Que la guerra es un negocio antiguo, pingüe y patológicamente difícil de curar, ¿quién lo duda?. Es así, lo sabemos. En el tiempo que nos ha tocado vivir, sin embargo, hay una dolorosa y crucial diferencia respecto a lo que la Historia enseña acerca del pasado, y es, a saber, que la capacidad de devastación de las armas actuales superan hoy, muy mucho, lo sucedido en Berlín (1940-1945), Dresde (feb. 1945), Hiroshima, Nagasaki (agos. 1945), etc., etc.
Recordemos que la bomba de Hiroshima tenía 15 kilotones y
que hoy las ojivas nucleares activas suelen tener entre 100 y 500 kilotones.
Hoy la guerra no es muerte y destrucción como la hemos conocido hasta ahora,
hoy es una posibilidad real de entrar en una espiral de descontrol que lleve a
todo el planeta a la "destrucción mutua asegurada".
Expreso mi pesadumbre porque una parte de la izquierda (en
las RRSS abundan los ejemplos) está descorchando botellas de champán (ahora con
lo del 81° aniversario de la victoria del ejército rojo sobre el fascismo
alemán) por el poder de destrucción que poseen las fuerzas armadas de las
supuestamente "anticapitalistas" China y Rusia.
No solamente no han entendido nada, sino que están
sepultando toda esperanza de que un día un socialismo democrático pueda
-porque, ciertamente, debe- sustituir para siempre al Capitalismo/Militarismo
(OTAN, Rusia, China, Japón, USA…) que, lo repito, podría borrar con sus armas
todo rastro de vida de la faz de la tierra.
Si una potencia, supuestamente no imperialista, tiene
exactamente la misma técnica y capacidad de destrucción masiva que otra
potencia occidental, entonces, ¿no estamos ante dos iguales inmersos en una
lógica de muerte que puede hacernos saltar por los aires a todos?, ¿por qué
celebrar la mortífera técnica de muerte de una parte?.
La Historia no solamente enseña objetivamente qué varios
ejércitos vencieron a Hitler, también enseña a qué indescriptible precio
ocurrió “la victoria” que hoy celebran varias potencias; la Historia también
enseña que el militarismo de hoy (el campeón imbatible e ileso del escenario)
ha adoptado otras formas TODAVÍA MÁS DESTRUCTIVAS que las que Hitler puso en
marcha.
Naturalmente que celebro el fin de Hitler y el fin del
fascismo. Lo que no quisiera celebrar ahora es el fin del mundo: https://elpais.com/ciencia/2026-01-27/el-fin-del-mundo-mas-cerca-que-nunca-los-cientificos-atomicos-situan-el-reloj-del-apocalipsis-a-solo-85-segundos-de-la-medianoche.html
