JOSÉ MANEL CABALLERO BONALD, POETA ANDALUZ ANTIMILITARISTA
<<La obra poética de José Manuel Caballero Bonald,
uno de los grandes exponentes de la Generación del 50, destaca por su profundo
inconformismo, su uso barroco del lenguaje y su firme rechazo a la violencia
institucionalizada. Tres de sus poemas antimilitaristas:
1. "Preguntas" (incluido
en Las adivinaciones, 1952). Es quizás su poema antibélico más
célebre. En él se deconstruye de forma directa la lógica de los conflictos
armados y las justificaciones nacionalistas de la guerra. Crítica la falacia de
justificar la violencia bajo el manto de la paz y retrata la guerra como
"una patria de horrible catadura".
PREGUNTAS
Ya se han puesto en camino / la
muerte y sus patrullas: / la muerte, esa aliada / de la guerra más sucia, / y
con ella los cómplices / duchos en imposturas.
Dejan por los caminos / una
imperial basura / y sus armas contestan / a todas las preguntas.
Patrañas y rapiñas / con la paz
se camuflan / mientras la vida cuenta / sus muertes una a una.
La guerra es una patria / de
horrible catadura / y el dios de los ejércitos / no retrocede nunca: / con sus
armas contesta / a todas las preguntas.
2. Poema de denuncia de la Guerra de Vietnam (incluido en Manual de infractores, 2006)
A lo largo de su trayectoria, Caballero Bonald abordó conflictos internacionales de gran impacto ético para manifestar su oposición frontal al imperialismo y la destrucción bélica organizada. Analiza la devastación producida por las prácticas del ejército estadounidense en territorio vietnamita desde una perspectiva de empatía con el oprimido. Denuncia la asimetría del poder militar destructivo y reivindica la resistencia de quienes defienden su territorio frente a la invasión extranjera
BICH SON EXPLICA QUE ESTÁ VIVO
Por vez primera entonces
escuchabas / el idioma del héroe, su férrea humildad / de triunfo, arduo e
incontenible / como la inundación del arrozal, y eran / los mismos armamentos
de la voz, aquella atenazante / voracidad de jungla en la garganta, quienes / suministraron
el primer deber al impaciente oficio / de oír a Hoang Bich Son a la luz de otro
trópico.
Una mínima copa de licor,
almibarado / y denso igual que la piedad, establecía / como un vago desuso en
la coherencia / del acto al que asistías en representación de nadie, / porque
toda riqueza era allí transmitida / en pedacitos de papel, anillos / fabricados
con restos de aviones, sellos e insignias / canjeables por armas, mientras el
apacible / intérprete, reproduciendo a medias aquel tórrido / estruendo de
aguacero del idioma, iba / trasladando a tu vida las terribles, tenaces / constancias
de victoria de Bich Son.
No has olvidado los aceros del
héroe, su impávida / y reverenciosa manera de explicar, parpadeando / como la
superficie de la mínima copa / de “pradera de juncos”, que en abril, / ya en
sazón las cosechas de Ben Tre y de Giong Trom, / empezaba en el trópico el
ciclo de las lluvias / y que trasladarían al invasor entonces / a un lugar
previamente fijado en lo infalible.
Y luego ya, de pronto, fue la
ira: / juntos y pavorosos te mostraron / los mandamientos del terror, los
ejemplos aullando / como lobos, aquella interminable agonía de agujas / de
lazy-dogs despedazando a un pueblo, las imágenes / no ya en abreviaturas ni en
emblemas / sino en gritos, mutilaciones, bombardeos, / torturas: medio millón
de guerrilleros muertos, / una resucitable multiplicación de muertos / enseñando
a sus muertos a recobrar la vida, / adiestrándolos juntos en el odio para
prevalecer / del odio, y allí mismo, delante de tu alma, todavía / delante de
tu alma, al tiempo que Bich Son / cotejaba las pruebas del triunfo, tú
aprendías la horrenda / asignatura: las bárbaras industrias del napalm / y los
tóxicos químicos y la gasolina gelatinada / y el fósforo blanco y toda la
espantosa cortina / de exterminio que obstinadamente tratabas / de entreabrir,
para asomarte más allá de tu ira / y comprobar, no sin vergüenza, que eras sólo
un testigo. (https://contenido.uned.es)
3. "El registro" (incluido en Pliegos de cordel, 1963) [6]
Este poema se enmarca en la
memoria histórica de la posguerra española, reflejando el control militar y
policial represivo que sufrió el país. Evoca los recuerdos de su infancia y
primera juventud bajo un régimen donde imperaba el miedo y la imposición de los
vencedores de una guerra civil. Retrata la pérdida de libertades civiles debido
a la asfixia moral del estamento castrense que dominaba el día a día de la
sociedad de la época.
EL REGISTRO
No podía
dormirme, oía / como un fragor de manos tanteando / en los cristales, como un
advenimiento / furtivo de peligro. Al fondo / de la casa, en los arcones / que
nadie registró, crujían / los papeles prohibidos, delataban / su oculta furia
al borde / de la noche infantil, entrechocando / con las trémulas sábanas.
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