El belicismo es el peor estado de corrupción en que un país pueda embarcarse (https://www.diario-red.com/articulo/espana/espana-aumentara-presencia-militar-otan-mas-tanques-cazas-fragata/20260618195823071571.html). Lo es porque el objeto de la política no puede ser otro que la justicia, la convivencia y la paz. Cuando esos objetos sagrados de la política se corrompen premeditadamente para convertirlos en PURO BELICISMO (es decir: cuando se traspasa totalmente la “Defensa” -de la que se habla en el artº30 de la Constitución- para convertirla en una actitud y comportamiento descaradamente BELICISTAS) entonces es que la política ha entrado en barrena y la sociedad entera, sin duda, está en peligro (por causa del desnortamiento interesado de sus gobernantes).
Debemos recordar lo obvio: el
BELICISMO no figura en nuestra Constitución y, en consecuencia, los españoles
no tenemos ninguna obligación de obedecer, ni financiar, ni comulgar con
ninguna medida política o militar del gobierno que tenga por objeto, más allá del
artº 30 de la Constitución, mantener un estado de militarismo, armamentismo y
belicismo sin freno. Es más: un gobierno que con su BELICISMO expone al país a
una sangría es un gobierno que incumple la Constitución, ya que no “defiende” a
España, sino que, al contrario, la expone a los más peligrosos riesgos
imaginables. Que un gobierno belicista coloque a España en situación de riesgo
grave ante una posible III guerra mundial es una perversión de la política de “Defensa”
que no debemos tolerar.
Es descaradamente falso que la
Paz haya sido puesta en peligro solamente por Aznar cuando en 2003 implicó a
España (sin consentimiento del parlamento ni aval de la ONU) en la guerra ilegal
de EEUU contra Irak. La Paz de España también está siendo puesta en peligro
cuando: se promueve un rearme brutal y se cuatriplican los gastos militares, se
amplían las bases de Rota y Morón, se envía dinero y armas a guerras como la de
Ucrania, se convierte al país en uno de los principales exportadores de armas
del mundo, se envían grandes cantidades de armas de guerra a una dictadura como
Arabia Saudí, se renueva el tratado militar España/EEUU, se envían tropas
españolas a 17 “misiones” en cuatro continentes, se embadurna de ideología
castrense continuamente a la población, se dejan de firmar tratados tan
importantes como el de prohibición total de armas nucleares, se participa en las
apocalípticas pantomimas de Trump (https://www.europapress.es/nacional/noticia-espana-suma-declaracion-reino-unido-francia-alemania-italia-respalda-eventual-mision-ormuz-20260616172657.html;
https://www.elconfidencial.com/mundo/2025-09-30/el-gobierno-de-espana_4218830/)...
Este estado de cosas es políticamente muy grave,
históricamente muy grave. Pero hay que añadir, además, que es ética y
cívicamente intolerable, es peligroso y es perverso en grado extremo. Porque el
discurso del presidente del gobierno español aparenta, retóricamente, ajustarse
a un “no a la guerra” (sin duda, electoralista) al tiempo que, con los hechos, está
enfangado en la “máxima implicación operativa” con EEUU, la OTAN y el rearme
europeo recién aprobado por U. Von der Leyen (https://commission.europa.eu/topics/defence/future-european-defence_es). El rearme más obvio y más brutal se disfraza de "Paz", de "no a la guerra". Es increíble tantísima obscenidad política.
El belicismo desaforado que estamos viviendo (y en el que
está totalmente implicado el gobierno español) podría conducirnos, en un
contexto internacional donde han quedado invalidados los acuerdos
internacionales sobre armas de destrucción masiva (https://www.icip.cat/es/opinion/despues-del-new-start-el-vacio-normativo-del-control-nuclear/),
a un biocidio general. NO DEBEMOS DEJARNOS ENGAÑAR, NI MIRAR HACIA OTRO LADO,
NI TOLERARLO.
