sábado, 16 de mayo de 2026

UN CRISTIANO VALIENTE Y ANTIFASCISTA, REALMENTE ENTREGADO A LA PAZ DE DIOS.


      Yo no soy creyente, pero sí trato de informarme mínimamente (siempre lo he hecho) sobre el pensamiento cristiano (Küng, Boff, G. Arias, teología de la liberación, etc.). Al mismo tiempo, observo a ese formidable adversario político que es la iglesia católica en España (de un conservadurismo creciente que corta el aliento).

      En fin, no quiero entretener a nadie. Sólo pretendo (por si sirve para estos tiempos que corren) mostrar mi admiración y respeto hacia un cristianismo valiente y antifascista, en la figura de Dietrich Bonhoeffer, capaz no de facilitar las cosas a los totalitarismos, el rearme y las guerras, sino precisamente de lo contrario: facilitar el camino del desarme y la Paz, la convivencia entre todos, el fin del militarismo que  hoy nos invade por todas partes y que ya en los años 30 y 40 trajo lo que trajo a Europa y al mundo. Coraje antifascista que, obviamente, mostraron también entonces muchas decenas de miles de socialistas, comunistas, anarquistas, etc. 

      El teólogo Bonhoeffer (https://www.trotta.es/autores/dietrich-bonhoeffer/294/) no fue una oveja obediente que dejó pasar tranquilamente delante de su cara al fascismo, las guerras, el genocidio... Todo lo contrario: su fe en Jesucristo le llevó a una coherente y decididísima oposición frente a la locura inmunda representada por Hitler. Bonhoeffer no calló, no miró hacia otro lado, no comulgó ruedas de molino, no se ocultó entre rezos y rituales, NO FUE UN AVESTRUZ... y lo ahorcaron en el campo de concentración de Flossenburg en 9 de abril de 1945.

      Ay, si la iglesia católica de hoy en España, en vez de fomentar el tradicionalismo acartonado de siempre, optara por, para qué ir más lejos, denunciar los gastos multimillonarios para el rearme y las guerras. Ay, si el papa León XIV dijera aquí en su próxima visita que la valentía de un cristiano como Bonhoeffer está más cerca del camino de Jesucristo que no ese otro que en España canta con entusiasmo -y bendiciones- "soy el novio de la muerte"...