viernes, 14 de agosto de 2020

Los hombres viejos (Miguel Hernández).

Hoy los hombres viejos de toda la vida en España vuelven a pulular por las calles y a protagonizar muchas tertulias televisivas, y a disparar contra la juventud desde las magistraturas, y a apalear a los disidentes desde las furgonetas, y a asustar con sus sotanas y a provocar con sus pechos hinchados de banderas y yugos y flechas de siempre... hoy los hombres viejos viven un verdeo efímero y creen, una vez más, que podrían vencer a la democracia, a la vida, a la libertad. Traen un truco tan viejo como ellos: llamarnos "totalitarios", acusarnos de no ser humanos, tener la piel roja, tridente, rabo puntiagudo y cuernos.

Los de un poco más arriba (los que manejan el dinero) les dan cuerda, euros y cobertura mediática a manta. Ninguno de ellos leerá jamás este poema espléndido, definitivo, de Miguel Hernández. Da igual. Nosotros sí. Y así sabremos mejor de qué va la cosa.

No suscribo la opción por las armas contra el fascismo de Miguel Hernández, pero qué duda cabe que este poema satírico contiene un espíritu de justicia social, de verdadera igualdad entre los hombres, de denuncia de la miseria humana de los hombres viejos, que sí comparto.

La España antigua, casposa, retrógrada, debe reflexionar y, apartándose de sus profundos miedos (cultivados por instituciones milenarias), ha de abrirse a un presente de libertades, tolerancia,  de liberación femenina, de multiculturalismo y progreso en justicia.

Tenemos este poema de Miguel Hernández para saber perfectamente lo que está pasando hoy en España, y tenemos los recuerdos de su vida para reconocer la dignidad humana: https://littera.es/el-hombre-acecha-de-miguel-hernandez/.


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I


Nacen puestos de gafas, y una piel de levita,

y una perilla obscena de culo de bellota,

y calvos, y caducos. Y nunca se les quita

la joroba que dentro del alma les explota.


Pedos con barbacana, ceremoniosos pedos,

de su senil niñez de polvo enlevitado,

pasan a la edad plena con polvo entre los dedos,

sonando a sepultura y oliendo a antepasado.


Parecen candeleros infelices, escobas

desplumadas, retiesas, con toga, con bonete:

una congregación de gallardas jorobas

con callos y verrugas al borde del retrete.


Con callos y verrugas, y coles y misales,

la dignidad del asno se rebela en la enjalma,

mirando estos cochinos tan espirituales

con callos y verrugas en la extensión del alma.


Alma verrugicida, callicida la vuestra.

Habéis nacido tiesos como los monigotes,

y vivís de puntillas, levantando la diestra

para cornamentar la voz y los bigotes.


Saludáis con el ano, no arrugáis nunca el traje,

disimuláis los cuernos con laureles de lata.

No paráis en la tierra, siempre vais de viaje

por un país de luna maquinal, mentecata.


Nacéis inventariados, morís previa promesa

de que seréis cubiertos de estatuas y coronas.

Vais como procesados por el sol, que procesa

aquello que señala delito en las personas.


Os alimenta el aire sangriento de un juzgado,

de un presidio siniestro de abogados y jueces.

Y concedéis los pedos por audiencia de un lado,

mientras del otro lado jodéis, meáis a veces.


Herís, crucificáis con ojos compasivos,

cadáveres de todas las horas y los días:

autos de poca fe, pasto de los archivos,

habláis desde los púlpitos de muchas tonterías.


Nunca tenga que ver yo con estos doctores,

estas enciclopedias ahumadas, aplastantes.

Nunca de estos filósofos me ataquen los humores,

porque sus agudezas me resultan laxantes.


Porque se ponen huecos igual que las gallinas

para eructar sandeces creyéndose profundos:

porque para pensar entran en las letrinas,

en abismos rellenos de folios moribundos.


Sentenciosas tinajas vacías, pero hinchadas,

se repliegan sus frentes igual que acordeones,

y ascienden y descienden, tortugas preocupadas,

y el corazón les late por no sé qué rincones.


No se han hecho para estos boñigos los barbechos,

no se han hecho para estos gusanos las manzanas.

Sólo hay chocolateras y sillones deshechos

para estas incoherencias reumáticas y canas.


Retretes de elegancia, cagan correctamente:

hijos de puta ansiosos de politiquerías,

publicidad y bombo, se corrigen la frente

y preparan el gesto de las fotografías.


Temblad, hijos de puta, por vuestra puta suerte,

que unos soldados de alma patética deciden:

ellos son los que tratan la verdadera muerte,

ellos la verdadera, la ruda vida piden.


La vida es otra cosa, sucios señores míos,

más clara, menos turbia de folios, de oficinas.

Nadan radiantemente sus cuerpos en los ríos

y no usan esa cara de múltiples esquinas.


Nunca fuisteis muchachos, y queréis que persista

un mundo aparatoso de cartón estirado,

por donde el cartón vaya paticojo y turista,

rey entre maniquíes de pulso congelado.


Venís de la Edad Media donde no habéis nacido,

porque no sois del tiempo presente ni el ausente.

Os mata una verdad en el caduco nido:

la que impone la vida del siempre adolescente.


Yo soy viejo: tan viejo, que el primer hombre late

dentro de mis vividos y veintisiete años,

porque combato al tiempo y el tiempo me combate.

A vosotros, vencidos, os trata como a extraños.


II


Trapos, calcomanías, defunciones, objetos,

muladares de todo, tinajas, oquedades,

lápidas, catafalcos, legajos, mamotretos,

inscripciones, sudarios, menudencias, ruindades.


Polvo, palabrería, carcoma y escritura,

cornisas; orinales que quieren ser severos,

y se llevan la barba de goma a la cintura,

y duermen rodeados de siglos y sombreros.


Vilmente descosidos, pálidos de avaricia,

lo que más les preocupa de todo es el bolsillo.

Gotosos, desastrosos, malvados, la injusticia

se viste de acta en ellos con papel amarillo.


Los veréis adheridos a varios ministerios,

a varias oficinas por el ocio amuebladas.

Con el sexo en la boca canosa, van muy serios,

trucosos, maniobreros, persiguiendo embajadas.


Los veréis sumergidos entre trastos y coños

internacionalmente pagados, conocidos:

pasear por Ginebra los cojones bisoños

con cara de inventores mortalmente aburridos.


Son los que recomiendan y los recomendados.

La recomendación es un procedimiento.

Por recomendación agonizan sentados

donde la muerte cómoda pone su ayuntamiento.


Cuando van a acostarse, se quitan la careta,

el disfraz cotidiano, la diaria postura.

Ante su sordidez se nubla la peseta,

se agota en su paciencia la estatua más segura.


A veces de la mala digestión de estos cuervos

que quieren imponernos su vejez, su idioma,

que quieren que seamos lenguas esclava, siervos,

dependen muchas vidas con signo de paloma.


A veces son marquesas íntimas de ambiciones,

insaciables de joyas, relumbronas de trato:

fracasadas de título, caballares de acciones,

relinchan por llevar el mundo en el zapato.


Putonas de importancia, miden bien la sonrisa

con la categoría que quien las trata encierra:

políticas jetudas, desgastan la camisa

jodiendo mientras hablan del drama de la guerra.


Se cae de viejo el mundo con tal matalotaje.

hijos de la rutina bisoja y contrahecha,

valoran a los hombres por el precio del traje,

cagan, y donde cagan colocan una fecha.


Van del hotel al banco, del hotel al paseo

con una cornamenta notable de aire insulso.

Es humillar al prójimo su más noble deseo

y el esfuerzo mayor lo hacen meando a pulso.


Hemos de destrozaros en vuestras legaciones,

en vuestros escenarios, en vuestras diplomacias.

Con ametralladoras cálidas y canciones

os ametrallaremos, prehistóricas desgracias.


Porque, sabed: llevamos mucha verdad metida

dentro del corazón, sangrando por la boca:

y os vencerá la férrea juventud de la vida,

pues para tanta fuerza tanta maldad es poca.


La juventud, motores, ímpetus a raudales,

contra vosotros, viejos exhombres, plena llueve:

mueve unánimemente sus músculos frutales,

sus máquinas de abril contra vosotros mueve.


Viejos exhombres viejos: ni viejos tan siquiera.

La vejez es un don que cederá mi frente,

y a vuestro lado es joven como la primavera.

Sois la decrepitud andante y maloliente.


Sois mis enemiguitos: los del mundo que siento

rodar sobre mi pecho más claro cada día.

Y con un soplo sólo de mi caliente aliento,

con este solo soplo dicté vuestra agonía.


jueves, 13 de agosto de 2020

Pensar sobre el riesgo nuclear (fuhem.es+presenzza)

Un gobierno que no es activo, comprometido y políticamente coherente frente a las armas nucleares es un gobierno peligroso, antidemocrático y cómplice.

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Selección Recursos: Riesgos nucleares

https://www.fuhem.es/2020/07/17/seleccion-recursos-riesgos-nucleares/


martes, 11 de agosto de 2020

La muerte de Blas Infante, pero no del ideal andaluz.

Los pacifistas no somos (en mi opinión) nacionalistas porque nuestra nación es el mundo y nuestro credo es el internacionalismo más encendido que quepa imaginar. Claro que no creer en las naciones significa, más bien, no creer en las fronteras y en los estados decimonónicos que hasta aquí nos han inyectado en vena tras dos guerras mundiales y una guerra fría que sigue y sigue bajo la amenaza nuclear sin que nadie le ponga freno.

Pienso que los pacifistas creemos en las naciones en el sentido de que consideramos el derecho de los pueblos a elegir su propio destino. El derecho de autodeterminación de los pueblos es, como el derecho a la vida digna, un principio político de libertad y de humanidad que no tiene discusión posible. Y claro que los pacifistas consideramos que los pueblos, si así lo quieren, pueden construir estructuras políticas que representen sus legítimos intereses históricos, culturales, económicos, etc.

Pero nuestra nación es el mundo y nuestra casa concreta es una matria cercana, de rasgos culturales muy concretos, donde nacemos, nos desenvolvemos y morimos. No somos negadores de esta matria natural a la que cualquier persona pertenece.

Por tanto, andalucista no me siento, pero muy andaluz sí. Es decir, creo que Andalucía necesita un grado de autodeterminación mucho mayor, pero que no le hace falta constituirse en un estado independiente para ser sí misma. Creo que Andalucía podría desarrollarse con otros pueblos del estado español en una confederación de repúblicas donde el objetivo sea que los ciudadanos puedan decidir directamente sobre todas las cosas (no como ahora en que las comunidades "autónomas" no pueden decidir nada sobre muchas cosas)... y donde Andalucía no quede, como lo ha sido siempre que ha estado ligada a España, explotada por otros polos económicos con los que andaban cómplices "nuestros" señoritos de aquí. 

Me llegan al alma los actos (https://www.eldiario.es/andalucia/bisnieta-testigo-profesor-relato-tres-voces-fusilamiento-blas-infante-padre-patria-andaluza_1_6156425.html) en recuerdo de Blas Infante, asesinado en 11 de agosto de 1936, hace 84 años, por los golpistas de Franco, Queipo... Qué doloroso que a día de hoy Queipo de Llano siga con todos los honores en la basílica de la Macarena y Blas Infante en una fosa común en el cementerio de Sevilla...

Yo sé que el ideal andaluz es el ideal que llevamos dentro todos los andaluces de forma natural, la hermandad con todas las naciones, con todos los pueblos, la apertura solidaria al mundo, la alegría ante la diversidad de un mundo hermoso que debemos conservar para la vida... ideas que Blas Infante supo expresar y representar bien.

sábado, 8 de agosto de 2020

Una carta de ICAN sobre Nagasaki (75º aniversario)

Estimado Cristóbal -

A las 11:02 am del 9 de agosto de 1945, una bomba atómica destruyó Nagasaki, solo 3 días después del ataque nuclear a Hiroshima. 75 años después, el mundo continúa conmemorando legítimamente los horrores que sucedieron en Nagasaki.

Pero el Día de Nagasaki no siempre recibe la misma atención de los gobiernos y los medios de comunicación como el Día de Hiroshima, y ​​encaja perfectamente con las narrativas falsas de aquellos estados que eligen confiar en las armas nucleares. En este día, le pedimos que nos ayude a romper ese marco.

Únase a los eventos en vivo de Nagasaki >>

Mira y comparte este mensaje de Terumi Tanaka >>

Para los nueve estados con armas nucleares y aquellos que los respaldan, es más fácil tratar el bombardeo de Hiroshima como un evento histórico y terrible y dar discretamente una importancia reducida a la devastación causada por una bomba nuclear en Nagasaki. Estos estados quieren que usted crea que los bombardeos fueron eventos históricos trágicos pero “inevitables”, sin relevancia en el presente, y que no hay nada que se pueda hacer ahora con respecto a las armas nucleares. De esa forma, no tienen que ir más allá de declaraciones hermosas pero vacías, que no hacen honor a los llamamientos de los supervivientes a una acción real en materia de desarme nuclear.

Pero muchos líderes han escuchado las voces de los hibakusha y han decidido actuar. Hace tres días, para conmemorar el Día de Hiroshima, Irlanda, Nigeria y Niue ratificaron el Tratado de la ONU sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPNW). ¡Hoy, nos conmueve ver que Saint Kitts y Nevis hace lo mismo para el Día de Nagasaki!

En su declaración, Mark Brantley, Ministro de Relaciones Exteriores de Saint Kitts y Nevis dijo: “El bombardeo de Nagasaki fue el apogeo de la crueldad e inhumanidad humanas. Como pequeña nación comprometida con la paz mundial, St. Kitts y Nevis no ve ningún propósito útil para los armamentos nucleares en el mundo actual. Que todas las naciones trabajen por la paz y el respeto mutuo para toda la humanidad ”.

Lea más y corra la voz sobre este movimiento histórico ...

Esta es la mejor manera de honrar a los hibakusha, que han pasado décadas compartiendo y reviviendo sus horrores para que todos comprendan el costo humano de las armas nucleares y por qué deben ser prohibidas. Con estos 4 nuevos estados parte, el TPNW solo necesita 6 ratificaciones más para entrar en vigor.

75 años después del bombardeo atómico de Nagasaki, el mundo le debe a los HIbakusha recordar a las víctimas de los albores de la era de las armas nucleares, honrar a los supervivientes que buscan el ocaso de esa era y unirse a ellos en su lucha para prohibir y eliminar. armas nucleares.

Únase a nosotros hoy mientras recordamos, honramos y actuamos.

Gracias,

Beatrice Fihn (Director ejecutivo, ICAN)