lunes, 27 de abril de 2026

DE PRONTO, QUIZÁS TODO EL PLANETA SE HA VUELTO ANDALUCÍA.


      Andalucía era, fue siempre quizás, el único (se ve lo exagerados que somos) lugar del planeta donde todos sus habitantes sabían, sentían y esperanzaban que vivían en un paraíso; aunque, anhelos aparte, un paraíso brutalmente regentado por tiranos acaparadores de la tierra fértil, desde las familias aristocráticas de la Roma imperial hasta el caciquismo terrateniente de hace menos de un día.

      Es decir: tenían la plena conciencia y la dolorida sensibilidad de estar viviendo en ese paraíso original del que se habla en los mitos antiguos, pero, a la vez, sujetos violentamente por conquistadores de toda laya que dividieron la tierra y se quedaron con lo mejor de ella para generar situaciones de esclavitud, hambre, dependencia severa, honda amargura... Así que -los y las de aquí lo sabemos muy bien, como Lorca o Juan Ramón- esta es la tierra donde se pasa de la fiesta a la muerte en un pestañeo (un pestañeo de los señoritos, se entiende). Aquí siempre fue así y la injusticia campó a sus anchas con mil bendiciones…

      Esta conciencia de un paraíso ensangrentado siempre por la injusticia más cruel, ¿no es ahora el mismo, quizás, espíritu que asola toda la Tierra?. Parece que sí, que ahora el mundo se ha convertido en Andalucía, que la dolorida historia de Andalucía ha sido, de alguna manera, expandida al resto del globo terráqueo, el cual, a su vez paraíso de vida, flota suspendido en la infinitud del Universo y es gobernado por estúpidos tiranos biocidas, ¿no es así?.

      En el sobrecogedor poema “Los andaluces” (p. 58 de este pdf del Instituto Cervantes sobre la poesía esencial de J. Hierro: https://cvc.cervantes.es/literatura/pocenar/pdf/02_hierro_es.pdf), el gran José Hierro habla de cómo los andaluces sufrían más que nadie el frío de las cárceles franquistas, cómo ellos conocían, mejor que nadie, el diferencial humano que va desde un paraíso de colores, sabores, aromas, paisajes… a una lóbrega celda donde te aguarda la muerte o por un disparo, o por una enfermedad, o por hambre, o por ostracismo, o por tortura, etc.

   Quizás, de pronto, todo el planeta se ha vuelto Andalucía, o Auschwitz, o Hiroshima, o Vietnam. No sé.