lunes, 6 de julio de 2026

AMPUTACIONES Y GUSANOS COMIENDO LA CARNE: EL LADO NADA HEROICO DE LAS GUERRAS QUE LOS QUE LAS ORGANIZAN NO QUIEREN QUE SE RECUERDE.


Algunos aman todo lo relativo a las guerras y el militarismo. Repiten sin cesar, con fe infantiloide, un estribillo: “es nuestra historia”… Se refieren, un tanto patológicamente, a que como ha habido guerras, hay que recordarlas hasta la eternidad (según ellos). Piensan, más irresponsable y exactamente, que hay que recordar de ellas lo bonito de los uniformes, lo emocionante de la música militar, el brillito de los galones y condecoraciones de los uniformes antiguos, el valor macho de “los héroes”, el encanto plateado de las espadas, lo entretenido y participativo de las recreaciones históricas militares que nos identifican con aquellas “hazañas”, las relucientes medallas … todo lo militar ejerce en ellos un “embrujo” arrebatador: son polemofílicos (polemós=guerra), o sea sienten fascinación, simpatía o entusiasmo por el conflicto bélico. Quizás el binomio autoridad/obediencia les ciega y están inmersos en un conocido, desde el punto de vista de la psicología grupal, proceso de búsqueda de identidad trufado de necesidad de orden y control: la estructura militar ofrece roles claros, uniformes y símbolos que dan sentido de pertenencia a personas con crisis de identidad…

Pero quienes así anhelan y piensan y sienten y vibran nunca se refieren [aquí la fidelidad de la historia ya no cuenta, ya no les sirve, ya no es guía de nada] a las realidades menos “festivas” de las carnicerías antiguas: como el efecto de la pólvora y el plomo sobre la carne, como que echaban los cuerpos de los marineros muertos a los tiburones, como que la ausencia de médicos hacía que muñones y heridas quedaran comidas de gusanos [en el más afortunado de los casos]… etc.

Entonces, a los que dicen amar tanto nuestra historia militar, nuestras glorias y heroicidades imperiales de enfrentamientos sin fin a lo largo de la historia, les propongo este texto breve (historia, al fin y al cabo) y les animo a que consideren TODA LA VERDAD CARNICERA de las guerras, sin reducirlas a ‘aventuras’ ni considerarlas ‘memorables’ si las ganó el monarca español de turno [como es el caso de la derrota británica ante Cartagena de Indias más o menos a mediados del XVIII]:

   <<El primer autor que describió la vida de los marineros británicos mucho antes que Marryat fue el médico escocés Tobías Smollett, que viajó a Jamaica de 1740 a 1742 como médico asistente en el HMS Cumberland y allí se casó con una rica heredera. Como ganaba muy poco con su profesión, se centró en su mayor afición, la literatura, y pronto cosechó un gran éxito con sus novelas y sátiras picarescas y de crítica social. A menudo se basó en experiencias personales, como en su primera novela, Las aventuras de Roderick Random (The Adventures of Roderick Random, 1748), en la que los peligros en alta mar forman sólo una parte de la variada trama. En ella, el héroe del título, escocés como el autor, entra al servicio de la Marina Real británica y es enviado al Caribe como médico de a bordo. Los acontecimientos que rodean la conquista de Cartagena por parte de los ingleses en 1741 se utilizan para exponer las terribles condiciones de la Marina: la ineptitud de los oficiales, el mal estado del equipamiento, el sufrimiento de los marineros que sirven de carne de cañón y cuyos cadáveres son arrojados sin contemplaciones por la borda, donde tiburones y cuervos carroñeros se ceban con ellos. En las batallas navales, que Smollett describe con palabras drásticas, reina el caos. «Matanza, fuego, humo y estruendo» recorren la cubierta, y los heridos, a los que llevan a un barco hospital, no tienen esperanzas de curarse. El espacio entre las cubiertas es tan estrecho que los pacientes apenas pueden mantenerse en pie: «Las heridas y los muñones no recibían tratamiento y, con la suciedad, empezaron un proceso de putrefacción y millares de larvas se alojaron, gracias a la corrupción, en sus llagas». Incluso cuando derrotan a los españoles y conquistan la ciudad, esto no significa el triunfo, sino un nuevo sufrimiento, ya que los marineros británicos caen víctimas de una epidemia: «El color de su piel, debido a la extrema putrefacción de sus humores, se tornó de color hollín».

      En Smollett no hay héroes; en el mejor de los casos, supervivientes. Sus descripciones son similares a las de las novelas de temática naval de principios del siglo XIX, pero carecen de la exuberancia patriótica que más tarde Marryat y Cooper llevarían a bordo. Aunque Marryat no describió en absoluto la Marina como un mundo perfecto y nunca ocultó las penurias de los marineros, ninguno de los personajes de sus novelas logra cambiar de bando tan rápido y sin remordimientos y, entre medias, pasarse al enemigo como hace Roderick Random. Pedro Simple, el héroe y narrador de la novela homónima de Marryat, siempre presta juramento a la superioridad del «coraje británico», pero el autor no deja de equilibrar el patetismo patriótico con una pizca de humor sincero. Esto queda maravillosamente patente desde las primeras páginas, cuando Pedro describe el comienzo agradable y poco heroico de su carrera: «Y como, según arraigada costumbre de mi país, cada familia sacrifica al más tonto de sus miembros a la prosperidad y superioridad naval de la patria, a la edad de catorce años fui elegido como víctima».>>

[Alexander Pechmann “La biblioteca de los siete mares. Una travesía con Odiseo, Robinson Crusoe y los capitanes de Jane Austen por el océano de la literatura”, Ed. Acantilado, B., 2026, pp. 94-95]

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[Nota 1: A. Pechmann se equivoca al glosar la novela histórica de Smollett, ya que los británicos no llegaron a tomar la ciudad de Cartagena de Indias. Original: https://archive.org/download/adventuresofrode00smoliala/adventuresofrode00smoliala.pdf]

[Nota 2: La imagen pictórica que ofrecemos sobre marineros agonizantes pertenece al contexto histórico-militar de la batalla de Trafalgar, no a la llamada “Guerra del Asiento” o "guerra de la oreja de Jenkins". Véase: https://www.rmg.co.uk/stories/art-culture/hidden-details-turners-battle-trafalgar]

[Nota 3: El sitio o batalla de Cartagena de Indias, del 13 de marzo al 20 de mayo de 1741, fue el episodio decisivo que marcó el desenlace de la guerra del Asiento (1739-1748), uno de los conflictos armados entre España y Gran Bretaña ocurridos durante el siglo XVIII. En dicha década, del lado británico se habla de unos 30.000 muertos en combate y por enfermedades y heridas. Del lado español quizás unos 4.500 hombres muertos en combate y por enfermedades y heridas. https://www.worldhistory.org/War_of_Jenkins'_Ear/; https://www.todoababor.es/historia/operaciones-principales-de-la-guerra-del-asiento-en-el-caribe/; https://armada.defensa.gob.es/archivo/mardigitalrevistas/cuadernosihcn/44cuaderno/CM44.pdf; https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_Asiento; https://armada.defensa.gob.es/archivo/rgm/2017/11/cap3.pdf; https://ayamonte.es/wp-content/uploads/2024/10/2.-Manuel-Rivero-Gonzalez-El-Pintado-Al-Servicio-del-Rey-.-Manuel-Jesus-Feria-Ponce.pdf]