Mientras la bestialidad continúa: https://www.facebook.com/share/r/1EfA9Pecih/
A la sombra de la lectura de la novela “4 3 2 1” (Paul Auster, Seix Barral, B. 2017), hoy traemos aquí el recuerdo de Roger Allen LaPorte, <<un joven activista pacifista -obrero católico- estadounidense conocido por su inmolación frente a la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York el 9 de noviembre de 1965, realizada como una protesta extrema contra la participación de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam. Tenía solo 22 años en el momento de su acción y falleció al día siguiente, el 10 de noviembre de 1965, en el hospital Bellevue debido a las graves quemaduras sufridas. Antes de perder el conocimiento, LaPorte declaró conscientemente: "Estoy en contra de las guerras, de todas las guerras. Hice esto como un acto religioso". Su trágico método de protesta estuvo influenciado por la inmolación del monje budista Thích Quảng Đức en Saigón (1963). Los pacifistas estadounidenses adoptaron este recurso extremo para visibilizar el horror de la guerra ante una sociedad que percibían como indiferente. Su muerte ocurrió solo una semana después de que otro conocido pacifista cuáquero, Norman Morrison, se prendiera fuego directamente frente al Pentágono el 2 de noviembre de 1965>>.Paul Auster en la novela citada, p.574:
“El día anterior, Roger Allen LaPorte, de veintidós años, se había rociado la ropa con gasolina y se había prendido fuego frente a la biblioteca Dag Hammarskjöld de Naciones Unidas. Con quemaduras de segundo y tercer grado en el noventa y cinco por ciento del cuerpo, fue trasladado en ambulancia al hospital Bellevue, todavía consciente y capaz de hablar. Sus últimas palabras fueron: Soy un obrero católico. Estoy en contra de la guerra, de todas las guerras. He hecho esto como un acto religioso”. (p. 574)
Descripción del movimiento
antibelicista norteamericano, pp. 562-565:
<<El 16 de octubre, Ferguson
y Amy pariciparon en su primera manifestación contra la guerra, una marcha organizada
por el Comité de la Quinta Avenida por la Marcha por la Paz en Vietnam que atrajo
a decenas de miles de personas que iban desde estudiantes maoístas hasta rabinos
ortodoxos, la muchedumbre más numerosa que se había visto fuera de un estadio de
béisbol o fútbol americano, y en aquella luminosa tarde de sábado de principios
de otoño, bajo el impecable cielo azul de un perfecto día de Nueva York, cuando
los manifestantes marchaban por la Quinta Avenida y luego torcían al este en dirección
a la plaza de las Naciones
Unidas, unos cantando,
otros gritando consignas, la mayoría
en silencio, que era como Ferguson y Amy decidieron ir, callados y caminando juntos
de la mano, había mulitudes de no manifestantes sentados en el murete de piedra
que rodea Central Park aplaudiendo o dando gritos de ánimo, mientras otro bando,
la facción proguerra, la gente a la que Ferguson llegó a catalogar como
anti-antiguerra, lanzaba a la mulitud improperios e insultos y en varias
ocasiones huevos, o se abalanzaba sobre los manifestantes y les daba puñetazos,
o los empapaba con pintura roja.
Dos semanas después, las fuerzas pro
y anti-anti organizaron su propia marcha en la ciudad de Nueva York en lo que denominaron
Día de Apoyo al Esfuerzo de América en Vietnam, cuando veinicinco mil manifestantes
pasaron frente a un coningente de funcionarios electos que los aclamaban desde altas
tribunas. Pocos norteamericanos estaban dispuestos a admiir los errores del gobierno
en aquellos momentos, pero con ciento ochenta mil soldados estadounidenses apostados
en Vietnam y la campaña de bombardeos denominada operación Rolling Thunder ya en
su octavo mes, con listas de bajas de unidades ofensivas y tropas en Chu Lai y Ia
Drang, la rápida e inevitable victoria que Johnson, McNamara
y Westmoreland habían
prometido al pueblo norteamericano parecía cada vez menos segura.
A finales de agosto, el Congreso aprobó una ley por la que se establecía una pena
de cinco años de prisión y hasta diez mil dólares de multa para quien destruyera
documentos relaivos al servicio militar obligatorio. No obstante, los jóvenes siguieron
quemando su carilla militar en protestas públicas mientras el movimiento Resiste
al Llamamiento se extendía por todo el país. El día anterior a la manifestación
por la Quinta Avenida en la que pariciparon Ferguson y Amy, trescientas personas
se concentraron frente a la caja de reclutas de las Fuerzas Armadas en Whitehall
Street para ver cómo David Miller, de veinidós años, aplicaba una cerilla a su cartilla
militar en el primer acto de desafio a la nueva ley federal. El 28 de octubre, otros
cuatro jóvenes intentaron hacer lo mismo en Foley Square y fueron asaltados por
una turba de provocadores y policías. A la semana siguiente, cuando otros cinco
se disponían a quemar la cartilla durante una manifestación en Union Square, un joven
anti-anti saltó de entre la mulitud para rociarlos con un exintor de incendios, y
después de que los empapados chicos lograran prender sus húmedas cartillas militares,
centenares de personas atrincheradas detrás de las barreras policiales gritaron:
«¡Bombardead con alegría,
sobre Hanoi una sangría!».
También gritaban: «¡Quemaos vosotros, las cartillas no!», desagradable referencia al cuáquero pacifista aniguerra que murió quemado tras prenderse fuego cuatro días antes en el recinto del Pentágono. Después de leer la relación de un sacerdote católico francés que había presenciado cómo sus parroquianos perecían abrasados por el napalm, Norman Morrison, de treinta y un años y padre de tres hijos, fue en coche desde su casa en Balimore hasta Washington, distrito de Columbia, se sentó a menos de cincuenta metros de la ventana del despacho de Robert McNamara, se roció el cuerpo de queroseno y se inmoló en muda protesta contra la guerra. Los tesigos contaban que las llamas ascendieron a más de tres metros por el aire, una erupción de fuego semejante a la causada por el napalm arrojado desde un avión.
Quemaos vosotros, las
cartillas no.
Amy tenía razón. El pequeño alboroto,
casi invisible, llamado «Vietnam» había cobrado las dimensiones de un conflicto más
grande que Corea, mayor que ninguno desde la Segunda Guerra Mundial, y
seguía creciendo día tras día, cada hora se enviaban más tropas a aquel remoto y
empobrecido país del otro lado del mundo para combair la amenaza del comunismo y
evitar que el Norte conquistara el Sur, doscientos mil, cuatrocientos mil, quinientos mil jóvenes de la
generación de Ferguson enviados a la selva y a aldeas de las que nadie había oído
hablar ni era capaz de localizar en el mapa, y a diferencia de Corea y de la Segunda
Guerra Mundial, que se habían librado a miles de kilómetros de territorio norteamericano,
aquella guerra se libraba tanto en Vietnam como en casa. Los argumentos contra la
intervención militar estaban tan claros para Ferguson, eran de una lógica tan convincente,
tan clara después de un examen exhausivo de los hechos, que le resultaba
dificil entender por qué podía alguien apoyar la guerra, pero la defendían millones,
en aquellos momentos muchos más millones de los que se oponían a ella, y a ojos
de las fuerzas pro y ani-ani, todo aquel que se manifestaba contrario a la políica
del gobierno era un agente del enemigo, un norteamericano que había renunciado al
derecho de llamarse estadounidense. Cada vez que veían a otro disidente que se
jugaba cinco años de cárcel por quemar la carilla militar, le gritaban traidor
y escoria comunista, mientras que Ferguson consideraba a aquellos muchachos
como los norteamericanos más valientes, los ciudadanos con más principios del país. Los
apoyaba con todas sus fuerzas y se manifestaría contra la guerra hasta que el úlimo
soldado volviera a casa, pero nunca podría ser como ellos, nunca estaría a su lado
por el pulgar que le faltaba en la mano izquierda, que ya le había evitado la amenaza
con que se enfrentarían sus compañeros de estudios cuando acabaran la
universidad y los convocaran para el reconocimiento médico. Desafiar
el reclutamiento no era para los lisiados
ni discapacitados sino para los aptos, para quienes poseían la cualidad de
ser buen material militar, ¿y por qué arriesgarse a ir a la cárcel por un gesto
sin senido? Era encontrarse en una situación de desamparo, pensaba a menudo, como
un exiliado al que hubieran desterrado hasta del exilio,
y en consecuencia
había una sensación
de vergüenza vinculada al hecho de
ser quien era, pero, le gustara o no, el accidente lo había eximido de la futura
batalla de resisir o desertar, sólo él entre todos sus conocidos no tenía que vivir
presa del miedo al siguiente paso, y sin duda eso lo ayudó a permanecer en pie durante
una época en que tantos otros perdieron el equilibrio y cayeron, porque el país
ya se había dividido en dos en sepiembre y octubre de 1965, y desde ese momento
en adelante era imposible pronunciar la palabra Norteamérica sin pensar al
mismo iempo en la palabra demencia.
Teníamos que destruir la aldea
para salvarla.
Entonces, el 9 de noviembre, una semana
después del suicidio de Norman Morrison en el recinto
del Pentágono, cuando
habían transcurrido unas semanas
del primer semestre
de Ferguson en Columbia
y él aún andaba tanteando
el terreno sin saber si la universidad
era tan buena como se la habían pintado, se fue la luz en Nueva York. Eran las 17.27,
y al cabo de trece minutos un área que abarcaba ciento veiniocho mil kilómetros
cuadrados del nordeste de Estados Unidos se quedó sin energía eléctrica, dejando
a oscuras a más de treinta millones de personas, entre ellas a ochocientos mil viajeros
del metro de la ciudad de Nueva York que volvían del trabajo a casa>>.
--------------
Nota:
Desde luego que EEUU no puede
reducirse en ningún sentido al ruin, mezquino y violento Donald Trump; ni
tampoco siquiera a las largas guerras que este país ha desarrollado contra
medio planeta y contra su propia población de forma constante a lo largo del tiempo. Porque EEUU también
está lleno de históricos ejemplos de lucha por la Paz y los Derechos Civiles:
-Boicot de Autobuses de
Montgomery (1955): Rosa Parks rechazó ceder su asiento a un hombre blanco.
Inició una protesta masiva de 381 días que logró abolir la segregación en el
transporte público. [1, 2, 3]
-Los Nueve de Little Rock
(1957): Nueve estudiantes afroamericanos desafiaron la hostilidad racial
para integrarse en un instituto de Arkansas. Requirió la intervención del
ejército federal. [4, 5]
-Marcha sobre Washington
(1963): Reunió a más de 250.000 personas por los derechos económicos y
civiles. Aquí Martin Luther King Jr. pronunció su famoso discurso "I
Have a Dream". [6]
-Marchas de Selma a Montgomery
(1965): Tres marchas consecutivas para exigir el derecho al voto de los
ciudadanos negros. La represión policial del "Domingo Sangriento"
conmocionó al país. [7, 8]
-Oposición a la Guerra de
Vietnam (1960s-1970s): Protestas masivas lideradas por estudiantes,
activistas y veteranos de guerra. Utilizaron la quema de cartillas de
reclutamiento y huelgas de hambre como presión. [9, 10, 11]
-Protestas de Kent State
(1970): Manifestaciones estudiantiles contra la invasión de Camboya. La
Guardia Nacional abrió fuego, matando a cuatro estudiantes y cambiando la
opinión pública hacia la paz. [12]
-Movimiento de Objeción de
Conciencia: Miles de jóvenes, incluido el boxeador Muhammad Ali, rechazaron
ir a la guerra por motivos morales y religiosos, enfrentando penas de cárcel.
-Disturbios de Stonewall
(1969): Manifestaciones espontáneas en Nueva York tras una redada policial
en un bar gay. Marcaron el nacimiento del movimiento moderno por los derechos
de la comunidad LGBTQ+.
-Movimiento Chicano y
Trabajadores Agrícolas: Liderado por Cesar Chavez y Dolores Huerta en los
años 60. Usaron huelgas de hambre y boicots de uvas para lograr salarios dignos
para los campesinos hispanos.
-Movimiento de Indígenas
Americanos (AIM): Ocupación de la isla de Alcatraz (1969) y del pueblo de
Wounded Knee (1973). Exigían el cumplimiento de los tratados históricos y la
soberanía sobre sus tierras.
[1] https://www.studysmarter.es
[2] https://www.swissinfo.ch
[3] https://efs.efeservicios.com
[4] https://www.es.amnesty.org
[5] https://history-maps.com
[6] https://historia.nationalgeographic.com.es
[7] https://www.studysmarter.es
[8] https://www.umc.org
[9] https://www.studocu.com
[10] https://www.lavanguardia.com
[11] https://saposyprincesas.elmundo.es
[12] https://www.studysmarter.es
[13] https://www.fuchsberg.com

