ESTAMOS A LAS PUERTAS DE UN COLAPSO CLIMÁTICO Y EXACTAMENTE POR ESO QUIEREN CRIMINALIZAR A LOS ECOLOGISTAS.
No debemos consentir que se criminalice a los ecologistas (https://mientrastanto.org/257/notas/el-mensajero-en-el-banquillo/)
que luchan contra el cambio climático y exigen políticas económicas sostenibles
y respetuosas con el medio ambiente.
Más bien, debemos apoyarlos totalmente cuando se ponen a la
cabeza de las protestas sociales frente a la destrucción e intoxicación de
Doñana y el río Guadalquivir, o cuando se oponen al extractivismo de una
industria minera contaminante e insostenible que solo beneficia a los muy
ricos; o cuando denuncian (El Algarrobico) la conversión en puro cemento de la
costa andaluza; o cuando exigen paz, desarme, desmilitarización (https://www.diarioarea.com/gibraltar/submarino-nuclear-hms-anson-llega-gibraltar-operar-cerca-estrecho-ormuz/);
o cuando denuncian los peligros del cementerio nuclear de El Cabril (https://www.enbenalmadena.es/3074-residuos-radiactivos-138-millones-para-12-nuevas-celdas-en-el-cabril/);
renovables sí, pero no así (https://www.iuandalucia.org/renovables-en-andalucia-desarrollo-e-impactos-de-los-nuevos-macroproyectos-de-energias-renovables/), etc.
Criminalizar al movimiento ecologista es absurdo, es
peligroso y es suicida (en el sentido de abrir las puertas al temible biocidio
al que nos estamos acercando).
https://es.greenpeace.org/es/noticias/accion-la-amenaza-de-aznalcollar-vuelve-sobre-el-guadalquivir/
