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jueves, 30 de julio de 2026

LA GUERRA NO ES ALGO "TEMPORAL".

 


   Qué duda cabe que El Roto es un dibujante excepcional, el viñetista nº 1 de este país. Su obra gráfica vale tanto como 100 tratados de Filosofía, Economía, Antropología, Cultura, Educación, Política, conciencia… Al ver sus continuas aportaciones en la prensa de este país uno se siente más seguro: porque compruébase que hay alguien que ve la complicada realidad que vivimos con el rigor y el sentido crítico necesarios. Con El Roto y su trabajo la vida en este país es mejor y una luz clara de esperanza permanece alta, encendida, radiante. Solo él, él considerado aisladamente (que obviamente no lo está), vale tanto o más que todo el poder de una iglesia católica, de una RAE, de un estado, de los profetas enriquecidos (me refiero a Aznar, González, Zapatero…), de una biblioteca nacional… Lo que El Roto dice parece claro, sencillo y verdadero en este mundo oscuro y violento. Mientras los otros antes citados pontifican engoladamente sobre el tamaño del Universo interestelar, El Roto expresa lo que de verdad piensa la mayoría sobre las cosas que importan, como Guillermo Tell acertaba en la manzana sobre la cabeza de su hijo a comienzos del siglo XIV.

   Aún así, con atrevimiento pero a la vez con cuidado, quisiera matizar una frase de esta viñeta suya: “La guerra es una unión temporal de odios, apúntese”. El matiz que aporto es: la temporalidad de la guerra -entendida esta como el estallido y desarrollo de conflictos armados- no es tal. Es decir: este conflicto armado, o aquel, o aquel otro… no es sino fruto de un sistema permanente donde la violencia militar gestionada por las élites es hecha estallar en determinados momentos, sobre todo, a modo de resolución armada de procesos de competitividad económica entre grandes polos de intereses industriales, comerciales, productivos, de mercado, etc.



   No, la guerra no es un sarpullido eventual donde el odio campa a sus anchas durante un corto período de tiempo y luego desaparece hasta otra erupción. No; creo que la guerra es, más bien, un permanente sistema de amenazas (fundado, obviamente, en el poder militar) que, para consolidar determinados interes político-económicos, se activa en ciertos momentos (en forma de enfrentamiento armado) en que dichas élites optan por ‘arriesgarse’ (con montones de cadáveres sobre la mesa que no pertenecen a dichas élites) para asegurarse nuevos botines.

   Cuando les interesa, cierto que las élites azuzan en el pueblo, sin duda ninguna, las dos más efectivas palancas que conducen a la violencia militar generalizada: el odio y el miedo al otro. Esto lo hacen las élites porque, hasta ahora, la gasolina que hace arder las guerras es la sangre de ese pueblo que es, sobre todo y en primer lugar, bombardeado por la propaganda belicista. “Apúntese, usted es la inevitable carne de cañón que ha de salir despedida por los aires…” (quizás podría haber completado El Roto).


Muchos pensadores lo han sabido siempre:

   "La guerra es la política por otros medios" (Carl von Clausewitz) [en su famoso libro De la guerra (Vom Kriege, publicado originalmente en 1832]; "La propaganda es a la democracia lo que la cachiporra al estado totalitario" (N. Chomsky) [https://books.google.com/books/about/C%C3%B3mo_nos_venden_la_moto.html?id=uGx5-LJZYAoC]: "La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad" (H. Johnson) [https://www.theguardian.com/notesandqueries/query/0,5753,-21510,00.html]; "Los líderes políticos que claman por la guerra nunca son los que van a luchar; usan a los jóvenes como carne de cañón para sus ambiciones" y “La guerra es la salud del estado” [Howard Zinn en La otra historia de los Estados Unidos -1980-, cap. 14]; "Una de las características más horribles de la guerra es que toda la propaganda bélica, todos los gritos, las mentiras y el odio, provienen invariablemente de personas que no están luchando" (G. Orwell) [https://www.snopes.com/fact-check/orwell-war-propaganda-quote/]

   Una obra cumbre donde se denuncia cómo los profesores y gobernantes convencieron a toda una generación de adolescentes para marchar al matadero de la Primera Guerra Mundial es “Sin novedad en el frente” (1929), de Erich Maria Remarque:


   "Mientras ellos seguían escribiendo y discurseando, nosotros veíamos hospitales y moribundos; mientras ellos definían como supremo el servicio al Estado, nosotros sabíamos ya que el miedo a la muerte es más fuerte. Con todo, no fuimos rebeldes ni desertores (...) amábamos a nuestra patria tanto como ellos (...). Pero ahora distinguíamos lo verdadero de lo falso (...). Vimos que nada quedaba de su mundo. Nos encontramos de pronto terriblemente solos; y tuvimos que salir adelante solos".

   La coyuntura de una guerra concreta es temporal en el sentido de que los estallidos bélicos (6 años duró la última guerra mundial) son limitados en el tiempo, pero el sistema de guerra es permanente, estructural, en el sentido de que los ejércitos, el rearme, la política exterior basada en el intervencionismo militar forman parte de un sistema capitalista que usa la violencia mortífera de su poder militar para asegurarse el contínuo beneficio económico de los ricos. A veces la historia ofrece un brote de cordura... en la Constitución de la II República Española decía: "España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional" (09/12/1931).

   Entonces, exacta y brevemente: se muere en las guerras para llenar los bolsillos de los ricos. Apúntate.


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interesante:

https://www.elviejotopo.com/topoexpress/la-ultraderechizacion-de-europa/

martes, 14 de julio de 2026

UN AUTOR CRÍTICO, UN INTELECTUAL EN LIBERTAD.-



  Luis Goytisolo (1935-2026) (https://elpais.com/cultura/2026-07-14/muere-luis-goytisolo-autor-de-antagonia-y-renovador-experimental-de-la-novela-espanola.html), de la generación del 50, un autor progresista (https://www.lavanguardia.com/cultura/20150522/54431392026/luis-goytisolo-espero-que-las-elecciones-regeneren-el-ambiente-politico.html), a cuya madre mataron en un bombardeo de la guerra civil y que pasó por las cárceles franquistas en 1960, rechazó las guerras y la mentalidad militar. Sobre todo en su obra Recuento (1973) presentó su distanciamiento de la religión del belicismo y el autoritarismo. Quizás menos comprometido socialmente que sus hermanos José Agustín y Juan, no dejó de dar ejemplo de una literatura crítica y nada amiga de ningún tipo de dictadura política, ética, religiosa… (p.e.: https://pazenucrania.es/)

[INFORMACIONES OBTENIDAS DE IA EN 14/07/2026]:

      <<Se afilió clandestinamente al Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), que funcionaba como la rama catalana del Partido Comunista de España (PCE), participando de manera activa en las células universitarias de oposición al régimen de Francisco Franco. Los detalles clave de su militancia y su posterior distanciamiento incluyen:

  • Motivación pragmática, no ideológica: El propio autor reconoció públicamente en diversas ocasiones que nunca creyó en el marxismo. Se unió a la formación porque en ese momento histórico el Partido Comunista era la fuerza clandestina más activa, organizada y viable para combatir la dictadura franquista.
  • Encarcelamiento en Carabanchel: Su actividad política e intelectual (que incluyó su vinculación con el VI Congreso del PCE en Praga) provocó que las autoridades del régimen lo detuvieran en 1960. Pasó cuatro meses en prisión incomunicada en la célebre cárcel de Carabanchel.
  • Génesis de su obra maestra: A pesar de la dureza de la reclusión, Goytisolo calificó esa etapa como "una de las experiencias más importantes de mi vida". Fue precisamente en esa celda de aislamiento donde concibió y comenzó a escribir los primeros esbozos de Antagonía (su obra cumbre), anotando las ideas en papel higiénico.
  • Abandono de la política: Tras salir de la cárcel y publicar sus primeros éxitos literarios, se desvinculó por completo de la militancia de partido. El desencanto con el funcionamiento interno del comunismo y su falta de convicción ideológica real le llevaron a volcarse de forma exclusiva en la creación literaria experimental, alejándose para siempre del activismo.


De su tretalogía Antagonía:

I.- RECUENTO

      Recuento —la primera parte de su monumental tetralogía Antagonía— plasma la infancia y juventud del protagonista, Raúl Ferrer Gaminde, fuertemente marcadas por las secuelas de la Guerra Civil española y la gris atmósfera militar del franquismo. [1, 2, 4, 5] A través de un estilo denso, coral, irónico y profundamente experimental, Goytisolo retrata el conflicto bélico no con épica, sino desmitificando la retórica militar y exponiendo la violencia cultural de la posguerra: [1, 6, 7]

1. La desmitificación de la retórica castrense

      Goytisolo utiliza la ironía doctrinal para reflejar cómo el bando vencedor sacralizaba la violencia y la sumisión ciega: "...fueron solemnemente ordenados soldados, militantes diáconos de la guerra. Ondeaban las banderas como en un estallar de colores rojo y gualda, y la banda interpretaba sin interrupción marchas militares..." [8]

2. La deformación de la infancia por la guerra

      A través de los recuerdos infantiles de los personajes, el autor muestra cómo el lenguaje y los juegos de los niños quedaron contaminados por el odio bélico y los bombardeos: “Nuestra infancia transcurrió entre ruidos de sirenas, refugios y un vocabulario donde las palabras 'frente', 'avance' o 'retaguardia' sustituían a los juegos normales.”

3. La crítica a la mentalidad de trinchera

      La novela analiza cómo la sociedad civil quedó fracturada de forma duradera, atrapada en una mentalidad cuartelaria e inquisitorial impuesta por los vencedores: [5] “La guerra no terminó con el armisticio; se instaló en las mentes, transformando las casas en pequeños cuarteles y a los vecinos en eternos sospechosos.”

4. El absurdo de los bandos e ideologías rígidas

      A medida que el protagonista madura y se vincula a la militancia política clandestina, la novela arroja una mirada escéptica sobre cómo las jerarquías (tanto de derechas como de izquierdas) fagocitan al individuo: [2, 7] “Las consignas de guerra exigen que dejes de pensar como hombre para empezar a actuar como engranaje.”

5. La victoria militar como una derrota moral

      Recuento deja claro que la imposición mediante las armas solo genera un vacío gris, destructivo para la cultura y el pensamiento libre de un país: [7] “El triunfo de las armas es el triunfo del silencio, un recuento de bajas que se extiende mucho más allá de los caídos en el frente.”

[1] https://www.devaneos.com [2] https://www.instagram.com [3] https://www.infobae.com [4] https://addi.ehu.es [5] https://www.tdx.cat [6] https://www.acec-web.org [7] https://dialnet.unirioja.es [8] https://www.academia.edu

II. LOS VERDES DE MAYO HASTA EL MAR (1976)

      Los verdes de mayo hasta el mar (1976), segunda parte de la tetralogía Antagonía de Luis Goytisolo, deja atrás la temática bélica directa de Recuento para enfocarse en la metaficción y el psicoanálisis. Aunque no contiene citas antibélicas políticas explícitas, la obra utiliza metáforas castrenses para satirizar la dominación en las relaciones humanas, la sexualidad y el lenguaje. En este sentido, la narrativa crítica la necesidad de someter al otro, equiparando la pareja con un frente de batalla y desmitificando la "mentalidad de victoria", lo que convierte al amor en una tregua temporal en lugar de paz, evidenciando así la violencia latente en la convivencia. [1, 2, 3, 4, 5]

[1] https://dialnet.unirioja.es [2] https://www.spanisharts.com [3] https://es.wikipedia.org [4] https://www.liverpooluniversitypress.co.uk [5] https://www.laverdad.es

1. El erotismo como campo de batalla

El autor utiliza terminología militar para describir los encuentros íntimos de los personajes, transformando el lecho conyugal o amoroso en un frente táctico. La aproximación física no se describe como una unión armónica, sino como una serie de maniobras de "asedio", "repliegue" y "conquista de posiciones". El placer o la entrega de una de las partes se asimila a una capitulación de las defensas individuales ante la ofensiva del otro.

2. Las discusiones cotidianas como estrategias de desgaste

La comunicación de las parejas en la novela se retrata como una guerra psicológica latente. Las conversaciones ordinarias, los silencios prolongados y los reproches sutiles se configuran como "armas de hostigamiento". Goytisolo muestra cómo los miembros de la relación calculan sus palabras como si fueran municiones, buscando infligir el mayor daño psicológico posible en el bando contrario para forzar una tregua ventajosa o una victoria moral.

3. La asimilación entre amor y guerra en la naturaleza humana

A nivel puramente ensayístico dentro de la propia novela, el narrador reflexiona explícitamente sobre el fracaso de las consignas pacifistas tradicionales aplicadas a la vida íntima. Se plantea la idea de que "entre el amor y la guerra no hay contraposición alguna", definiendo a ambos conceptos no como contrarios, sino como dos caras de una misma moneda. De este modo, la pasión amorosa se codifica como una pulsión de posesión y conflicto tan inevitable y violenta como un choque castrense.

III.-LA CÓLERA DE AQUILES (1979)

      Al igual que ocurre con el concepto de "guerra", la novela de Luis Goytisolo enfoca la violencia desde una perspectiva puramente psicológica, relacional y metafórica, alejada de cualquier tipo de activismo o denuncia social explícita. La "cólera" de la que habla el título se traduce en el texto en tensiones íntimas, dinámicas de poder en la pareja, manipulación y frustración intelectual entre sus personajes burgueses.

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      Liberación (2003) no contiene citas contra la guerra ni discursos de carácter pacifista. [1] De hecho, la postura de Luis Goytisolo en esta novela y en las entrevistas de su promoción fue la más radicalmente opuesta al antibelicismo de toda su carrera. Publicada en pleno auge de las movilizaciones globales del "No a la guerra" (por la invasión de Irak en 2003), el autor se mostró abiertamente escéptico con el pacifismo social, llegando a declarar textualmente en las entrevistas de presentación del libro: [1]: "Decir «no a la guerra» es como gritar «no al granizo»" (Entrevista en el Diario ABC); “En algunos casos, una guerra puede ser un acto de liberación" (Entrevista en la revista Cambio 16). [1, 2]>>

acceso al vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=2M7egSFcLcQ&t=988s



 

martes, 30 de junio de 2026

CARLOS ÁLVAREZ (1933-2022), POETA JEREZANO POR LA PAZ.


Biografía sucinta del poeta Carlos Álvarez: https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/muere-carlos-alvarez-poeta/20220227200746195895.html

[Información obtenida a través de IA]

<<La poesía del jerezano Carlos Álvarez Cruz (1933-2022) se encuadra firmemente dentro de la llamada "poesía social" y de compromiso político en España. Marcado profundamente por el fusilamiento de su padre tras el golpe de Estado de 1936 y sus posteriores encarcelamientos bajo la dictadura franquista, gran parte de sus versos constituyen un alegato directo contra la opresión, la violencia bélica, las cárceles y la injusticia social, posicionándose siempre a favor de la reconciliación, la libertad colectiva y la paz. [1, 2, 3] A continuación, se presentan 6 composiciones (o fragmentos destacados de sus poemarios) que ilustran su firme mensaje en favor de la paz y contra el horror de las guerras:

## 1. Diálogo en la orilla

Este es uno de sus poemas más célebres, donde recurre a una estructura popular y directa para hermanar a los hombres por encima de las fronteras físicas o las divisiones impuestas, buscando la concordia universal frente al sometimiento: [4, 5]

«Diálogo en la orilla»

-¿De dónde vienes, hermano?

-Hermano, vengo del mar.

-Y yo vengo de la tierra;

de la tierra: de sudar.

-La tierra vengo buscando.

-Y yo voy buscando el mar

porque en tierra he sido esclavo.

-Yo he sido esclavo en el mar.

-La tierra, hermano, te guarde.

-Hermano, guárdete el mar.

 


## 2. Dios está azul
(de Aullido de licántropo, 1975) [6]

En este desgarrador soneto, Álvarez plasma el dolor de la guerra moderna (haciendo alusión explícita a la herencia del napalm y la metralla en los conflictos del siglo XX). Contrasta la belleza indiferente de la naturaleza con la crueldad humana, denunciando el sinsentido del odio fratricida: [6]

«Dios está azul…»

Dios está azul; la flauta y el tambor

anuncian el napalm y la metralla.

La voz que pide muertes no se calla

porque fluya un riachuelo arrullador.

 

Aunque el campo se vista de verdor

seguirá inaccesible la muralla;

ni será menos cruenta la batalla

porque anuncie su pétalo una flor.

 

Admirables el orden, la belleza

(cuando mato) de la naturaleza

como un encuadre absurdo de Buñuel:

 

claroscuro el silencio y el aullido,

mis garras en tu muerte hacen un nido,

contra la luna aspiro tu clavel.

 


## 3. Primeros pasos
(de Escrito en las paredes, 1963)

Este poema sirve como declaración de principios éticos y estéticos. Su lírica renuncia al egoísmo individualista y se entrega a la causa colectiva: la palabra poética como herramienta de lucha pacífica y solidaria para curar las heridas de la sociedad herida. [3, 7]

 

«Primeros pasos»

Mis versos no son míos: lo confieso.

Estaban en el borde del camino

cubiertos por el polvo,

muy lejos de la ruta vertical hasta el cielo de mis sueños,

y apenas alcanzaban

la incierta ingravidez de mis sandalias...

(la mano en los bolsillos, y en el pecho

la canción y el sosiego,

las estrellas dictaban mi camino).

No supe descubrirlos

hasta el primer tropiezo:

cuando azoté la tierra con las manos

y la noche murió sobre mi espalda,

y sólo entonces supe

que entre el polvo y el barro se escondían

el manantial primero

que alumbra el río,

el río de incansable singladura

que vierte sobre el mar su propia entrega,

el mar que se alimenta

de su escena de amor sobre la playa...

Pero caí de bruces sobre el polvo

y me dolió la tierra,

y cuando nuevamente

me alcé sobre mí mismo y contra el cielo

y la noche volvió a tener su espejo,

mis manos ya no estaban

ociosas en el fondo del bolsillo,

y buscaban con gesto sorprendido

la causa soterrada

de la voz dolorida que se apretó en mi carne;

la palabra antes dicha

gota a gota de sangre, verso a verso,

con amor y dolor puesta en barbecho

a cada nueva siembra

por los hombres que hicieron el camino

para que yo pudiera recorrerlo.

 

(Su obra "Escrito en las paredes" tuvo que ser publicada inicialmente en el exilio en Dinamarca y París debido a la estricta censura gubernamental de la época). [7, 8]

 


## 4. Versos de un tiempo sombrío
(Poemas de la prisión)

Durante sus múltiples estancias en los penales españoles por motivos políticos, Carlos Álvarez concibió versos que, lejos de llamar a la venganza, apelaban a un porvenir sin rejas ni muros, donde la paz social sustituyera a la violencia institucional. En sus composiciones carcelarias, la paz se define no solo como la ausencia de guerra, sino como el fin del cautiverio y del miedo generalizado. [2, 3, 9]

## 5. Cantos de reconciliación (de Papeles encontrados por un preso, 1967)

En este bloque de poemas, el autor jerezano abraza con fuerza la necesidad de edificar puentes. Utiliza la memoria de las víctimas de la contienda civil no para perpetuar el conflicto, sino como un grito imperativo de "nunca más", exigiendo una paz firme basada en la justicia y la libertad de los pueblos. [3, 8]

## 6. Guernica (de Los poemas del bardo, 1977)

«Guernica»

Hoy ha llovido abril sobre mi sangre…

la guerra

dicen que terminó hace muchos años,

el paisaje

es aquí diferente:

tiene

sujeto a la maleza

el sombrío color de los mineros,

pero es verde el metal;

pasan los ríos

cansados del trabajo, vestidos

con el traje común de las faenas;

nada

sugiere

la tarjeta postal para el disfrute

del que paga con marcos,

libras,

dólares…

Y porque ocurre

que el lunes era día veintiséis,

hoy miro al cielo, escucho

si vuelven los aviones de Guernica,

si proyecta

la cruz gamada el sol sobre los campos,

sobre este campo herido…

busco,

descubro en mis raíces,

encuentro

que también en Euzkadi está mi patria…

que también en Guernica está mi sangre.

 

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Puedes explorar la antología completa del autor, cuyos versos han sido musicados e interpretados por cantautores españoles de la Transición de la talla de Luis Marín o Luis Pastor. [4, 10]

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[1] http://cancionypoema.blogspot.com/2011/06/carlos-alvarez.html [2] http://cancionypoema.blogspot.com/2011/06/carlos-alvarez.html [3] https://justiciaydictadura.com/no-120-carlos-alvarez-cruz-poeta-solidario-hasta-siempre/ [4] http://www.jesusfelipe.es/carlosalvarez.htm [5] https://poesiauniversalblog.com/tag/carlos-alvarez/ [6] https://trianarts.com/carlos-alvarez-dios-esta-azul/ [7] https://caum.es/2022/03/04/los-primeros-pasos-de-carlos-alvarez/ [8] https://www.escritores.org/celebracion.doc [9] https://mundoobrero.es/2022/03/20/en-la-muerte-de-carlos-alvarez/ [10] https://asociacionandaluzadeescritoresycriticos.wordpress.com/2016/12/07/obra-completa-del-poeta-gaditano-carlos-alvarez-de-la-generacion-del-60-en-editorial-adeshoras/>>

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-Véase tb.: https://mundoobrero.es/2022/03/20/en-la-muerte-de-carlos-alvarez/; https://mundoobrero.es/2022/02/27/carlos-alvarez-de-mente-prodigiosa/; https://poesiauniversalblog.com/tag/carlos-alvarez/

-Carlos Alvarez recita poemas: https://www.youtube.com/watch?v=eCChn87bO6k; https://www.youtube.com/watch?v=LcvkOzZoEV8

-Recuerdo: https://www.facebook.com/ceippoetacarlosalvarez/videos/siempre-en-nuestro-recuerdo-nuestro-poeta-carlos-Álvarez/483475743379231/

 

 




lunes, 29 de junio de 2026

𝗟𝗔𝗦 𝗜𝗗𝗘𝗔𝗦 𝗗𝗘 𝗠𝗔𝗖𝗛𝗔𝗗𝗢 𝗦𝗢𝗕𝗥𝗘 𝗟𝗔 𝗚𝗨𝗘𝗥𝗥𝗔 𝗖𝗜𝗩𝗜𝗟 𝗘𝗦𝗣𝗔𝗡̃𝗢𝗟𝗔.


      Entre julio de 1937 y enero de 1939 Antonio Machado escribió unos muy interesantes artículos (la mayoría de ellos bajo el título “𝗗𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗲𝗹 𝗺𝗶𝗿𝗮𝗱𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗴𝘂𝗲𝗿𝗿𝗮”) sobre la guerra civil española. En ellos expresa: su defensa de la legalidad republicana, su intuición de una guerra mundial, su denuncia de la hipocresía del acuerdo europeo (Francia y U.K., sobre todo) de no intervención, su inquebrantable compromiso…


      Es un libro pequeño en tamaño pero grande y eficaz en su capacidad de hacer comprender sencillamente lo que sucedió en 1936-1939 y cómo los intelectuales más valiosos de este país, a pesar del riesgo total que corrieron, no cesaron ni un minuto en denunciar el fascismo.

https://www.cervantesvirtual.com/obra/la-guerra-1158219/

miércoles, 24 de junio de 2026

TODOS SOMOS EL MENDIGO, CORTADO EN DOS, DE ESTE TEXTO.


      Este texto de Julian Barnes que aparece al principio de “El ruido del tiempo” (2016) está protagonizado por un mendigo, con las piernas amputadas, en una especie de carrito, deambulando por una estación de trenes. Es un mutilado de guerra y pide limosna y vodka.

      El personaje “representa las consecuencias brutales de la guerra, la fragmentación del ser y la vulnerabilidad absoluta frente al Poder dominante; un ejemplo físico y directo de lo que los conflictos bélicos y el totalitarismo le hacen al ser humano: lo cortan por la mitad literalmente. El mendigo encarna a la población anónima, desamparada y superviviente que habita en las profundidades del país. Mientras las élites políticas imponen su doctrina desde los palcos y despachos de Moscú, este personaje sobrevive al ras del suelo. Se le describe frotado con ajos para repeler las enfermedades, lo que simboliza la pura supervivencia biológica y primitiva frente a la hostilidad de su entorno”. La novela de Barnes versa sobre la feroz represión política de Stalin sobre intelectuales rusos como Shostakóvich.

      Y de algún modo, todos somos ese mendigo mutilado, que pide limosna, desamparado, en una horrenda estación de trenes, completamente inerme ante colosales poderes que le han reducido a una situación de extrema pobreza -derivada de las guerras- y de total desvalimiento. ¿O no sabemos, perfectamente, todos y todas, lo que tenemos encima y lo cerca que están nuestros cuerpos del cuerpo de ese mutilado de guerra que pide vodka y limosna en una estación: https://wmo.int/es/news/media-centre/el-clima-del-planeta-esta-cada-vez-mas-descompensado y https://www.politicanoviolenta.org/a-85-segundos-del-desastre-nuclear/?.

            <<Sucedió en medio de la guerra, en un andén tan plano y polvoriento como la interminable llanura que lo circundaba. El tren parado había salido dos días antes de Moscú, rumbo al este; le quedaban dos o tres más de trayecto, dependiendo del carbón y de los movimientos de tropas. Era poco después del amanecer, pero el hombre –en realidad, sólo un semihombre– ya se estaba impulsando hacia los vagones de asientos más cómodos en un carrito bajo con ruedas de madera. La única manera de dirigirlo era tirar del borde frontal del artilugio, y para impedir que volcara, el hombre llevaba, atada con un lazo a la pretina de sus pantalones, una cuerda que pasaba por debajo del carrito. Tiras de tela ennegrecidas le envolvían las manos y tenía la piel curtida de mendigar por las calles y las estaciones.

            Su padre había sido un superviviente de la guerra anterior. Bendecido por el cura del pueblo, se había ido a luchar por la patria y el zar. Para cuando volvió, el cura y el zar ya no estaban, y la patria ya no era la misma. Su mujer había gritado al ver lo que la guerra había hecho con su marido. Ahora había otra guerra y había vuelto el mismo invasor que antes, con la salvedad de que los nombres habían cambiado: los nombres en los dos bandos. Pero no había cambiado nada más: los cañones seguían despedazando a jóvenes, a trozos a los que luego unos cirujanos cortaban toscamente. A él mismo le habían amputado las piernas en un hospital de campaña instalado entre árboles partidos. Todo era por una gran causa, como la vez anterior. A él le importaba una mierda. Que los demás discutieran al respecto; su única preocupación era llegar al final de cada día. Se había convertido en un técnico de la supervivencia. Por debajo de cierto punto, era lo que todos los hombres llegaban a ser: técnicos de la supervivencia.

            Unos pocos pasajeros se habían apeado para respirar el aire polvoriento; otros se asomaban a las ventanillas de los vagones. Cuando el mendigo se acercaba, empezaba a cantar a grito pelado una canción indecente típica de los barracones. Algunos pasajeros le tiraban uno o dos kopeks por entretenerles; otros le pagaban para que se fuera. Algunos le lanzaban adrede unas monedas que aterrizaban de canto y se alejaban rodando, y se reían cuando él las perseguía, luchando con los puños contra el andén de cemento. Esto instaba a otros, por piedad o por vergüenza, a darle dinero directamente en la mano. Él sólo veía dedos, monedas y mangas de abrigos, y era impermeable al insulto. Éste era el que bebía.

            Los dos hombres que viajaban en los compartimentos más confortables miraban por la ventanilla, tratando de averiguar dónde estaban y cuánto tiempo seguirían parados: minutos, horas, quizá todo el día. Nadie les informaba, y ellos sabían que era mejor no preguntar. Si indagabas sobre el movimiento de los trenes –aunque viajaras en uno de ellos– podían tomarte por un saboteador. Los hombres eran treintañeros, lo bastante mayores para haber aprendido esta lección. El que escuchaba era un individuo delgado y nervioso, con gafas; alrededor del cuello y las muñecas llevaba amuletos de ajo. La historia ha olvidado el nombre de su compañero de viaje, aunque era el que recordaba.

            El carrito que transportaba al semihombre traqueteaba ahora hacia ellos. Éste vociferó versos alegres sobre una violación en el campo. El cantante hizo una pausa y mimó el gesto de comer. En respuesta, el viajero de gafas levantó una botella de vodka. Era un ademán de cortesía innecesario. ¿Cuándo había rechazado un vodka un mendigo? Un minuto después, los dos pasajeros se le unieron en el andén.

            Y de este modo eran tres, el número tradicional de bebedores de vodka. El de gafas aún sostenía la botella, su compañero tres vasos. Los llenaron más o menos, y los dos viajeros se inclinaron y pronunciaron el brindis por la salud de rigor. Cuando entrechocaron los vasos, el nervioso ladeó la cabeza –el temprano sol de la mañana destelló brevemente en sus lentes– y murmuró un comentario; su amigo se rió. Después apuraron el vodka de un trago. El mendigo pidió más, con el vaso en alto. Se lo llenaron, luego le quitaron el vaso y se subieron al tren. Agradecido por el pelotazo que circulaba por su cuerpo mutilado, el mendigo avanzó con su carrito hacia el siguiente grupo de viajeros. Cuando los dos viajeros ya habían vuelto a ocupar sus asientos, el que escuchaba casi había olvidado lo que había dicho. Pero el que recordaba sólo acababa de empezar a recordar>>.

Julian Barnes: El ruido del tiempo (Anagrama, 2016, pp. 11-13)

domingo, 31 de mayo de 2026

¿ La poesía está ya muerta ?.

(En homenaje a tantos profesores y profesoras, a veces salvajemente agredidas, que luchan cada día para que haya Paz)


Ya nadie lee poesía.
Raro es ver que alguien lee un poema de nada ni sabe siquiera, por ejemplo, quién fue José Agustín Goytisolo (1928-1999). Y a los ya seniles que aún leeis poesía, antes de que os ingresen en cualquier establecimiento mental compasivo, os digo: tened cuidado ¡¡¡¡. No, no, no ¡¡¡. Corrijo: no tened ningún cuidado porque ya no existís, ni significáis nada, ni nadie os oye, ni valeis nada. Vosotros, los primeros, sabeis que la poesía está mediomuerta porque Gaza y Líbano y Cuba y Ucrania y Sudán y tantos otros pueblos están mediomuertos… la dignidad humana, en cada telediario, corre ensangrentada, a raudales, por las alcantarillas de las conciencias de los fabricantes de armas.

No es pesimismo. Es que ya nadie cree que la poesía pudiera, quizás, arrojar ninguna luz sobre el mundo violento de hoy, sobre la vida enloquecida y letal de hoy. Y sin embargo, efectivamente, clavados en nuestra conciencia, vivos mientras estemos vivos y recordemos, ahí están los poemas de un hombre que sufrió la devastación de las guerras y escribió su rotundo NO AL MILITARISMO:

<<Los tres poemas más destacados de José Agustín Goytisolo que abordan la defensa de la paz, la denuncia de la guerra y la resistencia civil ante la opresión son:


1. "La guerra" (Claridad, 1961)

Este texto aborda de manera directa el horror y la devastación de los conflictos bélicos. El autor evoca de forma desgarradora la pérdida y el desamparo absoluto, inspirándose profundamente en el trauma familiar que marcó su vida: la muerte de su madre, Julia Gay, quien falleció víctima de un bombardeo aéreo en Barcelona durante la Guerra Civil Española.

De pronto, el aire
se abatió, encendido,
cayó como una espada
sobre la tierra. ¡Oh, sí,
recuerdo los clamores!

Entre el humo y la sangre,
miré los muros
de la patria mía,
como ciego miré
por todas partes,
buscando un pecho,
una palabra, algo,
donde esconder el llanto.

Y encontré sólo muerte, ruina y muerte
bajo el cielo vacío.

2. "Nadie está solo" (Algo sucede, 1968)

Es un emblema internacional de la solidaridad humana y la resistencia pacífica. El poema se utiliza habitualmente en centros educativos del mundo hispanohablante para conmemorar el Día Escolar de la No-violencia y de la Paz. Denuncia abiertamente la tortura y la persecución ideológica, recordando que la lucha por la concordia y la libertad une de forma invisible a toda la humanidad.

      En este mismo instante / hay un hombre que sufre,
 / un hombre torturado / tan sólo por amar
la libertad. Ignoro / dónde vive, qué lengua
habla, de qué color / tiene la piel, cómo
se llama, pero / en este mismo instante,
cuando tus ojos leen / mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita, / se puede oír su llanto
de animal acosado, / mientras muerde sus labios
para no denunciar / a los amigos. ¿Oyes?

      Un hombre solo / grita maniatado, existe
en algún sitio. ¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo, / el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo? / ¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos? / Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante, / también a ti y a mí
nos tienen maniatados.

[Excarcelación de Pablo Hassel ya: https://www.youtube.com/watch?v=4M3UXFIM0LI&list=RD4M3UXFIM0LI&start_radio=1]

3. "Palabras para Julia” (palabras para Julia y otras canciones, 1979)

Aunque popularmente se lee como un canto de amor de un padre hacia su hija, es un himno humanista de paz y resiliencia colectiva. Publicado como libro recopilatorio en 1979, el poema insta a las nuevas generaciones a no rendirse ante el dolor del pasado bélico y a elegir la vida, la fraternidad y el entendimiento en lugar del odio y la destrucción

Tú no puedes volver atrás / porque la vida ya te empuja / como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir / con la alegría de los hombres / que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada / te sentirás perdida o sola / tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán / que la vida no tiene objeto / que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate / de lo que un día yo escribí / pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás / como a pesar de los pesares / tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer / así tomados, de uno en uno / son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti / cuando te escribo estas palabras / pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás / tu futuro es tu propia vida / tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas / que les ayude tu alegría / tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate / de lo que un día yo escribí / pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes / junto al camino, nunca digas / no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás / como a pesar de los pesares / tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección / y este mundo tal como es / será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte / nada más pero tú comprende / que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate / de lo que un día yo escribí / pensando en ti como ahora pienso>>.

En la voz de Paco Ibáñez: https://www.youtube.com/watch?v=Sa7T72nWa_A&list=RDSa7T72nWa_A&start_radio=1

lunes, 25 de mayo de 2026

¿DESARMAR LA IA O TERMINAR CON LAS GUERRAS DEL CAPITALISMO?



¿ DESARMAR LA IA O TERMINAR CON LAS GUERRAS DEL CAPITALISMO ?

Acceso a la encíclica “Magnifica humanitas”: https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html

Importante, necesario, profundo, lleno de buenas razones y esperanzador documento esta encíclica del papa León XIV contra las guerras. Otra cosa es, por ejemplo, el arzobispado general castrense… o cosas inconcebibles como los actos de la Legión en Málaga, el jueves santo, cantando “soy el novio de la muerte” bajo el Cristo de Mena (https://www.rtve.es/noticias/20230406/semana-santa-2023-procesion-cristo-mena-legion-directo/2436547.shtml), o las bendiciones de barcos de guerra (https://www.diariodecadiz.es/sanfernando/Armada-Carraca-tradicional-Bendicion-Mar_0_704929578.html), o la presencia de sacerdotes en las bases militares, o el mensaje extraordinariamente conservador y beligerante de la poco magnífica COPE, o la utilización política de la Iglesia en medios de comunicación como ABC, etc., etc.

La crítica a los gastos militares y a las guerras por parte del papa son ya conocidas (https://canaln.pe/internacionales/papa-leon-xiv-critica-aumento-gasto-militar-global-n492020), pero esta encíclica -un buen resumen en: https://perucatolico.com/la-enciclica-magnifica-humanitas-del-papa-leon-xiv/- viene a ser una declaración formal de pacifismo bastante avanzado (incluido, por fin, la puesta en jaque del viejo concepto de “guerra justa”) que deja las cosas más o menos en su sitio si se exceptúa la demasiado flexible "legítima defensa".

No obstante, sorprende en la encíclica la apelación a un “sano realismo”. Sorprende porque pareciera que lo que importa es, en general, un alto el fuego como prioridad y como un buen hacer paralelo a la “magnifica humanitas”, mientras que la puesta en entredicho del propio sistema militarista -la raíz del problema- no queda tan clara. Que, verdaderamente, no haya ética en la guerra trufada de IA de acuerdo; pero que antes de esa situación hubiera ética, no es comprensible ni cierto. La deshumanización total ya fue inaugurada en Hiroshima y Nagasaki y desde entonces, con IA y sin IA, no ha dejado de prosperar hasta límites que sobrepasan, muy mucho, la imaginación. No queda claro que el pacifismo del papa León XIV vaya a la raíz, a saber, que el sistema capitalista produce automáticamente un estado de guerra permanente (la “guerra mundial a pedazos”), la de todas las potencias contra todas. Y en este caso no ir a la raíz puede significar que el pacifismo desiderativo venga a carecer de fuerza política, quedando solo en una apuesta ética y un quejumbroso lamento.

Hay un sistema de depredación de la Naturaleza, de consumo desorbitado en los países ricos, de contaminación, de confrontación armada por los recursos, de acaparación de riquezas, de dominio violento de mercados, de economía financiera salvaje, etc., que -en un contexto de emergencia climática- está en la base de la proliferación de las guerras. La realidad de los millones de víctimas no puede entenderse sin este soporte sistémico de la crítica fase de violento Capitalismo en que nos encontramos (“la conciencia de que las disparidades económicas son terreno fértil paralas tensiones y la violencia”, dice suavemente la encíclica en el punto 32; y también: “el potencial positivo del mercado y de la iniciativa privada sólo si se mantienen subordinados a la ley moral y guiados por el principio de solidaridad, sin sacrificar a los más débiles en aras de la lógica del lucro”, 39).

<<197. A este panorama se suma el desarrollo incesante de los sistemas de armas y en particular de las armas relacionadas con la IA. La Santa Sede ha señalado recientemente que la creciente facilidad con la que se pueden emplear los sistemas de armas con autonomía operativa hace que la guerra sea más “viable” y menos sujeta al control humano, lo que contradice el principio de que recurrir a la fuerza armada debe ser un último recurso en caso de legítima defensa. [183] Por ello, el desarrollo y el uso de la IA enel ámbito bélico deben estar sujetos a las restricciones éticas más rigurosas, y al respeto de la dignidad humana y de la sacralidad de la vida, evitando una carrera armamentista. [184]>>.

En ese importante párrafo se ve que el papa no ha entendido que no se trataría solamente de “limitar”, en el sentido de “suavizar” o “minimizar”, etc., la automatización de los sistemas de armas (ciertamente, uno de los mayores peligros a los que se enfrenta la humanidad), sino que la existencia misma de, por ejemplo, los sistemas de armas de destrucción masiva es un atentado frontal, biocida y totalmente inaceptable, contra la humanidad. Dar algún crédito todavía, en el mundo apocalíptico de hoy, al “principio de que recurrir a la fuerza armada debe ser un último recurso en caso de legítima defensa” da que pensar… <<Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la “guerra justa”, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto>>. Antes la denostada “guerra justa” y ahora la inevitable “legítima defensa”…

<<190. Hoy, en cambio, asistimos a un verdadero cambio de paradigma en el discurso público y en las decisiones de rearme, con una preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento de política internacional, mientras se erosionan precisamente aquellos criterios éticos que habían limitado su uso>>… El estado de cosas en que, en bastante escasa medida, los “criterios éticos” limitaban las guerras tampoco era aceptable; tanto no lo era que la realidad hoy muestra cómo esa limitación no era más que un ‘impass estratégico’ de un sistema en sí mismo calculadamente belicista.

Quizás el papa León XIV, a pesar de que critica la guerra a fondo, se ha quedado corto. Aunque sí “colonialismo” y “globalización”, no ha incluido el papa en su encíclica palabras como “capitalismo”, “genocidio”, “pacifismo”, “militarismo”... Las guerras no son solamente fruto de una ética viciada, afán instintivo de violencia, deshumanización, grave pérdida de espiritualidad y sentido de la comunidad… las guerras también son fruto de decisiones estructurales, de carácter político y económico muy fríamente calculadas. La IA, en este sentido, no tiene nada de inhumana; es una mera extensión de por dónde van lo poco magníficos humanos (ya gobernantes, ya multimillonarios, ya rezando, ya desde su propia hediondez) que la dirigen.

viernes, 22 de mayo de 2026

"LA GUERRA ES UNA PATRIA DE HORRIBLE CATADURA" (J.M. CABALLERO BONALD)

 


JOSÉ MANEL CABALLERO BONALD, POETA ANDALUZ ANTIMILITARISTA

      <<La obra poética de José Manuel Caballero Bonald, uno de los grandes exponentes de la Generación del 50, destaca por su profundo inconformismo, su uso barroco del lenguaje y su firme rechazo a la violencia institucionalizada. Tres de sus poemas antimilitaristas:

      1. "Preguntas" (incluido en Las adivinaciones, 1952). Es quizás su poema antibélico más célebre. En él se deconstruye de forma directa la lógica de los conflictos armados y las justificaciones nacionalistas de la guerra. Crítica la falacia de justificar la violencia bajo el manto de la paz y retrata la guerra como "una patria de horrible catadura".

PREGUNTAS

  Ya se han puesto en camino / la muerte y sus patrullas: / la muerte, esa aliada / de la guerra más sucia, / y con ella los cómplices / duchos en imposturas.

Dejan por los caminos / una imperial basura / y sus armas contestan / a todas las preguntas.

Patrañas y rapiñas / con la paz se camuflan / mientras la vida cuenta / sus muertes una a una.

La guerra es una patria / de horrible catadura / y el dios de los ejércitos / no retrocede nunca: / con sus armas contesta / a todas las preguntas.

 


2. Poema de denuncia de la Guerra de Vietnam (incluido en Manual de infractores, 2006)

      A lo largo de su trayectoria, Caballero Bonald abordó conflictos internacionales de gran impacto ético para manifestar su oposición frontal al imperialismo y la destrucción bélica organizada. Analiza la devastación producida por las prácticas del ejército estadounidense en territorio vietnamita desde una perspectiva de empatía con el oprimido. Denuncia la asimetría del poder militar destructivo y reivindica la resistencia de quienes defienden su territorio frente a la invasión extranjera

BICH SON EXPLICA QUE ESTÁ VIVO   

    Por vez primera entonces escuchabas / el idioma del héroe, su férrea humildad / de triunfo, arduo e incontenible / como la inundación del arrozal, y eran / los mismos armamentos de la voz, aquella atenazante / voracidad de jungla en la garganta, quienes / suministraron el primer deber al impaciente oficio / de oír a Hoang Bich Son a la luz de otro trópico.

   Una mínima copa de licor, almibarado / y denso igual que la piedad, establecía / como un vago desuso en la coherencia / del acto al que asistías en representación de nadie, / porque toda riqueza era allí transmitida / en pedacitos de papel, anillos / fabricados con restos de aviones, sellos e insignias / canjeables por armas, mientras el apacible / intérprete, reproduciendo a medias aquel tórrido / estruendo de aguacero del idioma, iba / trasladando a tu vida las terribles, tenaces / constancias de victoria de Bich Son.

   No has olvidado los aceros del héroe, su impávida / y reverenciosa manera de explicar, parpadeando / como la superficie de la mínima copa / de “pradera de juncos”, que en abril, / ya en sazón las cosechas de Ben Tre y de Giong Trom, / empezaba en el trópico el ciclo de las lluvias / y que trasladarían al invasor entonces / a un lugar previamente fijado en lo infalible.

   Y luego ya, de pronto, fue la ira: / juntos y pavorosos te mostraron / los mandamientos del terror, los ejemplos aullando / como lobos, aquella interminable agonía de agujas / de lazy-dogs despedazando a un pueblo, las imágenes / no ya en abreviaturas ni en emblemas / sino en gritos, mutilaciones, bombardeos, / torturas: medio millón de guerrilleros muertos, / una resucitable multiplicación de muertos / enseñando a sus muertos a recobrar la vida, / adiestrándolos juntos en el odio para prevalecer / del odio, y allí mismo, delante de tu alma, todavía / delante de tu alma, al tiempo que Bich Son / cotejaba las pruebas del triunfo, tú aprendías la horrenda / asignatura: las bárbaras industrias del napalm / y los tóxicos químicos y la gasolina gelatinada / y el fósforo blanco y toda la espantosa cortina / de exterminio que obstinadamente tratabas / de entreabrir, para asomarte más allá de tu ira / y comprobar, no sin vergüenza, que eras sólo un testigo. (https://contenido.uned.es)


3. "El registro" (incluido en Pliegos de cordel, 1963) [6]

   Este poema se enmarca en la memoria histórica de la posguerra española, reflejando el control militar y policial represivo que sufrió el país. Evoca los recuerdos de su infancia y primera juventud bajo un régimen donde imperaba el miedo y la imposición de los vencedores de una guerra civil. Retrata la pérdida de libertades civiles debido a la asfixia moral del estamento castrense que dominaba el día a día de la sociedad de la época.

EL REGISTRO

No podía dormirme, oía / como un fragor de manos tanteando / en los cristales, como un advenimiento / furtivo de peligro. Al fondo / de la casa, en los arcones / que nadie registró, crujían / los papeles prohibidos, delataban / su oculta furia al borde / de la noche infantil, entrechocando / con las trémulas sábanas.

¿Todavía / vendrán, irán golpeando / con el fusil los muebles, la ceniza / de las últimas letras desterradas? / ¿Vendrán ahora, cuando / va no podemos encender / más que una sola luz / entre tanta invasión de andar a tientas?

Altas banderas, himnos / de victoriosos fraudes, confundían / sus odios con mi miedo, me marcaban / con no sé qué inminencia / de huérfana verdad.

¿Quién llamaba a las puertas, desatando / iras azules contra las reliquias / clandestinas del sueño, / contra el vituperable / delito de ser libre? (María, / Rafael, ¿estáis dormidos?)

Pero ya resonaban las pisadas / cerca del corredor, ya se sentían / llegar entre una fétida
bocanada de vino / fermentado y subrepticia pólvora.

Oh qué voraces grietas de madera / familiar destruida, qué iracundos / papeles borbotando a chorros / desde el brocal de los arcones. / (María, Rafael, que ya es la hora: / ya todo terminó, ya somos tiempo).

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