Hace 17 años escribí esta reflexión:
https://www.ecologistasenaccion.org/16174/ideas-para-impulsar-el-movimiento-pacifista-en-andalucia/
Ideas para impulsar el movimiento pacifista en Andalucía
16/11/2009 |
Somos conscientes de los objetivos de este encuentro y
sabemos que no es un sitio para proponer debates profundos sobre problemas
estructurales de los sujetos que protagonizamos los llamados NMS (nuevos
movimientos sociales).
Creemos que este encuentro de Córdoba (20-22 noviembre de
2009) es, más bien, para proponer líneas de trabajo y dinámicas de confluencia
en lo práctico. No obstante, queremos presentar aquí estas reflexiones para que
ayuden en lo posible (aún tratando parcialmente sobre problemas de fondo) al
análisis y al debate sobre esas líneas prácticas de trabajo. Esta es pues una
reflexión, en consecuencia, que no consideramos prioritaria para este
encuentro… pero sí necesaria. En todo caso, quizás arroje alguna luz para la
toma de decisiones para poder contestar juntos/as a la coyuntura que viene, en
la que España se encontrará presidiendo la UE y en la que “la crisis” puede que
se recrudezca.
0.- ALGUNOS SÍNTOMAS PARA UN DIAGNÓSTICO PENDIENTE.
Creemos que falta por realizar un diagnóstico sobre la
situación actual del movimiento pacifista en Andalucía: ¿con qué fuerzas
contamos?, ¿hacia dónde queremos ir?, ¿qué hemos hecho en el pasado reciente?,
¿en qué hemos acertado y en qué hemos fallado?… Este diagnóstico es muy
importante porque sin él no es fácil proponer nada que impulse, fundadamente,
dicho movimiento. Ese diagnóstico requiere (entre otras cosas) que sea hecho en
común, es decir, entre todas las personas, organizaciones, grupos, etc. interesados
en la cuestión. Esto es una obviedad… pero no está mal empezar humildemente por
algo tan obvio. No obstante, nosotros pensamos que estos pueden ser tres
“síntomas” a tener en cuenta:
1º) atomización o fragmentación de las actuales iniciativas,
quizás debido a la falta de conexión y diálogo entre distintas tendencias o
sectores dentro del pacifismo, así como entre los grupos que trabajan por la
Paz y el resto de las organizaciones sociales,
2º) brusca caída cuantitativa de las personas,
organizaciones, etc. que se dedican expresamente al pacifismo y desinterés
generalizado de la población por el tema (esto debido a varias causas; una de
ellas la actual crisis económica; otra: la fuerte oleada conservadora que nos
invade, etc.),
y 3º) falta de rumbo teórico (reflexiones sobre qué es el
pacifismo, el antimilitarismo, la no-violencia, etc.) y estratégico (qué
caminos prácticos ha de seguir el movimiento). Sin ánimo de dramatizar ni
exagerar, es razonable hablar de un cierto desplome, mantenido en el tiempo,
del movimiento… que no acaba de levantar cabeza a pesar de que ha habido (por
ejemplo en el 2008 con la guerra de Afganistán) importantes movilizaciones en
la calle.
Pero aparte de estos problemas digamos
organizativos-estructurales del movimiento, ¿cuáles son los problemas sociales,
políticos, militares, económicos, etc., que nos preocupan?, ¿en qué forma,
ahora, señalamos y definimos los problemas respecto a los cuales queremos
ofrecer alternativas?, ¿qué alternativas?. Creemos que no solo estamos faltos
de un diagnóstico fiable, sino que además, el movimiento pacifista andaluz no
ha hecho un “análisis de la realidad” (actualizado) en el que fundar su acción
política, social, cultural, etc.
…Debilidad organizativa (atomización y desconexión),
ausencia de un análisis actualizado de la realidad, carencias teóricas,
ausencia de estrategias comunes… Dicho todo esto (que no evita señalar que ha
habido y hay muchas iniciativas y campañas bien vivas en el ámbito del
pacifismo andaluz y estatal), pasemos a señalar algunas cosas que nos parecen
de interés de cara a impulsar el movimiento pacifista en Andalucía.
1.- La necesidad de reorganizarse.
La debilidad organizativa no nos ayuda en nada. Se ha
desdibujado casi por completo en Andalucía la sensación (y la realidad) de un
“movimiento social” centrado en el pacifismo como sí lo hubo en los años 80 y
90. El hecho de que debamos evitar estructuras rígidas y practicar la
horizontalidad, el no protagonismo ni manipulación de unas organizaciones sobre
otras, etc., no debe impedirnos afrontar de forma madura este problema nuestro:
la debilidad organizativa. No hacerlo es resignarse a seguir en la situación en
la que estamos, a saber, la de un fuerte proceso de “desempoderamiento”.
A veces hemos logrado dinamizar correctamente los
sentimientos por la Paz de la población cuando se ha dicho claramente NO a la
participación española en guerras… pero luego el movimiento y la contestación
se debilita mucho porque no sabemos, organizativamente hablando, cómo seguir
manteniendo encendida esa contestación.
2.- Fundamentos ideológicos del movimiento pacifista en
Andalucía.
Creemos que éstas (sintéticamente mencionadas) pueden ser
las claves: anticapitalismo y decrecimiento, no-violencia (Gandhi),
anti-autoritarismo, Derechos Humanos, democracia participativa, acción en Red
(ecologistas, feministas, inmigración, sindicatos alternativos…), cambio
personal (revolución ética), antimilitarismo, desarme, Cultura de Paz,
internacionalismo, justicia social, anti-imperialismo, sentido de: género,
ecología, interculturalidad, solidaridad y cooperación, etc. Pero quizás
sean dos palabras las que más definen el tipo de pacifismo por el que
apostamos: noviolencia y antimilitarismo. Nuestro pacifismo, para que se
entienda claramente, no es el de paz como ausencia de guerra… y trata,
explícitamente, de encontrar caminos claros, inmediatos y concretos para el
desarme y la abolición de los ejércitos. Nuestro antimilitarismo tiene un motor
ético y político al que llamamos “noviolencia”.
Hoy todo el mundo (de lo cual nos alegramos) se declara
“pacifista” (Aznar, Zapatero, el PCE…) … pero nuestro “pacifismo” no es una
búsqueda cualquiera de cualquier Paz. Aunque sabemos que la guerra solo es un
tipo de violencia entre los estados y los grupos de intereses económicos,
nosotros/as buscamos la Paz mediante (básicamente) el desarme, la abolición de
los ejércitos y de la fuerza armada o la amenaza de violencia directa como
mecanismo de resolución de conflictos. No creemos ni en los estados ni en sus
fronteras. Y no solo no creemos que el poder haya de ser detentado por uno o
por unos cuantos mediante el apoyo de la fuerza armada, sino que no creemos en
esa idea misma de “poder” (el que se respalda en la coerción desde arriba)
considerado como columna vertebral de la organización social. Frente a eso,
pensamos que el apoyo muto, la cooperación, la solidaridad, el amor, el
intercambio justo, etc., han de constituir el eje central que organice la vida
social, económica, política, cultural, internacional…
3.- Ciertos desencuentros tradicionales…
Siempre ha habido una brecha entre el activismo y el terreno
teórico dentro del Movimiento por la Paz. Ha habido sectores del pacifismo muy
volcados a la calle y otros muy centrados en la investigación y la reflexión
teórica (por ejemplo, en algunas facultades). También ha habido y hay tensiones
entre el pacifismo más político y el pacifismo de inspiración más espiritual.
También ha habido y hay grupos feministas dedicados al pacifismo y grupos
pacifistas que han preferido no destacar en ningún sentido el vector género. Y
también ha habido y hay, cómo íbamos a olvidar este asunto, partidos políticos
que han intentado sacar rendimiento electoral o bien de los movimientos
pacifistas o bien de las tendencias pacifistas de la población en determinadas
coyunturas sociales y políticas. Los “más pacifistas” (propiamente los NMS
centrados en el pacifismo) han acusado a “los políticos” (organizaciones
políticas tradicionales que han participado de lleno en la organización de
muchas actividades por la Paz) de intentar instrumentalizar el pacifismo sólo
por intereses electorales y políticos. Todas estas distancias entre unos y
otros, fundadas o no, tienen un efecto negativo sobre el movimiento. Debemos
abordar estos problemas.
4.- Una DINÁMICA de trabajo abierta y en construcción.
No cabe duda de que una re-dinamización del Movimiento
Pacifista en Andalucía va a depender mucho de si somos capaces de construir una
DINÁMICA DE TRABAJO que permita sacar adelante proyectos en común. Necesitamos
un método de trabajo flexible que permita a todos aportar su riqueza y apoyarse
con confianza en los demás para lograr, entre todos, objetivos comunes.
Es posible que esto suene a palabrería ya conocida, pero es
verdad, es una simplísima verdad: un método asambleario de trabajo donde se
elijan los proyectos de modo democrático, donde las tareas y responsabilidades
se repartan equitativamente, donde fluyan los debates, donde se dé la
generosidad en la aceptación de posturas diferentes… Por tópico que resulte
escribirlo y leerlo: hay que establecer esa DINÁMICA.
5.- Presencia social.
Hemos perdido mucha presencia social porque, entre otras
muchas razones, hemos perdido pie en el ámbito de los medios de comunicación.
No se oye ni se lee la voz de los pacifistas en los medios de comunicación que
la gente oye y lee… no digamos ya los medios de comunicación que la gente ve.
Radio, televisión, prensa, internet… están, en Andalucía, casi sin contenidos
pacifistas.
Este es un asunto especialmente relevante… porque el sistema
no sólo se fundamenta en los poderes militar, económico, político, etc., sino
también (y mucho) en el mediático. Es vital para nosotros actuar consciente y
estratégicamente en este terreno de la forma que entendamos más oportuna.
La pregunta es, en suma, esta: ¿de qué forma introducimos
nuestras ideas y nuestras propuestas de debate en la sociedad a través de los
medios de comunicación propios o ajenos?. No sugerimos sustituir nuestro
tradicional activismo o nuestro minoritario teoricismo por una especie de
pacifismo mediático, pero algo hemos de hacer en este terreno.
6.- Acción antimilitarista en el ámbito andaluz.
Un dicho conocido y asumido por todos los movimientos
alternativos es: “pensar globalmente, actuar localmente”. También nuestro
antimilitarismo tiene muy en cuenta este dicho… nuestra labor ha de estar
concentrada en el territorio en que vivimos, la comunidad autónoma de
Andalucía.
Los andaluces/as sabemos mucho, por nuestra historia
secular, de lo que es estar en contacto con otras culturas, sabemos mucho de
convivencias y conflictos con otras culturas. Nuestra idiosincrasia más genuina
es la alegría de vivir, el diálogo, la serenidad, la amistad y un sentido muy
genuino de la convivencia. Creemos que nuestra cultura ha sido y es, en
términos generales, una Cultura de Paz forjada a través de los siglos.
Todo esto significa que tenemos una viva experiencia de los
problemas y realidades de, por ejemplo, nuestros vecinos magrebíes y del
Mediterráneo. Sabemos lo que significa, por citar un caso muy destacable, la
militarización del Estrecho de Gibraltar y la presencia británica y
norteamericana en las provincias de Sevilla y Cádiz (bases de Rota, Morón y
Gibraltar). Sin ninguna duda, actuar en Andalucía frente al militarismo es
actuar en el mundo a favor de la Paz… y por esto hemos de prestar especial atención
a la coordinación con los grupos pacifistas de ámbito estatal e internacional.
En nuestra tierra hay instaladas varias fábricas de
armamentos, se realizan numerosas maniobras militares, se practica un
importante tráfico naval nuclear de origen militar, se abastecen y se da
cobertura a ejércitos extranjeros que se proyectan sobre Oriente Medio, etc.
Andalucía es un lugar donde y desde donde el militarismo campa a sus anchas… y
donde siempre hemos contestado de manera noviolenta contra él.
La naturaleza íntima de los andaluces y andaluzas es
profundamente antimilitarista. Éste es un rasgo muy característico nuestro en
el que nos fijamos como referente importante de la noviolencia que tratamos de
promover.
7.- La coyuntura de esta crisis sistémica y el pacifismo
de hoy.
Creemos que esta “crisis” marca un antes y un después de la
vida política y social en el estado español. Estamos al borde de los 4 millones
de desempleados… y esto es una señal alarmante de que algo muy grave ocurre.
Las repercusiones sobre el medio ambiente, la implicación en guerras
(Afganistán, “conflicto pesquero” frente a Somalia, etc.), el impacto social
que tiene esta crisis… son hechos respecto a los que no podemos permanecer
pasivos.
Advertimos una fuerte impotencia de la sociedad civil y, en
general, de las actividades políticas para contrarrestar los dictados de los
poderes económicos. Una “dictadura económica” se nos ha impuesto sin más y nos
ha relegado a cierta impotencia o desempoderamiento. Hay un claro truncamiento
de las raíces de la democracia. En este clima, la violencia (más mecanismos de
control y “seguridad” para todos, video-vigilancia, etc.) y el militarismo
(participación en más guerras) están creciendo y, probablemente, crecerán.
Esta crisis pone, otra vez, muy claramente de manifiesto
cómo de la “violencia estructural” brotan tantas violencias directas e
indirectas (contra “los extranjeros”, contra las mujeres, contra otros países,
contra todo tipo de disidentes y críticos…).
La crisis (una crisis que afecta a la economía mundial) se
traduce rápidamente en empobrecimiento económico y conflictos sociales, en
guerras, en hambre y pobreza extremas en el “tercer mundo”… La reanudación de
las carreras de armamentos de distintos países, el mantenimiento y
sofisticación tecnológica de grandes arsenales y las guerras, claro, es un menú
que está servido.
Mientras se mantengan los mismos esquemas (políticos y
económicos) de violencia y depredación social que han generado esta crisis (y
otras que el capitalismo ha generado desde siempre)… no solo no saldremos de
ella, sino que quedará acentuada y tenderá a no tener fin. Frente a ella
(frente a la esencia del capitalismo descaradamente violento y militarista),
hemos de poner en marcha ALTERNATIVAS Y PROPUESTAS DE CAMBIO.
8.- Los trabajos del movimiento pacifista.
Pensamos que nuestros objetivos no son utópicos sino
realizables, y quizás pueden resumirse muy sintéticamente así: 1º/ desarme
(armas convencionales, químicas, biológicas y nucleares), 2º/ abolición de los
ejércitos, 3º/ evitar los conflictos armados entre los estados, 4º/ control
ciudadano (es decir, democratización radical) de las políticas de “Defensa” y
“Exterior”, y 5º/ florecimiento de una Cultura de Paz.
Citemos algunos trabajos prácticos conocidos pero en los que
debemos insistir.
Sabemos
que la “objeción fiscal” contra los gastos militares es un mecanismo de
DESOBEDIENCIA CIVIL y un tipo de ACCIÓN DIRECTA NOVIOLENTA que podría dar
buenos resultados si fuéramos capaces de extenderlo a un número mayor de
ciudadanos que quieran no entregar sus impuestos para la guerra.
Confiamos
en que los métodos, las técnicas, las realidades pedagógicas, etc. de la
“Educación para la Paz” acaben generando una mayor conciencia entre los
enseñantes/as para que más y más alumnos/as se acerquen a nuestros
planteamientos.
No hemos
de cesar en promover la celebración de “marchas antimilitaristas” contra las
bases nacionales y extranjeras en nuestro territorio, contra las guerras (en
especial contra las que el estado español se implica directamente), contra
actos como el “Día de las Fuerzas Armadas”, etc.
Es
importante volcar todas nuestras iniciativas en internet y a través de este
medio y otros obtener una mayor presencia mediática en la sociedad.
9.- Una red necesita nudos para sostenerse.
Creemos que nuestro pacifismo antimilitarista y noviolento
tiene un fuerte sentido de Red… es decir, nos sabemos y nos identificamos como
uno más entre los llamados “nuevos movimientos sociales” (NMS). Creemos que sin
el contacto e intercambio permanente con los sectores alternativos del
ecologismo, de la cooperación solidaria entre los pueblos, del sindicalismo,
del feminismo, del movimiento en pro de los Derechos Humanos, etc., nuestra
acción y nuestras propuestas no tendrían mucho sentido. Queremos y trabajamos
(de la mano de otros NMS) por una sociedad marcadamente anticapitalista que
tenga en cuenta las necesidades reales de las personas y de la Madre Tierra, y
todo ello desde una óptica de autogestión, diversidad cultural y democracia
radical.
Ahora bien, el pacifismo ha tenido y tiene un ámbito de
acción específico centrado en ciertos trabajos, en cierto tipo de denuncias y
en cierto tipo de alternativas. Hemos de ser un nudo bien definido para
realizar nuestra función correcta en la Red Alternativa a la que antes nos
hemos referido y a la que estamos permanentemente conectados. Nuestro campo de
trabajo es, básicamente, la violencia que el estado y los poderes económicos
ejercen, mediante el uso o la amenaza de la fuerza armada (aunque no exclusivamente
a través de ella), contra las personas y los pueblos. Nuestro campo prioritario
(no exclusivo) de actuación es la guerra, la opresión militar, la carrera de
armamentos, los ejércitos y las policías, las políticas de Defensa y Exterior,
las armas de destrucción masiva, las alianzas militares tipo OTAN, la
exaltación de los ‘valores” de la violencia y de la militarización, etc.
y 10.- La raíz de la acción noviolenta.
Creemos muy importante señalar, y terminar estas
reflexiones, señalando que consideramos muy importante el trabajo de cambio
personal. Nuestro pacifismo, antimilitarista y noviolento, ha de fundarse en un
CAMBIO PERSONAL. Porque no sería coherente trabajar públicamente por la
solidaridad internacional y luego ser en lo doméstico un gran consumidor y un
despilfarrador; no sería coherente reclamar la paz entre los pueblos y luego en
nuestro barrio desviar nuestra mirada cuando se presentan problemas directos con
los inmigrantes; no sería coherente denunciar peligro de las armas nucleares y
luego en casa ser un/una déspota con los hijos/as y con la compañera/o; no
sería coherente, en suma, exigir justicia social, sin una transformación de
nuestra vida personal… hacia la noviolencia en su sentido más amplio.
Este cambio personal tiene para nosotros una gran
relevancia. Para algunos de nosotros el motor de este cambio personal puede ser
de origen político, es decir, por convicciones de carácter político (justicia,
democracia, igualdad, etc.); para otros/as puede ser de inspiración ética
(solidaridad humana, deber moral, etc.) ; para otros/as de inspiración
religiosa; para otros/as de inspiración espiritual, etc., etc.
Hay una frase de Gandhi y de todos/as los/las grandes maestros/as del pensamiento y de la espiritualidad que dice: “Todos los hombres (y las mujeres) son hermanos (y hermanas)”. Quizás ese pensamiento, ese dicho tan simple, resume todo lo que queremos resaltar aquí en el momento de terminar este documento, a saber, que no debe anidar nunca en nuestros corazones ningún motivo para la violencia y para la destrucción ni de otros hermanos/as ni de la Madre Tierra.









