Estoy lejos de
las posiciones “progresistas”, en materia de ‘guerra justa’, del filósofo
australiano Seth Lazar (1979) (que condena el uso en combate real de las armas
nucleares, pero que aprueba la “disuasión” nuclear efectiva que implica la
fabricación, tenencia, gestión, etc., de las mismas), pero reproduzco aquí un
párrafo de un breve e interesante artículo suyo extraído de la compilación “Los
filósofos miran hacia el mundo. 62 problemas de ética práctica” (Ed. Cátedra,
M., 2018, pp. 45-48) que se pregunta por la injusticia de la misma institución
militar (y no solamente por la justicia o injusticia de las guerras):
“…primero, ¿es
moralmente aceptable tener fuerzas armadas cuando se podría prescindir de
ellas? Segundo, ¿constituyen nuestras fuerzas armadas el óptimo moral [the
morally best] factible dadas las circunstancias? Llamemos a la primera
justificación mínima y a la segunda justificación plena. Una condición
necesaria para ambas es que la posibilidad razonable de causar bienes sea mayor
que la de los males causados. Cualesquiera que sean nuestras inclinaciones
morales, si se considera que nuestras fuerzas armadas harán el mal en mayor
medida que el bien en comparación con su inexistencia como institución,
entonces no pueden estar mínimamente justificadas; si consideramos que harán el
mal en mayor medida que el bien en comparación con otras instituciones factibles
que podrían sustituirlas, no pueden estar plenamente justificadas”.
Es obvio que el
mal que pueden causar los ejércitos en el mundo de hoy es muy sobradamente
superior (como Hiroshima y Nagasaki demostraron) al bien que puedan engendrar
en cualquier sentido imaginable. Baste pensar, aunque no solamente en ellas, en
las agresivas doctrinas hoy al uso del arma nuclear de unas y otras potencias;
es decir, baste pensar en las instituciones militares de hoy: agigantadas,
nuclearizadas, intervencionistas, consumidoras de inmensos recursos energéticos
y contaminantes, apartadas completamente de la actitud “defensiva”, violadoras
del Derecho Internacional, detentadoras de un poder propio en parte autónomo
del poder civil, consumidoras de centenares de miles de millones de
euros/dólares, etc.
Las
instituciones militares del siglo XXI no nos defienden de nada. Al contrario,
simplemente son (las dos guerras mundiales, la guerra fría y la proliferación
nuclear lo demuestran sobradamente) el mayor peligro -todavía más que el cambio
climático- que la humanidad -y la vida en el planeta- tiene encima. Las guerras
que el llamado “complejo militar” sostiene crónicamente sobre la faz de la
Tierra están coadyuvando muy notablemente a un holocausto general en forma de
ecocidio (https://espacio-publico.com/ecocidio-otra-cara-del-genocidio-la-naturaleza-como-campo-de-batalla);
es decir, el mal profundo que conllevan y pueden desatar las guerras es
infinitamente superior a cualquier bien imaginable que ellas pudieran
representar en algún sentido; luego, sin duda, carecen de toda legitimidad
ética y moral (siguiendo, en cierto sentido, el razonamiento de Seth Lazar) las
instituciones que las llevan a cabo.
Las guerras y
los ejércitos (fábricas, bancos, políticos…) que las mantienen para matar a
nuestros hermanos de otras creencias, sistemas políticos, etc., carecen hoy, en
un mundo al borde del colapso ecológico, energético, demográfico, climático,
etc., de toda legitimidad ética y moral. Porque, hoy más que nunca, la codicia
económica de las potencias occidentales por apropiarse de los recursos sobre
todo energéticos de países del Sur ha puesto al descubierto -de forma tan
brutalmente descarada y genocida- cuál es el verdadero motor (nada ético, nada
moral) de las instituciones militares y del complejo político-económico que las
respaldan.
Recordemos que “Mientras el mundo intenta limitar el
calentamiento global a 1,5ºC, las operaciones militares en unas pocas semanas
pueden borrar años de esfuerzos de descarbonización civil… Se estima que la
ofensiva en Irán ha emitido tanto CO2 en 2 semanas como la suma de 84 países”
(Alberto Fraguas, en el artículo citado)
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Sobre el
filósofo Seth Lazar y su concepción ética/moral de la “guerra justa”:
-“Perdonar a los civiles”:
https://ndpr.nd.edu/reviews/sparing-civilians-2/
-Su idea de guerra justa en:
https://plato.stanford.edu/entries/war/
-“Finales y consecuencias en la ética de la guerra”:
https://www.politics.ox.ac.uk/sites/default/files/inline-files/SJ016_Lazar_Endings%26Aftermath_War.pdf
-“Deberes asociativos y la ética de matar en la guerra”:
https://www.jpe.ox.ac.uk/papers/associative-duties-and-the-ethics-of-killing-in-war/
-“El dilema de la responsabilidad por matar en la guerra: un
ensayo de revisión”: https://philarchive.org/rec/LAZTRD
