En los ritos del Domingo de Ramos, el papa Leon XIV ha dicho que “no se puede usar a Dios para justificar la guerra”; unas palabras que, evidentemente, conmueven el corazón y la conciencia de cualquiera que las oiga. No obstante, también conmueven (pero negativamente) el corazón y la conciencia de cualquiera por ejemplo los actos militaristas como el conocido traslado, a hombros de legionarios, del llamado Cristo de la Buena Muerte el jueves santo en Málaga.
En ese acto castrense-religioso del jueves santo en Málaga hay un claro ensalzamiento de la “buena muerte”, jugando a un equívoco significado entre la muerte de Jesús y “soy el novio de la muerte” que canta en su himno La Legión; como si morir en el frente de guerra vestido de legionario fuera lo mismo que la muerte de Jesús. Esta equiparación, que huele con demasiado descaro al peligroso concepto de “guerra santa”, no es aceptable en pleno siglo XXI y choca frontalmente con las palabras del papa León XIV.
La semana santa en Andalucía está plagada de cientos de actos en los que el mensaje de amor y pasión de Jesucristo queda mezclado con la estentórea presencia de las fuerzas armadas. Pero, como todos sabemos, nada más lejos del mensaje -contrario a la guerra- del Jesús nazareno que la violencia que las armas representan. Nada más contrario al mensaje de Jesús de Nazaret que la guerra y la exaltación del poder militar.
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