces proyecto de escudo. El primer ministro ruso podría visitar España a primeros de diciembre; con toda seguridad, agradecerá la sumisa amistad del PP-PSOE con EE UU. Y en todo caso, las conversaciones para crear otro escudo antimisiles entre países como China, Irán o Rusia podrían estar ya en marcha. En definitiva, como consecuencias indeseables de este escudo también tendremos un previsible incremento de los gastos militares en el mundo y el debilitamiento del tímido acuerdo sobre desarme nuclear Obama-Medvédev, el Nuevo START, firmado en Praga en abril de 2010.
La secretista decisión de Zapatero de ofrecer Rota y Torrejón (“Centro de Operaciones Aéreas Combinadas”) para el escudo antimisiles roba al Parlamento español cualquier capacidad de debatir, y mucho menos de decidir, sobre la cuestión. Obviamente, es un asunto que afecta centralmente al convenio España-EE UU, razón por la cual requeriría, jurídicamente hablando, su modificación. Sin embargo, se ha hurtado esta posibilidad al Parlamento, con lo que el “Convenio entre el Reino de España y los Estados Unidos de América sobre cooperación para la Defensa de 1 de diciembre de 1988” ha quedado ya, absolutamente, en manos norteamericanas.
Y ello en el contexto de una impune vulneración de las tres condiciones de aquél referéndum: no integrar a España en la estructura militar de la OTAN; prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español; y reducción progresiva de la presencia militar de Estados Unidos en España. Recordemos que el convenio quedó prorrogado automáticamente el 12 de febrero de 2011, aunque con algunas matizaciones no relevantes en lo político ni geoestratégico [5].
El camelo del empleo
Andalucía tiene una media de paro del 27%, y Cádiz llega al 30%. La situación es desesperada. Por eso el Gobierno ha lanzado un cebo a los gaditanos: 50 millones de euros anuales en la zona y un millar de empleos. Pero el escepticismo aquí es grande porque es sabido que de los 600 trabajadores de la Base Aérea de Morón 119 fueron despedidos el pasado invierno. Y en los últimos años, se han producido en la Base de Rota 500 despidos.
Además, para toda la industria turística de la Bahía de Cádiz estas peligrosas instalaciones son una publicidad muy perjudicial; la población que rodea a la Base (700.000 habitantes) ya recela mucho del peligro de ataques y accidentes; el Ayuntamiento de Rota tiene un fuerte contencioso por el IBI de la Base, etc. La Base de Rota ya no crea trabajo, perjudica al turismo y al medio ambiente y representa una gravísima amenaza para la población de la Bahía, que aún no conoce plan alguno de emergencia en caso de ataque militar.
El movimiento por la paz ha respondido en toda España, y particularmente en Andalucía, con una oposición radical al escudo. Las convocatorias de la Plataforma Andaluza contra las Bases, en la que se encuentran Ecologistas en Acción y la Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía (RANA), no se han hecho esperar, realizándose marchas contra las bases de Rota (6 noviembre), Morón (30 octubre) y Gibraltar (13 noviembre). Se trata de un proyecto social muy consolidado en la izquierda andaluza –ya van 26 ediciones de las marchas– con tres objetivos básicos: disolución de la OTAN, reconversión de las bases en instalaciones civiles y denuncia del convenio de Defensa entre España y EE UU. Este año, dado el descarado militarismo y la política antisocial del Gobierno el lema ha sido: “Recortes militares sí, recortes sociales no; ni OTAN, ni bases”.
Los poderosos, que apuestan sin tapujos por el rearme y las guerras, quieren colarnos una mortífera flota de guerra en el sur de España. Este es su miserable concepto de la seguridad, a saber, el deber de proteger (es decir, arrasar militarmente a otros países) y vivir armados hasta los dientes.
Notas
[1] Este artículo se ha beneficiado de las aportaciones de Jesús Lara, miembro de la Comisión de Paz y Solidaridad de Ecologistas en Acción de Andalucía.
[2] En el desfile militar del 12 de octubre de 2003.
[3] Su capacidad estratégica ha sido reforzada recientemente con más pistas aeroportuarias y más muelles de atraque.
[4] Relacionadas con Africom (área de acción militar norteamericana que cubre la mayor parte de África) y Cetcom (que cubre 22 países, desde la zona de Somalia hasta Pakistán).
[5] Prohibición de almacenar bombas de racimo en Rota y Morón, obligación estadounidense de participar en labores medioambientales en las bases (Palomares aparte) y no repostaje en vuelo de naves norteamericanas no autorizadas por el espacio aéreo español.

viernes, 10 de febrero de 2012

¿Qué hacer cuando se ejerce sobre nosotros tanta violencia?.

Vivo en Jerez. Cada día veo el severo impacto de las políticas económicas del PSOE y del PP sobre los trabajadores y trabajadoras de esta ciudad, a lo que hay que añadir los preocupantes gestos policiales (en Caulina, en la puerta del Ayuntamiento, etc.) del nuevo Subdelegado del Gobierno en la provincia. El panorama es dantesco y sobrecogedor. Cádiz es la provincia con más paro en toda España. La desesperación y el dolor aumentan mientras, en una peligrosa huida hacia adelante, las autoridades tararean, como distraídas, viejos estribillos liberales de 1812. Hoy, lo confieso abiertamente, la emoción me embarga, pero no solo porque ahora estoy afectado directamente y este mes -agobiado por los impagos del Ayuntamiento- ya no he podido afrontar la manutención de mis tres hijos a la vez que me veo sometido a serias dificultades respecto al pago de la hipoteca del piso donde vivo, sino también porque la mayoría de mis conciudadanos están en estas mismas condiciones o aún muchísimo peor que yo, es decir, sufren desempleo de larga duración, desahucios, amenazas de despidos, ausencia de prestaciones sociales, sueldos miserables, impagos, índices de pobreza alarmantes… El gobierno de España, obedeciendo directrices económicas del FMI y de los grandes intereses financieros, no duda en quitarnos el pan de nuestra boca y de la de nuestros hijos al tiempo que entrega miles de millones de euros a la banca y nos dice, por increíble que parezca, que así saldremos de la crisis.
La emoción me embarga, ya lo he dicho, pero sorprenderme no me sorprende ni un milímetro lo que puede dar de sí el Capitalismo y sus oscuras argucias de siempre, ni me coge de improviso que la codicia y la insolidaridad profunda de unos cuantos nos esté llevando a situaciones sociales extraordinariamente negativas. Tampoco me sorprende que me digan, que nos digan a todos los millones de personas que en este país lo pasamos mal, que “estábamos viviendo por encima de nuestras posibilidades” o que -y a esto lo llamo yo puro cinismo- ahora toca “austeridad”. Como era de esperar, algunos aprovechan para tratar de arrinconar a los sindicalistas, o para criminalizar las contestaciones sociales, o para acusar de “antisistemas” a quienes decimos que aquí se están vulnerando gravísimamente los Derechos Humanos más elementales, etc. Por su parte, el gobierno local, paralizado, nos pide “mesura” y prepara quién sabe qué medidas.
Pero, ¿cómo me iba a sorprender de nada de todo esto si, con todo detalle, he visto lo que ocurría –con las duras consecuencias sociales que ahora pagamos–  respecto a la crucial quiebra del negocio del vino, espina dorsal de la economía de Jerez durante siglos?. Un tanto deslumbrados por los fuegos de artificio del boom inmobiliario, hemos vivido esta estratégica quiebra paso a paso, escena a escena, año tras año. La guinda definitiva: el cierre de la fábrica de botellas a fines de 2009. Históricamente, en Jerez sabemos bien, a través del mundo del vino, lo que es la globalización de los mercados y cómo, a pesar de la riqueza de algunos, el pueblo padece duras necesidades y angustias.
No, no me sorprende la violencia organizada que “los mercados” han planeado y ejercen sobre nosotros, ni tampoco que aquí en mi ciudad haya gente, me refiero a gente honesta y bienintencionada del PP y del PSOE, que, ofuscada con sus batallas electorales, no quiera abrir los ojos y reconocer que este sistema político y económico no solamente es un fracaso, sino un inmenso peligro (que incluye tres bases nucleares a nuestro alrededor) para nuestro futuro más cercano. Si no he interpretado mal su mensaje, creo que todo esto ya lo ha dicho claramente el movimiento 15M. A lo que añado: ¿no tendríamos que hablar también, sí, justo en este momento, de las responsabilidades de los gobernantes de la Unión Europea en el cambio climático, las guerras y el hambre en medio planeta?. Y aún dos preguntas más que vienen, a mi entender, muy muy al caso: ¿cómo se venden decenas de miles de millones de euros en armamento a Grecia si la gente apenas tiene para comer?, ¿cómo España debe 40.000 millones de euros -además del presupuesto militar anual- en concepto de armas y de participación en guerras…?. ¿Qué clase de sistema inhumano y enloquecido estamos manteniendo?.
Mi hijo mayor -él sí sorprendido- me preguntó hace unos días: pero papá ¿qué estáis haciendo para arreglar todo esto?. Luchar exigiendo justicia, Esteban, le dije, pero sin olvidar ni un segundo, ni siquiera un segundo, que nuestra manera de luchar, hijo, se refiere al cumplimiento de los Derechos Humanos, lo que incluye un respeto sagrado a la integridad de todas y cada una de las personas que componemos esta comunidad a la que llamamos Jerez. Le añadí algo más: ese respeto radical a la integridad de todas las personas es el único camino que puede conducirnos a una solución.

martes, 31 de enero de 2012

¿Qué es la Noviolencia?

Es un ideal ético y político que se concreta en una práctica personal y comunitaria hacia la transformación de la sociedad o a la resolución de determinados conflictos. Los fundamentos básicos de la Noviolencia son: a) saber hacer aflorar los conflictos y la contestación social de un modo pacífico, b) la desobediencia civil llegado el caso, c) el respeto por los adversarios, a quienes consideramos personas como nosotros, d) el coraje del compromiso social por la justicia, jamás la pasividad, e) el espíritu de diálogo y de reconciliación, f) el asamblearismo democrático y solidario, etc. Por todo esto hablamos de Noviolencia “activa”, es decir, los noviolentos no sólo buscamos no ser agresivos, sino que trabajamos explícitamente por la justicia social. Una de las violencias que más nos preocupan es la violencia patriarcal; consideramos que los valores machistas están directamente relacionados con el surgimiento y mantenimiento de las guerras; y creemos que la concepción masculina dominante acerca del poder es origen de muchos de los padecimientos sociales actuales. Algunos de los campos donde solemos trabajar más son: el antimilitarismo, el Desarme, la Educación para la Paz, la objeción fiscal a los gastos militares, etc. Nuestro objetivo estratégico: una Cultura de Paz.

La forma ética y política concreta en que se expresa la Noviolencia cuando es asumida por las personas y las sociedades es la que llamamos acción directa noviolenta. Ésta puede incluir la desobediencia civil o no y adoptar múltiples formas dependiendo de las circunstancias, objetivos planeados, etc.: huelgas de hambre, huelgas convencionales, denuncias ante las autoridades, manifestaciones, sentadas, pegadas de carteles, etc. La Noviolencia es también una fórmula para acercarse a objetivos revolucionarios, es decir, una vía a medio y largo plazo para cambiar el sistema político-económico en el que vivimos. Conscientes de que el Capitalismo se ha vuelto muy belicista, depredador de los recursos naturales y causante de una gran pobreza en el planeta, buscamos su transformación para lograr otro mundo mejor posible.
En suma, la Noviolencia es un ideal, una metodología y una práctica que buscando la justicia social, o la Paz, tiene en el respeto a la dignidad de todas las personas y de la Madre Tierra su fundamento ético y político.
Las personas y los grupos que practican la Noviolencia deben tener un sentido político muy fuerte y han de conocer cuáles son las estrategias habituales de los poderosos (por ejemplo -aunque no es el único ejemplo posible-: la represión policial). El practicante de la Noviolencia ha de saber que al Poder no hay nada que pueda incomodarle más que la conciencia social crítica, la práctica real de las libertades, la puesta en tela de juicio del autoritarismo y el ejercicio directo de la desobediencia. Por ello, la Noviolencia es todo lo contrario a poner pasivamente la otra mejilla; requiere un inmenso valor personal (también en la dirección del cambio interior), una gran preparación por parte de los colectivos que la ponen en marcha y espíritu de resistencia. Un ejemplo exitoso de lucha noviolenta en España lo tenemos en la Insumisión, que logró acabar con el servicio militar obligatorio en los años 90.
Para adentrarse en esta opción ética y política que es la Noviolencia, aconsejo la consulta de esta web: http://redantimilitarista.wordpress.com y la lectura de estos dos libros:
-Pere Ortega y Alejandro Pozo: Noviolencia y transformación social, Editorial Icaria, Barcelona, 2005, 131 págs.
-Enric Prat (ed.): Pensamiento pacifista, Editorial Icaria, Barcelona, 2004, 156 págs.
[este es un artículo escrito para el nº 2 -en prensa- de la revista "La Plaza. Boletín 15 M Jerez"]