LA TENDENCIA CANÍBAL.
Hay que
distinguir entre gladiadores muertos y, en general, personas muertas “en la
arena” de los anfiteatros romanos… pero H. Hopkins y M. Beard estiman que se
producían 8.000 muertes anuales en la red de anfiteatros romanos (https://www.independent.co.uk/arts-entertainment/books/reviews/the-colosseum-by-keith-hopkins-amp-mary-beard-757493.html)
… y en “El sitio web oficial del Coliseo
Romano se estima que unas 400.000 personas murieron dentro de
sus muros durante los 350 años que estuvo activo”. (https://www.thecolosseum.org/facts/).
En fin, si se cuentan los cientos de años de la historia de Roma y la mezcla de
gladiadores, convictos, esclavos, etc., muertos “en las arenas” se puede llegar
a una cifra sobrecogedoramente alta…
Con estos
antecedentes (y otros que para qué citar), ¿de qué nos extrañan hoy, entonces,
comportamientos criminales como: https://www.youtube.com/watch?v=uHGklbXAmj8
?. Hay diferencias sustanciales, sí, entre aquellos cientos de miles de muertes
“en las arenas” de Roma y los “safaris humanos” o “turismo de guerra” en la
guerra de Yugoslavia; pero también hay algo de común: el irresistible afán de
matar a otros y recrearse perversamente en ello.
Quizás
exageraríamos si hablásemos de canibalismo humano, naturaleza cainita, etc.,
dejando que un sentimiento derrotista y angustioso se apodere de nuestro
raciocinio. Sea como sea, sorprende la manera estúpida, crónica, en que los
hombres se arrebatan la vida entre sí, por nada que no sea, en realidad, la
adoración al dios de su instinto negro de muerte. Y lo perfectamente bien que ese
instinto es conocido y ‘gestionado’ económica y políticamente por quienes
fabrican el neocolonialismo, los genocidios y las guerras de hoy.
