martes, 20 de octubre de 2026

CUANDO LA MENTIROSA PROPAGANDA DE GUERRA DA VERGÜENZA AJENA.-



   Aquí vemos a un rey animando a morir a los demás y diciendo que la guerra es un estupendo videojuego que no hay que perderse: https://elpais.com/gente/2026-10-02/enrique-de-inglaterra-ante-la-otan-cuando-colgue-el-uniforme-senti-que-habia-perdido-parte-de-mi-identidad.html

   Este rey, Enrique “de Inglaterra”, dice tranquilamente dándoselas de héroe y modelo de conducta militar: “Cuando colgué el uniforme sentí que no solo había perdido una profesión, sino también parte de mi propósito y de mi identidad. Tuve suerte. Contaba con otra forma de servir”… Enrique “de Inglaterra”, que confiesa haber matado en 2012-2013 unos 25 talibanes en la guerra de Afganistán (https://www.youtube.com/watch?v=w2T5XJ2RmAw&t=2s). El tal Enrique creó al parecer los llamados “Juegos Invictus” (https://es.wikipedia.org/wiki/Invictus_Games), un encuentro deportivo para militares veteranos de la OTAN, con este muy peculiar espíritu de “resiliencia”:

   “…el espíritu Invictus. Es difícil de definir, pero inconfundible cuando se ve. Coraje sin bravuconería. Fortaleza sin ego. Servicio sin expectativas. Se trata de ser derribado por algo inesperado —una lesión, una enfermedad, un trauma, una pérdida— y encontrar, de alguna manera, una razón para levantarse. Y luego, tender la mano para ayudar a otros a hacer lo mismo. De eso se trata… recuperación, rehabilitación, salud mental y la vida tras el servicio”

   Estos “juegos” son mentirosa propaganda de guerra por parte de la monarquía británica y que da vergüenza ajena de la OTAN porque más que un mensaje de superación personal tiene toda la pinta de  ser una tosca herramienta ideológica a modo de “lavado de cara” o “humanización” de las guerras imperialistas de la OTAN:

-“derribado por algo inesperado” como si fuera una fatalidad inevitable o riesgo asumido del oficio… cuando en realidad estamos ante una consecuencia directa de decisiones políticas y violencia bélica.

-“servicio sin expectativas” en modo altruismo militar, honor… cuando lo que hay de por medio es fomento de la sumisión ideológica que exhime al estado de su responsabilidad.

-“rehabilitación y salud mental” mediante el deporte como superación y cura del trauma… cuando lo que hay de verdad se asemeja más bien a espectáculo público que instrumentaliza el dolor para blanquear la guerra.

DESVELEMOS LOS VIEJOS TRUCOS DE ESTA VOMITIVA PROPAGANDA DE GUERRA:

<<*La despolitización y la "romantización" del daño: estos “Juegos Invictus” ocultan la responsabilidad política y humana detrás de quienes organizan los conflictos armados. Obviamente, las secuelas psicológicas y físicas no son "sucesos inesperados" de la vida…

**El uso de la resiliencia como propaganda de reclutamiento: al centrar el foco exclusivamente en la superación individual ("encontrar una razón para levantarse"), se construye un relato heroico y estético del veterano herido...

**La trampa conceptual del "Servicio sin expectativas": fomento de la lealtad ciega y la obediencia debida para no cuestionar la legitimidad del daño causado y recibido.

**Cooptación del lenguaje de la salud mental: el discurso utiliza términos médicos y terapéuticos como "recuperación, rehabilitación y salud mental" contradictorios con una estructura institucional (el ejército) cuya función última es la preparación para el combate y la destrucción.>>

   En definitiva: este simpático rey Enrique “de Inglaterra” quiere que nos traguemos un "bálsamo moral" para la sociedad civil, aliviando la culpa colectiva por enviar a jóvenes a la guerra mediante la celebración del deporte. Pero va a ser que no.