¿ DESARMAR LA IA O TERMINAR CON LAS GUERRAS DEL CAPITALISMO ?
Acceso
a la encíclica “Magnifica humanitas”: https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html
Importante,
necesario, profundo, lleno de buenas razones y esperanzador documento esta encíclica
del papa León XIV contra las guerras. Otra cosa es, por ejemplo, el arzobispado
general castrense… o cosas inconcebibles como los actos de la Legión en Málaga,
el jueves santo, cantando “soy el novio de la muerte” bajo el Cristo de Mena (https://www.rtve.es/noticias/20230406/semana-santa-2023-procesion-cristo-mena-legion-directo/2436547.shtml),
o las bendiciones de barcos de guerra (https://www.diariodecadiz.es/sanfernando/Armada-Carraca-tradicional-Bendicion-Mar_0_704929578.html),
o la presencia de sacerdotes en las bases militares, o el mensaje
extraordinariamente conservador y beligerante de la poco magnífica COPE, o la
utilización política de la Iglesia en medios de comunicación como ABC, etc.,
etc.
La
crítica a los gastos militares y a las guerras por parte del papa son ya conocidas
(https://canaln.pe/internacionales/papa-leon-xiv-critica-aumento-gasto-militar-global-n492020),
pero esta encíclica -un buen resumen en: https://perucatolico.com/la-enciclica-magnifica-humanitas-del-papa-leon-xiv/-
viene a ser una declaración formal de pacifismo bastante avanzado (incluido,
por fin, la puesta en jaque del viejo concepto de “guerra justa”) que deja las
cosas más o menos en su sitio si se exceptúa la demasiado flexible "legítima defensa".
No
obstante, sorprende en la encíclica la apelación a un “sano realismo”.
Sorprende porque pareciera que lo que importa es, en general, un alto el fuego como
prioridad y como un buen hacer paralelo a la “magnifica humanitas”, mientras
que la puesta en entredicho del propio sistema militarista -la raíz del
problema- no queda tan clara. Que, verdaderamente, no haya ética en la guerra
trufada de IA de acuerdo; pero que antes de esa situación hubiera ética, no es
comprensible ni cierto. La deshumanización total ya fue inaugurada en Hiroshima y
Nagasaki y desde entonces, con IA y sin IA, no ha dejado de prosperar hasta
límites que sobrepasan, muy mucho, la imaginación. No queda claro que el
pacifismo del papa León XIV vaya a la raíz, a saber, que el sistema capitalista produce automáticamente
un estado de guerra permanente (la “guerra mundial a pedazos”), la de
todas las potencias contra todas. Y en este caso no ir a la raíz puede
significar que el pacifismo desiderativo venga a carecer de fuerza política,
quedando solo en una apuesta ética y un quejumbroso lamento.
Hay
un sistema de depredación de la Naturaleza, de consumo desorbitado en los
países ricos, de contaminación, de confrontación armada por los recursos, de
acaparación de riquezas, de dominio violento de mercados, de economía
financiera salvaje, etc., que -en un contexto de emergencia climática- está en
la base de la proliferación de las guerras. La realidad de los millones de
víctimas no puede entenderse sin este soporte sistémico de la crítica fase de
violento Capitalismo en que nos encontramos (“la conciencia de que las
disparidades económicas son terreno fértil paralas tensiones y la violencia”,
dice suavemente la encíclica en el punto 32; y también: “el potencial positivo
del mercado y de la iniciativa privada sólo si se mantienen subordinados a la
ley moral y guiados por el principio de solidaridad, sin sacrificar a los más
débiles en aras de la lógica del lucro”, 39).
<<197.
A este panorama se suma el desarrollo incesante de los sistemas de armas y en
particular de las armas relacionadas con la IA. La Santa Sede ha señalado
recientemente que la creciente facilidad con la que se pueden emplear los
sistemas de armas con autonomía operativa hace que la guerra sea más “viable” y
menos sujeta al control humano, lo que contradice el principio de que recurrir
a la fuerza armada debe ser un último recurso en caso de legítima defensa. [183]
Por ello, el desarrollo y el uso de la IA enel ámbito bélico deben estar
sujetos a las restricciones éticas más rigurosas, y al respeto de la dignidad
humana y de la sacralidad de la vida, evitando una carrera armamentista. [184]>>.
En
ese importante párrafo se ve que el papa no ha entendido que no se trataría solamente
de “limitar”, en el sentido de “suavizar” o “minimizar”, etc., la
automatización de los sistemas de armas (ciertamente, uno de los mayores
peligros a los que se enfrenta la humanidad), sino que la existencia misma de,
por ejemplo, los sistemas de armas de destrucción masiva es un atentado frontal,
biocida y totalmente inaceptable, contra la humanidad. Dar algún crédito
todavía, en el mundo apocalíptico de hoy, al “principio de que recurrir a la
fuerza armada debe ser un último recurso en caso de legítima defensa” da que
pensar… <<Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la
teoría de la “guerra justa”, invocada con demasiada frecuencia para justificar
cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en
el sentido más estricto>>. Antes la denostada “guerra justa” y ahora la inevitable
“legítima defensa”…
<<190.
Hoy, en cambio, asistimos a un verdadero cambio de paradigma en el discurso
público y en las decisiones de rearme, con una preocupante rehabilitación de la
guerra como instrumento de política internacional, mientras se erosionan
precisamente aquellos criterios éticos que habían limitado su uso>>… El
estado de cosas en que, en bastante escasa medida, los “criterios éticos”
limitaban las guerras tampoco era aceptable; tanto no lo era que la realidad hoy muestra cómo esa limitación no era más que un ‘impass estratégico’ de un
sistema en sí mismo calculadamente belicista.
Quizás
el papa León XIV, a pesar de que critica la guerra a fondo, se ha quedado
corto. Aunque sí “colonialismo” y “globalización”, no ha incluido el papa en su
encíclica palabras como “capitalismo”, “genocidio”, “pacifismo”, “militarismo”... Las guerras no son
solamente fruto de una ética viciada, afán instintivo de violencia,
deshumanización, grave pérdida de espiritualidad y sentido de la comunidad… las
guerras también son fruto de decisiones estructurales, de carácter político y económico muy fríamente calculadas.
La IA, en este sentido, no tiene nada de inhumana; es una mera extensión de por
dónde van lo poco magníficos humanos (ya gobernantes, ya multimillonarios, ya rezando,
ya desde su propia hediondez) que la dirigen.









