El “espectáculo” mayor que se
desarrolla ante nuestros ojos no son las guerras, las gravísimas matanzas, las
continuas amenazas, los mensajes racializados de odio hacia el inmigrante, el comercio y la producción de armas en todas direcciones,
los grandes desfiles militares de las potencias, el lenguaje acusador y la
construcción del enemigo, el mantenimiento de las armas de destrucción masiva, la creación criminal de miedos para justificar el militarismo, LA AMPLIACIÓN DE LAS BASES MILITARES…
el peor espectáculo es, pero con diferencia, el silencio de la mayoría ante semejantes realidades («Tendremos que arrepentirnos en esta generación no meramente por las acciones y palabras de odio de los malos, sino por el pasmoso silencio de la gente buena», Luther King, Carta desde la cárcel de Birmingham, 1963). Porque la élite salvaje que fomenta el rearme más bestial nunca visto (https://commission.europa.eu/topics/defence/future-european-defence_es) ya sabemos a qué se dedica, sí, pero ¿y nosotros y nosotras?, ¿debemos consentir tranquilamente que se caven nuestras tumbas y las de nuestros hijos e hijas simplemente para que los de siempre inflen los balances económicos de sus empresas?, ¿debemos continuar adelante con el ridículo autoengaño de que no nos tocará a nosotros pasar por lo que, cada día, vemos en los telediarios?, ¿podemos siquiera respirar viendo como se decuartizan, literalmente, tantas personas inocentes ante nuestros ojos?.
Grandes pensadores del s. XX lo
dijeron por activa y por pasiva: «En tiempos de oscuridad, el silencio es
una forma de complicidad» (Camus); «El mundo es un lugar peligroso, no por
causa de los que hacen el mal, sino por aquellos que miran y no hacen nada»
(Einstein); «Quien acepta una injusticia en silencio, se convierte en cómplice
de ella» (Sartre); «Al final, no recordaremos las palabras de nuestros
enemigos, sino el silencio de nuestros amigos» (Luther King); «No comprometerse
con la resistencia contra la guerra es, en sí mismo, una forma de compromiso
con la opresión» (H. Arendt)
Y grandes artistas de la historia
de la pintura española también nos lo dijeron con claridad total:
<<En los títulos y
grabados de su célebre serie “Los desastres de la guerra” y “Caprichos”,
Goya reflexiona sobre el sinsentido y la barbarie del conflicto civil y la
ocupación napoleónica:
- «Y no hai remedio»(Estampa 15). Sentencia rotunda que Goya escribe junto a la imagen de unos prisioneros maniatados frente a un pelotón de fusilamiento. Denuncia la total indefensión de las víctimas civiles y la inevitable represión militar.
- «Grande hazaña! Con muertos!»(Estampa 39). Una de sus frases más cargadas de feroz ironía. Acompaña la crudeza de cuerpos mutilados y colgados de un árbol, desmontando radicalmente los conceptos tradicionales de gloria patriótica o heroísmo militar.
- «El sueño de la razón produce monstruos»(Capricho 43). Aunque pertenece a sus Caprichos, es el eje del pensamiento antibélico de Goya. Advierte que cuando la racionalidad humana se adormece o se apaga, emergen de inmediato la brutalidad, la crueldad irracional y la barbarie armada.
- «No se puede mirar»(Estampa 26). Describe el desgarro de las ejecuciones masivas en plena oscuridad. Es un grito de espanto que expresa la imposibilidad moral de presenciar el sufrimiento ajeno y la deshumanización absoluta que provoca la guerra.
- «¿Si resucitarán?»(Estampa 80). Una profunda y pesimista reflexión final que cierra la serie de grabados. Cuestiona de forma directa si las víctimas de tanta devastación e injusticia encontrarán en algún momento paz o redención futura.>>
[Láminas tomadas de: https://fundaciongoyaenaragon.es/obra/si-resucitara/861; y Notas tomadas de IA en 24/08/26]




