martes, 15 de septiembre de 2026

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS Y EL ACOMPASADO RITMO DE LOS CARNICEROS.-

      El carnicero mata con buen ritmo sus piezas y con, en cierta manera, visto en perspectiva, el acompasado “ay” de estas, rimando un crónico poema colorado con un subsiguiente mal olor… como en la primera y en la segunda guerra mundial y en la Guerra Fría y en las guerras de la actualidad y en la III y última que parece que se avecina si Dios no lo remedia…

      Porque claro que toda Europa sabía -entonces y ahora- a qué conducen el rearme y los militarismos, pero no les importó y … al degüello unos con otros ¡¡¡, al pingüe beneficio de los insaciables carniceros ¡¡¡. Todos sabían que el “patriotismo” y las banderitas no eran más que propaganda de guerra, droga típica del belicismo, barniz para las conciencias producido por las fábricas de armas… y, sin embargo, se enzarzaron en una descomunal sangría que, además de muchas decenas de millones de muertos, sigue dando pie a múltiples disputas en la actualidad.

      Los corderos naturalmente que saben perfectamente a qué se dedican los carniceros. Sin embargo, antes prefieren ser degollados obedeciendo -ellos y sus hijos- que preguntando en voz alta, siquiera alguna vez, si los degolladores en algún momento van a plantear un alto el fuego para descansar de la matanza y fumarse un cigarrillo.

      El silencio de los corderos y el acompasado ritmo de los carniceros, música bélica para un fin de fiesta nuclear.

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