viernes, 11 de febrero de 2011

El falso pacifismo.

Hace un par de semanas Obama recibió a Zapatero para rezar juntos por la Paz en el tradicional desayuno-oración norteamericano. El presidente español leyó ante el emperador un discurso progresista en el que se pronunciaba en favor de la libertad, de los inmigrantes… Yo leí su discurso y tengo alguna reflexión que hacer al respecto.

Me quedé impresionado (y pensando) por sus cuidadas palabras… su insistente pose pacifista es llamativa. Se ve que, mediáticamente hablando, se siente obligado -y le renta mucho- distanciarse de aquel famoso brazo por el hombro de Bush a Aznar en las Azores (16-03-2003).

Zapatero sabe que la sociedad española no es belicista, no le gustan las guerras y no aprueba las aventuras de Irak y Afganistán, así que se viste de blanco para que no se le perciba como un títere militarista de EE UU (lo que, políticamente hablando, es sin duda). Quizás Zapatero tema perder las próximas elecciones y nos esté recordando subliminalmente a todos en su aparentemente cándido discurso que si él pierde los próximos comicios generales habrá aún más participación española en las guerras capitaneadas por Bush, Obama…

Ya digo que el pacifismo (me refiero al falso pacifismo) le ha rentado mucho y que no dejará fácilmente de lado ese filón electoral. Pero ¿cómo se puede ser pacifista aceptando aquí a los presos de Guantánamo o enviando 500 soldados más a la guerra absurda de Afganistán rindiendo así pleitesía a los intereses de EE UU?. ¿EE UU ordena y España obedece ciegamente?.

Hablemos claro: el de Rodríguez Zapatero es un pacifismo falso.

(febrero 2010)

El pacifismo es una opción ética y política. (Marchas a Rota y Morón 2010)


Escribo esta carta para pedirle su participación en las Marchas por la Paz a Rota y a Morón que tendrán lugar los días 7 y 28 de noviembre próximo, respectivamente. Las bases militares de Rota, Morón y Gibraltar tienen capacidad atómica y están implicadas en mortíferas guerras como las de Irak y Afganistán. Estas bases son, sencillamente, fábricas de muerte.

También son empleadas por las Fuerzas Armadas españolas, las cuales -y sin tener en cuenta la opinión contraria de la mayoría de la ciudadanía- se han involucrado por su cuenta en las guerras que Estados Unidos lidera en Oriente Medio.

El pacifismo es una opción ética y política de igual urgencia que la necesidad de actuar frente al cambio climático, un desastre medioambiental que la sociedad capitalista está generando con la suicida fórmula de "producción + consumo = crecimiento económico indefinido". Son los intereses económicos petrolíferos de las potencias ricas las que están asolando Oriente Medio. La Paz no es un bonito sentimiento de ilusos, un sueño amable; la Paz es un trabajo ético y político que nos debe salir desde lo más hondo del corazón y de la conciencia... ¿o dejaremos a nuestros hijos un mundo -como el presente- plagado de armas atómicas, químicas y biológicas?. No debemos callar cuando las democracias occidentales que dicen defender los Derechos Humanos se dedican a amenazar -y a emplear de hecho- su inmenso poderío militar contra otros países. No debemos mirar hacia otro lado y permitir inmensos gastos militares por parte de Estados Unidos (800.000 millones de dólares anuales) y la Unión Europea mientras medio planeta grita de hambre y desesperación. ¿De qué otra forma calificar las guerras y los ingentes recursos económicos empleados para matar si no es como disfraz de legalidad, dudoso "derecho de guerra", interesadas "intervenciones humanitarias"...?. ¿Tampoco diremos nada cuando otras potencias nucleares nos apunten –lo hacen ya con toda probabilidad– con sus misiles atómicos para, llegado el caso, destruir estas bases y todo lo que las rodea?.

Gandhi decía: "casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga". Por eso no podemos cerrar ni nuestros ojos ni nuestros corazones a los problemas del militarismo y las guerras, sobre todo cuando es desde Andalucía de donde salen tantos barcos y aviones cargados de puro horror. Creer que no podemos arreglar nada no solamente es incierto, sino que ayuda a que todo siga igual. Juntos y juntas podemos lograr que cambien las cosas por difíciles que parezcan. La Paz es un derecho de las personas y de los pueblos; no puede ser violado impunemente.

Frente a tanto belicismo que brota de las raíces violentas de un sistema en verdad nada democrático, el pacifismo es una opción ética y política urgente. Los grandes partidos parecen haber olvidado completamente el derecho a la Paz, ocupados como están en justificarse ante la población por las medidas antisociales (como la reforma laboral) que están tomando. Pero nosotros no olvidamos que el presupuesto militar español (18.000 millones de euros en 2010) no decrece y que la Fiesta Nacional (12 de octubre) se celebra cada año -desafortunadamente- con una aparatosa y triste exhibición del poder militar del estado. ¿En verdad es compatible todo esto con una verdadera promoción de los Derechos Humanos, de la Solidaridad, de la Paz, de la Justicia?. 

El pacifismo es una opción ética y política que no tiene nada que ver con un sentimiento difuso por la Paz. Al contrario, la Paz requiere un compromiso personal consciente, concreto y decidido. Es verdad que la Paz ha de nacer del corazón, de un hondo sentimiento de fraternidad y sentido ético de la vida digna de todos los hombres y mujeres; pero, a la vez, este impulso por la vida y la solidaridad ha de adquirir sentido concretándolo en acciones social y políticamente significativas. Por eso le animo a que participe activamente en las Marchas por la Paz a Rota (7 de nov.) y Morón (28 de nov.). 

Aunque yo no soy católico, cito aquí unas sabias palabras de Juan XXIII, de su encíclica Pacem in terris (1963): “Así pues, la justicia, la recta razón y el sentido de la dignidad humana exigen urgentemente que cese ya la carrera de armamentos… que las armas nucleares queden proscritas; que, por fin, todos convengan en un pacto de desarme…”; de estos temas, del desarme, las bases militares, la carrera de armamentos, etc., vamos a tratar en las Jornadas Internacionales tituladas “Desobedeciendo a la OTAN” que la Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía hemos preparado para el día 6 de noviembre en un instituto de Rota. No hablaremos de la Paz en abstracto, sino básicamente de cómo construirla desde la ética y la política. 
 
El espíritu de Andalucía, nuestro talante más genuino, es hondamente pacífico, solidario y de celebración de la vida, y de ahí que estas marchas por la Paz no sean un acto cualquiera, sino acciones que tienen un altísimo valor simbólico y que forman parte de un proyecto ético y político a favor de los Derechos Humanos. Participe. Disolvamos la OTAN. Digamos no a la guerra. Andalucía por la Paz.

(noviembre 2010)

Efecto colateral del tratado bilateral


Zapatero se limita a obedecer las directrices militares y estratégicas de EE.UU. Una de las pruebas de que esto es así es el "tratado bilateral" España-USA. Anda que entre el "Nobel de la Paz", Obama, y el inventor de la "Alianza de las Civilizaciones"... vamos listos.

Con la jubilación a los 67 y el resto de la fría y descarnada artillería del Capital para intentar arrebatar a los trabajadores una tajada más de lo que queda del Estado del Bienestar, ¿quién iba a preocuparse de la nueva prórroga del convenio bilateral España-USA respecto al que, recientemente, han llegado a un “acuerdo” el PSOE y Hillary Clinton?. Pocos, desde luego.

Y, sin embargo, las organizaciones antimilitaristas, pacifistas, noviolentas, seguimos diciendo que este tratado bilateral España-USA –pronto en fase definitiva de prórroga– sigue sometiendo a España, de manera vergonzosa, a los dictados de la potencia norteamericana, pone en riesgo nuestra seguridad y supone, porque las bases de Rota y Morón son instalaciones de ataque militar y de “guerra preventiva”, una apuesta (forzosa) de España por el belicismo occidental liderado aún por Bush (cuya sombra es tan alargada como la de Aznar).

El pequeño efecto colateral del tratado bilateral es que en vez de defender de verdad los Derechos Humanos, el gobierno de España se dedica a doblar la cerviz ante los vuelos secretos de la CIA, el asesinato de José Couso, el tráfico nuclear militar por nuestras costas, la contaminación radioactiva de origen militar en Palomares, el mantenimiento de las tropas españolas en la guerra de Afganistán…

(27-01-2011)

Día Escolar de la Noviolencia (30 de enero)



La Paz de la que hablamos los pacifistas no es una paz lírica o etérea... es una Paz real, de índole ética y política, que significa la "presencia de la Justicia". El 30 de enero de cada año se conmemora en las escuelas el aniversario de la muerte del Mahatma Gandhi (1869-1948), un hombre que demostró -en Sudáfrica y en la India- que es posible lograr de algún modo la Paz sin usar la violencia.

El día 30 de enero de 1948, hace ahora 63 años, fue asesinado en Nueva Delhi Mohandas Karamchand Gandhi; y cada 30 de enero se celebra en muchos centros educativos el Día Escolar de la Noviolencia y la Paz. La Historia reconoce a este hombre absolutamente singular la entereza humana y la habilidad de haber hecho mucho por la descolonización de la India sin que se produjera una cruenta guerra. Su frágil figura, hoy que la amenaza de una tercera guerra mundial nuclear sigue vigente, se agranda a medida que pasa el tiempo. Por su dedicación a una Cultura de Paz y de Noviolencia Gandhi, hombre tanto de profundas convicciones religiosas como de acción política decidida, recibió en vida los honoríficos títulos de "Mahatma", que significa "alma grande", y "Bapu", que significa "padre".
Debemos recordar que Gandhi no sólo impulsó la independencia de la India, sino que también propuso un modelo de producción económica de corte ecológico contrario al industrialismo, luchó contra el sistema tradicional de castas colocándose al lado de “los intocables”, trabajó denodadamente por el diálogo interreligioso, optó personalmente por una vida simple y comprometida, etc. Recordar estas cosas es importante para entender que su vida no fue ni la de un místico ni la de un político, sino la vida de alguien que, viviendo en sociedad, pretendió activar nuestros mejores y más profundos mecanismos éticos y solidarios. Él dijo: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”, queriendo dar a entender que el ideal de la paz está bien, pero que la Paz como meta es menos importante que uno y otro y otro paso claro y consciente de paz concreta. Las palabras de paz son necesarias, pero las medidas concretas de paz son urgentes.

Gandhi, por otra parte, resuelve ejemplarmente en su misma persona ese debate -que puede bloquear a algunos- sobre si la paz interior es primero a la paz social o viceversa. Para construir un mundo de Paz, ¿hemos de cambiar primero los corazones o hemos de tomar medidas políticas a favor del desarme?. La solución de Gandhi es sencilla: ambas cosas son necesarias y una sin la otra vuelve inútiles a las dos. Las medidas concretas de desmilitarización y desarme son necesarias y urgentes, y hay que llegar a ellas a través de la política, organizando protestas sociales amplias y optando por la desobediencia civil si es necesario. Y la Cultura de Paz, la revolución interior, la transformación personal hacia el desarrollo de una ética personal generosa, pacífica y solidaria, también, a la vez, son necesarias. Ética y Política no son cosas independientes ni opuestas cuando de construir la Paz se trata. “No hay camino para la paz, la paz es el camino” también significa, creo, que trabajar a la vez por la paz externa e interna es el sendero correcto. El pacifismo no es solo un ideal político de Paz, o, por el otro lado, un arrobamiento de candidez espiritual ajeno al mundo; el pacifismo es una práctica concreta de libertad interior y de solidaridad social y entre los pueblos.

En consecuencia, no deberíamos celebrar el Día Escolar de la Noviolencia y la Paz centrando las actividades en las escuelas solamente alrededor de bellos valores morales, y sin duda muy importantes, como el diálogo, el compartir, la ayuda mutua, la tolerancia, la generosidad, la confianza, etc.; a la vez, sería bueno abordar, adaptando debidamente las problemáticas a cada nivel educativo, algunos de los problemas reales por los cuales no tenemos Paz aquí y ahora. “La Paz no es solo la ausencia de guerras, sino la presencia de Justicia”, repetimos mucho los que trabajamos en los grupos pacifistas; y esto quiere decir, entre otras cosas, que hay que hablar de guerras y de Justicia.

El objetivo de fondo de este Día Escolar de la Paz y la Noviolencia es, quizás, trasladar a los alumnos y alumnas un principio práctico y viable: podemos solucionar los conflictos mediante métodos pacíficos; es posible, urgente y necesario solucionar los conflictos de modo pacífico. Pero hay que conocer los conflictos concretos en los que vivimos y en los que, por ejemplo, España está inmersa. Celebrar el Día de la Paz y la Noviolencia como un día donde se ensalzan algunos valores morales positivos y nada más que eso, sería una celebración muy incompleta.


Citemos algún ejemplo… el gobierno español dice enviar a sus ejércitos al exterior (Líbano, Somalia, Afganistán, etc.) en defensa ¿de la Paz?; ¿dar cobertura a Estados Unidos -sin ir más lejos desde Rota- para que la estrategia de amenazas nucleares de esa superpotencia continúe activa en el Mediterráneo y Oriente Medio es una apuesta por la Paz?. Celebrar correctamente, en las escuelas y en cualquier sitio, la Paz es, o debería ser, acercarse conscientemente al conocimiento de los conflictos, debatirlos, posicionarse en ellos, ver qué formas pacíficas de abordarlos están a nuestro alcance… La comunidad educativa también conoce que hoy, en medio de una grave crisis económica, no decrecen los presupuestos militares. Cabe preguntarse: ¿es justa esta situación?.

Celebremos el Día Escolar de la Noviolencia y la Paz y recordemos a Gandhi, pero hagámoslo con buen juicio, adaptando las complejas problemáticas a las edades del alumnado (se entiende), de tal modo que sembremos en los corazones de los alumnos y las alumnas auténticas semillas de paz.

(enero 2011)

¿Todavía más proyectos de guerra?

Expreso mi más absoluto rechazo a que se siga adelante con el proyecto de fabricación del avión de guerra A-400-M que se tiene previsto ensamblar, hasta un total de 170 unidades, en la planta de Airbus Military junto al aeropuerto de San Pablo, en Sevilla. Los estados europeos implicados en la fabricación de este avión (pensado, seguramente, para las “intervenciones humanitarias”) van a gastar alrededor de 23.000 millones de euros de dinero público en este inhumano proyecto de guerra.

El martes día 8 de febrero visitarán Sevilla, al parecer para asistir a una prueba técnica de carga de los prototipos ya fabricados, la ministra de Defensa Carme Chacón y los jefes de Estado Mayor de los ejércitos del aire de los países europeos implicados en la fabricación de estas armas. Animo a todas las personas de buena voluntad y a todas las organizaciones sociales de Andalucía y del resto del estado español a expresar su más enérgica protesta por esta afrenta no sólo a las exigencias de Paz y Solidaridad de la mayoría ciudadana, sino también, en momentos de grave crisis, a las necesidades sociales de la población. Someter a la población a graves restricciones mientras se hacen inversiones multimillonarias para la guerra debe ser considerado un grave delito contra la sociedad. No toleremos esta situación.

(febrero 2011)

"Una lectura de Gandhi en El Cairo"

En el periódico "El País" de hoy 9-2-2011 se ha publicado un artículo (de Ramin Jahanbegloo) interesante que relaciona lo que está sucediendo en Túnez y Egipto con la filosofía y la práctica política de Gandhi en la India en la primera mitad del siglo XX. Ofrezco aquí unas observaciones sobre dicho artículo.

No comparto todo lo que se dice en este artículo, pero me parece de interés. Tampoco comparto lo que NO se dice en este artículo, pero que se deduce fácilmente de él: que "aquí" es oro todo lo que reluce mientras que allí no, que "aquí" se respetan las libertades y los DDHH mientras que allí no, que Occidente es un modelo de democracia y buen funcionamiento para el mundo árabe... mientras que ellos han optado siempre por la violencia...

Tampoco veo claras las alabanzas a la "modernización autoritaria" en Turquía: "hemos visto lo dinámica que puede ser una sociedad cuando la fe y la democracia no se ven excluidas por una modernización autoritaria"...

A lo largo del artículo el autor pone el acento en la: "incapacidad del Estado laico de cuño occidental para proporcionar un espacio en el que pudieran desarrollarse tanto la cultura democrática como las tradiciones religiosas", pero a mí me parece que la clave de muchos de los problemas del norte de Áfrca y países de Oriente Medio son debidos, más bien, a la complicidad entre los intereses político-económicos de Occidente y la clase gobernante de esos países (aunque sin excluir los elementos que el autor señala).

En este artículo hay una interpretación bastante socialdemócrata, creo, de la Noviolencia... pero merece la pena leerlo porque, se mire como se mire, es verdad que las poblaciones, la ciudadanía de estos países, de manera pacífica (y sacrificando muchas vidas), están luchando frente a las dictaduras que Occidente ha apoyado tanto tiempo. En lo que está ocurriendo hay, sí, una cierta influencia del mensaje y de la metodología política de Gandhi.... pero no sólo por la metodología pacífica general de tunecinos y egipcios, sino por el afán de liberarse de la pobreza que les ha impuesto Occidente por muchos años.

(09-02-2011)
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"Una lectura de Gandhi en El Cairo.-

Casi dos años después de que en Teherán sugiera el "movimiento verde" de rechazo a los resultados electorales, por toda esa región, desde Túnez hasta Yemen y, lo que es más importante, en Egipto, se están extendiendo levantamientos no violentos de oposición a sus regímenes represivos. A pesar de su diversidad geográfica y cultural, esos movimientos pacíficos que recorren todo el mundo musulmán presentan notables similitudes con la estrategia que Gandhi puso en marcha hace décadas en India, poniendo en jaque al poder y oponiéndose a la violencia. Así surge la esperanzadora perspectiva de que las campañas prodemocráticas pacíficas puedan convertirse en el paradigma fundamental de cambio en Oriente Próximo y el Magreb, zonas del mundo durante tanto tiempo caracterizadas por la violencia.

La no violencia y el respeto mutuo pueden traer la democracia a las sociedades musulmanas




En Occidente, muchos ya conocen las estrategias pacíficas que coadyuvaron a la consecución de los derechos civiles en Estados Unidos y de la democracia en Europa Oriental. Pero esa senda ha sido desechada en el mundo musulmán, donde los medios de comunicación han perpetuado el tópico de que los musulmanes son gentes fanáticas, peligrosas y violentas. Los movimientos actuales, que sin duda ponen en cuestión ese tópico, podrían en realidad recordarle al mundo el papel que han tenido muchos activistas y pensadores musulmanes a la hora de oponerse a la violencia y de ponerle coto, tanto en sus propias comunidades como frente a otras.

Gandhi tuvo la gran suerte de tener entre sus compañeros a dos importantes musulmanes: Jan Abdul Ghaffar Jan y Maulana Abul Kalam Azad. Tanto Azad como Ghaffar Jan tuvieron una gran influencia en Gandhi, quien, a su vez, con su personalidad y su filosofía de la no violencia, influyó enormemente en ellos, haciéndoles aceptar su invitación a la introspección y la autocrítica, nacida de la idea de que nadie está en posesión de la verdad absoluta. Para Gandhi, la verdad solo surge del encuentro y la identificación con "el Otro".

Puede que haya llegado el momento de que surja un Gandhi musulmán para el siglo XXI. El islam político actual es en gran medida una respuesta ideológica al predominio occidental en nuestra época. El éxito cosechado por el islam político en los últimos tiempos se ha debido principalmente a la incapacidad del Estado laico de cuño occidental para proporcionar un espacio en el que pudieran desarrollarse tanto la cultura democrática como las tradiciones religiosas.

Con frecuencia, los proyectos de modernización de los Gobiernos laicos de la época poscolonial han mostrado una actitud intransigente que, privada de sensibilidad hacia la religión, se ha basado en una práctica política profundamente autoritaria. Esta es la razón de que no hayan logrado la lealtad de los musulmanes piadosos.

Esto no significa que las sociedades musulmanas sean en cierto modo reacias a la democracia, el pluralismo y la no violencia. Solo significa que la democracia y la modernización deberán surgir de manera orgánica, desde la base, no desde la cúpula. De hecho, en Turquía, durante los Gobiernos del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), hemos visto lo dinámica que puede ser una sociedad cuando la fe y la democracia no se ven excluidas por una modernización autoritaria.

Las campañas no violentas que en la actualidad estallan en todo el mundo musulmán, surgidas en general de la clase media, indican a las claras que, en la práctica, el compromiso ético con la transparencia, la negociación, la capacidad de cesión y el respeto mutuo han triunfado. Sus vínculos con las redes de la sociedad civil mundial, ligadas por tecnologías de la información que van desde Facebook a YouTube, refuerzan una ética universal como la postulada por Gandhi, que va más allá de las particularidades religiosas y culturales aunque se canalice a través de movimientos de base locales.

Ahí es donde la espiritual forma gandhiana de hacer política puede distinguirse de las concepciones fundamentalistas de la religión. Lejos de ser utópico, puede que el énfasis de Gandhi en una política ética basada en la no violencia y el respeto mutuo sea la forma más práctica de alcanzar la democracia en una región exhausta de una represión y un derramamiento de sangre aparentemente inacabables, nacidos de la fe en la violencia como auténtica fuente de poder.

"Ni siquiera el régimen más despótico puede sostenerse sin el consentimiento de los gobernados, que con frecuencia el déspota obtiene por la fuerza", escribió Gandhi. "Cuando el súbdito deja de temer a la fuerza despótica, el poder desaparece de inmediato". Lo que hemos visto en Túnez, y lo que estamos viendo en las calles cairotas ahora mismo, sugiere que Gandhi comprendió mejor el poder que los autócratas y ayatolás que ahora tratan de aferrarse a él.

por RAMIN JAHANBEGLOO, uno de los más conocidos disidentes iraníes, dirigió el Departamento de Estudios Contemporáneos de la Agencia de Investigación Cultural de Teherán hasta su detención en abril de 2006. En agosto de ese año fue liberado y en la actualidad está exiliado en Canadá, donde da clases en la Universidad de Toronto. © 2011 Global Viewpoint Network. Distribuido por Tribune Media Services. Traducción de Jesús Cuéllar Menezo.

Inquietante artículo

Recuerdo una vez, me parece que era el año 2003, a Gustavo de Arístegui, un diputado del PP especializado en política exterior, diciendo en un debate televisivo que, si llegara el caso, habría que pensarse el uso por parte de Occidente de armas atómicas en Oriente Medio. Parte de la derecha española da miedo y la aventura política de Aznar metiendo a España en la guerra de Irak para agradar a Bush lo dice todo.

En este sentido, me ha inquietado leer el artículo de Juan Luis Pulido, Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Cádiz, titulado "Pacifismo y Geopolítica", artículo publicado recientemente por la prensa conservadora de Cádiz y que puede localizarse fácilmente en internet... acusando a Zapatero, ahí es nada, de irresponsable pacifista (aunque Zapatero de pacifista no tenga absolutamente nada). El mencionado artículo recuerda también, quizás queriendo enaltecerlas por algún motivo, las funciones constitucionales del Ejército: «Las Fuerzas Armadas tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional». ¿Exagero al interpretar que este profesor de Derecho de la Universidad de Cádiz está llamando veladamente al intervencionismo político de las Fuerzas Armadas en la vida de este país con objeto de llegar a una mayor implicación de España en las guerras de EE.UU. en Oriente Medio?. Sí, la Constitución dice lo que dice, pero ¿también dice que, obedeciendo los dictados de EE.UU., hemos de ayudar a arrasar Irak, Afganistán e Irán… si queremos asegurarnos un buen precio a la hora de llenar el depósito de combustible de nuestros coches?.

En vez de ser solidario, defender las libertades y los derechos sociales en países como Túnez y Egipto, este profesor de Derecho señala en dicho artículo la necesidad de estar precavidos militarmente frente a estos países "inestables". Flaco favor a los Derechos Humanos y flaco favor a la Paz.

(09-02-2011)