Algunos aman todo lo relativo a las guerras y el
militarismo. Repiten sin cesar, con fe infantiloide, un estribillo: “es nuestra
historia”… Se refieren, un tanto patológicamente, a que como ha habido guerras,
hay que recordarlas hasta la eternidad (según ellos). Piensan, más irresponsable
y exactamente, que hay que recordar de ellas lo bonito de los uniformes, lo
emocionante de la música militar, el brillito de los galones y condecoraciones
de los uniformes antiguos, el valor macho de “los héroes”, el encanto plateado
de las espadas, lo entretenido y participativo de las recreaciones históricas
militares que nos identifican con aquellas “hazañas”, las relucientes medallas … todo lo militar ejerce en ellos un “embrujo” arrebatador: son polemofílicos
(polemós=guerra), o sea sienten fascinación, simpatía o entusiasmo por el conflicto
bélico. Quizás el binomio autoridad/obediencia les ciega y están inmersos en un
conocido, desde el punto de vista de la psicología grupal, proceso de búsqueda
de identidad trufado de necesidad de orden y control: la estructura militar
ofrece roles claros, uniformes y símbolos que dan sentido de pertenencia a
personas con crisis de identidad…
Pero quienes así anhelan y piensan y sienten y vibran nunca se refieren
[aquí la fidelidad de la historia ya no cuenta, ya no les sirve, ya no es guía
de nada] a las realidades menos “festivas” de las carnicerías antiguas: como el
efecto de la pólvora y el plomo sobre la carne, como que echaban los cuerpos de
los marineros muertos a los tiburones, como que la ausencia de médicos hacía
que muñones y heridas quedaran comidas de gusanos [en el más afortunado de los
casos]… etc.
Entonces, a los que dicen amar tanto nuestra historia militar, nuestras
glorias y heroicidades imperiales de enfrentamientos sin fin a lo largo de la
historia, les propongo este texto breve (historia, al fin y al cabo) y les
animo a que consideren TODA LA VERDAD CARNICERA de las guerras, sin
reducirlas a ‘aventuras’ ni considerarlas ‘memorables’ si las ganó el monarca
español de turno [como es el caso de la derrota británica ante Cartagena de Indias
más o menos a mediados del XVIII]:
<<El
primer autor que describió la vida de los marineros británicos mucho antes que
Marryat fue el médico escocés Tobías Smollett, que viajó a Jamaica de 1740 a
1742 como médico asistente en el HMS Cumberland y allí se casó con una
rica heredera. Como ganaba muy poco con su profesión, se centró en su mayor
afición, la literatura, y pronto cosechó un gran éxito con sus novelas y
sátiras picarescas y de crítica social. A menudo se basó en experiencias
personales, como en su primera novela, Las aventuras de Roderick Random (The
Adventures of Roderick Random, 1748), en la que los peligros en alta mar
forman sólo una parte de la variada trama. En ella, el héroe del título,
escocés como el autor, entra al servicio de la Marina Real británica y es enviado
al Caribe como médico de a bordo. Los acontecimientos que rodean la conquista
de Cartagena por parte de los ingleses en 1741 se utilizan para exponer las
terribles condiciones de la Marina: la ineptitud de los oficiales, el mal
estado del equipamiento, el sufrimiento de los marineros que sirven de carne de
cañón y cuyos cadáveres son arrojados sin contemplaciones por la borda, donde
tiburones y cuervos carroñeros se ceban con ellos. En las batallas navales,
que Smollett describe con palabras drásticas, reina el caos. «Matanza, fuego,
humo y estruendo» recorren la cubierta, y los heridos, a los que llevan a un
barco hospital, no tienen esperanzas de curarse. El espacio entre las cubiertas
es tan estrecho que los pacientes apenas pueden mantenerse en pie: «Las
heridas y los muñones no recibían tratamiento y, con la suciedad, empezaron un
proceso de putrefacción y millares de larvas se alojaron, gracias a la
corrupción, en sus llagas». Incluso cuando derrotan a los españoles y
conquistan la ciudad, esto no significa el triunfo, sino un nuevo sufrimiento,
ya que los marineros británicos caen víctimas de una epidemia: «El color de su piel,
debido a la extrema putrefacción de sus humores, se tornó de color hollín».
En Smollett no hay héroes; en el mejor de
los casos, supervivientes. Sus descripciones son similares a las de las novelas
de temática naval de principios del siglo XIX, pero carecen de la
exuberancia patriótica que más tarde Marryat y Cooper llevarían a bordo. Aunque
Marryat no describió en absoluto la Marina como un mundo perfecto y nunca ocultó
las penurias de los marineros, ninguno de los personajes de sus novelas logra
cambiar de bando tan rápido y sin remordimientos y, entre medias, pasarse al
enemigo como hace Roderick Random. Pedro Simple, el héroe y narrador de la novela
homónima de Marryat, siempre presta juramento a la superioridad del «coraje
británico», pero el autor no deja de equilibrar el patetismo patriótico con una
pizca de humor sincero. Esto queda maravillosamente patente desde las primeras
páginas, cuando Pedro describe el comienzo agradable y poco heroico de su
carrera: «Y como, según arraigada costumbre de mi país, cada familia sacrifica
al más tonto de sus miembros a la prosperidad y superioridad naval de la
patria, a la edad de catorce años fui elegido como víctima».>>
[Alexander
Pechmann “La biblioteca de los siete mares. Una travesía con Odiseo,
Robinson Crusoe y los capitanes de Jane Austen por el océano de la literatura”,
Ed. Acantilado, B., 2026, pp. 94-95]
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[Nota
1: A. Pechmann se equivoca al glosar la novela histórica de Smollett, ya
que los británicos no llegaron a tomar la ciudad de Cartagena de Indias.
Original: https://archive.org/download/adventuresofrode00smoliala/adventuresofrode00smoliala.pdf]
[Nota
2: La imagen pictórica que ofrecemos sobre marineros agonizantes pertenece
al contexto histórico-militar de la batalla de Trafalgar, no a la llamada
“Guerra del Asiento” o "guerra de la oreja de Jenkins". Véase: https://www.rmg.co.uk/stories/art-culture/hidden-details-turners-battle-trafalgar]
[Nota
3: El sitio o batalla de Cartagena de Indias, del 13 de marzo al 20 de
mayo de 1741, fue el episodio decisivo que marcó el desenlace de la guerra del
Asiento (1739-1748), uno de los conflictos armados entre España y Gran Bretaña
ocurridos durante el siglo XVIII. En dicha década, del lado británico se habla
de unos 30.000 muertos en combate y por enfermedades y heridas. Del lado
español quizás unos 4.500 hombres muertos en combate y por enfermedades y
heridas. https://www.worldhistory.org/War_of_Jenkins'_Ear/;
https://www.todoababor.es/historia/operaciones-principales-de-la-guerra-del-asiento-en-el-caribe/;
https://armada.defensa.gob.es/archivo/mardigitalrevistas/cuadernosihcn/44cuaderno/CM44.pdf;
https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_Asiento;
https://armada.defensa.gob.es/archivo/rgm/2017/11/cap3.pdf;
https://ayamonte.es/wp-content/uploads/2024/10/2.-Manuel-Rivero-Gonzalez-El-Pintado-Al-Servicio-del-Rey-.-Manuel-Jesus-Feria-Ponce.pdf]
