Salvando las
distancias y los contextos, semejante diOscurso lo practica, sin que
pase nada, de forma permanente, también con un surrealismo orwelliano desatado,
este actual rey (y el anterior), sin que se le cosque un pelito al Borbonato: vosotros
sois todos, a la derecha y a la izquierda, unos eternos guerracivilistas; sin
mí os devoraríais unos a otros; soy más necesario que el agua que bebéis y el
aire que respiráis… Y no se inmuta tras repetir millones de veces: yo soy la
única garantía de convivencia y vosotros sois la guerra en potencia. Y este es
el nada prudente diOscurso de fondo que, de momento, está permitiendo la
ostentación de la jefatura del estado a Felipe VI.
Es decir, y
volviendo a Andalucía, ungido de una especie de suave mística españolista-aznariana,
“Juanma” repite sonrientemente y sin cansarse eso de “Yo soy el camino…”, o sea que él
es el ÚNICO camino hacia el Bien más celeste; y que cualquier cosa o ente o
rojo carnívoro que le contraríe por la izquierda es el Mal, la debacle segura y
el fin de los tiempos.
Los que somos
viejos identificamos rápidamente ese diOscurso sonriente (accedo al
poder democráticamente, pero a continuación le vuelvo la espalda a lo público y
se lo doy TODO a los intereses económicos que no se han presentado a las
elecciones) con el caudillismo del pasado. Sabemos que ese afán por centralizar
todo el poder es, incluso con procesos electorales de por medio, una cierta
modalidad de “totalitarismo”, una clase de detentación autoritaria del poder
político (sujeto totalmente a ciertos dictados económicos) donde quien opine lo contrario ya no es
solamente “oposición”, sino “disidencia”. La derecha quiere aparentar “libertad”,
pero queda al descubierto por el estilo bananero de Ayuso y por la privatizadora
sonrisita de “Juanma”. El objetivo declarado y en marcha: DESMANTELAR LO
PÚBLICO A TODA VELOCIDAD, empobreciendo a la población y dinamitando las
raíces propias de la Cultura de Andalucía (que nada tienen que ver ni con la
xenofobia, ni con el armamentismo, ni con el enriquecimiento de los ya ricos, ni
con la destrucción del Medio Ambiente: Guadalquivir, Doñana… etc.) https://www.ecologistasenaccion.org/372651/involucion-total-y-desproteccion-ambiental-en-andalucia/
Pero a lo que
vamos: a pesar de este diOscurso claramente autoritario y agriamente
privatizador de los seguidores territoriales de Aznar (la libertad de unas cañas y el que
pueda hacer que haga), sigue y sigue y sigue “Juanma” repitiendo más y más y
más eso del “diálogo”, la “moderación”, la “estabilidad” y el “sentido común”. En
definitiva: “Juanma” destroza (según una considerable cantidad de andaluces y
andaluzas) el medio ambiente, el acceso a la vivienda, la sanidad, el empleo
digno, la dependencia, los derechos de la juventud, la educación pública… pero santifica ahora la “prioridad
nacional” de Vox (es decir, la inmoderación absoluta), concediendo la mayor
relevancia política y administrativa a Gavira, nada dialogante y nada moderado vocero
de Abascal.
Termino ya: “diálogo”,
“moderación” y “sentido común” de “Juanma” (“yo soy el camino, la verdad y la vida…”)
pero pactando y dándoselo todo a quien ya ha dado la espalda al símbolo identitario
que Blas Infante representa para Andalucía (https://www.vozpopuli.com/espana/andalucia/vox-planta-a-moreno-en-el-homenaje-a-blas-infante-del-parlamento-andaluz.html).
Sí, “Juanma”, todos
y todas debemos ser partidarios SIEMPRE del diálogo, pero no de un diálogo falsuno
y amañado, que introduce una cachiporra (pacto PP-Vox) en cuanto se pone en
duda la supuesta “moderación y el sentido común” del que quiere detentar el
poder a toda costa, con una engañosa sonrisa y el desmantelamiento de lo
público. Con este diOscurso que DESMANTELA LO PÚBLICO, haciendo polvo la
democracia, no. Así el "diálogo" será muy difícil.















